La periodista se ha mostrado muy enfadada por los comentarios realizados por el hermano de Rocío Jurado, que hizo alusión a ella como «la que salió en bragas»

La tensión ha estallado definitivamente y ya no hay marcha atrás.
Lo que comenzó como un comentario desafortunado ha acabado convirtiéndose en una guerra abierta que ha incendiado el plató y ha dividido opiniones.
Alexia Rivas, Amador Mohedano y Miguel Frigenti protagonizan uno de los enfrentamientos más duros y personales de los últimos tiempos en televisión, con reproches cruzados, heridas del pasado reabiertas y una periodista visiblemente dolida que asegura sentirse profundamente humillada.
Todo se desencadenó tras unas declaraciones de Amador Mohedano, hermano de Rocío Jurado, en las que se refirió a Alexia Rivas de una forma que ella considera intolerable.
“La que salió detrás de la cámara en bragas, Alexia”, dijo Amador, una frase que cayó como una bomba.
En ese momento, tanto Miguel Frigenti como otros colaboradores escucharon las palabras en directo, aunque Alexia se enteró algo más tarde.
La reacción fue inmediata y contundente, primero a través de redes sociales y después cara a cara en el plató de *El tiempo justo*.
Alexia no ocultó su enfado ni un segundo.
Con voz firme y gesto serio, dejó claro que lo ocurrido había traspasado todos los límites.
“A mí no se me puede llamar ‘la de las bragas’”, insistió una y otra vez.
“Tengo una familia, tengo padres, y lo que más me duele no soy yo, es pensar cómo les puede afectar esto a ellos”.
La periodista defendió que ese tipo de comentarios no son una crítica profesional, sino una falta de respeto personal que no está dispuesta a tolerar.

La tensión aumentó cuando algunos compañeros del programa cuestionaron su reacción y sugirieron que su respuesta podría haber avivado aún más el conflicto con Amador Mohedano.
Alexia, lejos de achicarse, se encaró con ellos y defendió su postura con firmeza.
“Yo estoy haciendo mi trabajo.
Opino, pero siempre desde la educación”, afirmó, dejando claro que no piensa rebajarse ni aceptar lecciones sobre cómo debe comportarse.
Uno de los momentos más tensos llegó cuando Alexia expresó abiertamente que esperaba una disculpa por parte de Amador Mohedano.
Un perdón que nunca llegó.
Ante esa ausencia, la periodista se mostró aún más decepcionada.
“Solo quería que pidiera perdón”, repitió, visiblemente afectada.
En ese punto, María Eugenia Yagüe fue especialmente dura con ella y le lanzó una frase que encendió todavía más el ambiente: “No opinas con respeto”.
Un comentario que Alexia recibió como una injusticia y una incomprensión total de lo que estaba viviendo.
Gloria Camila Ortega, hija de Rocío Jurado y sobrina de Amador Mohedano, también intervino en el debate.
Con un tono más conciliador, pidió a Alexia que tuviera respeto por la edad de su tío y defendió que, en su opinión, Amador no había dicho nada tan grave.
“También tienes que respetarle”, vino a decir, una postura que coincidió con la de varios colaboradores del programa, que restaron importancia a las palabras de Mohedano y consideraron que no había intención real de ataque.

Antonio Rossi fue uno de los que intentó bajar la intensidad del conflicto, quitándole hierro al asunto y sugiriendo que todo se había sobredimensionado.
Sin embargo, para Alexia Rivas el daño ya estaba hecho.
La periodista se mantuvo firme, sin ceder un ápice.
“Estoy en mi derecho de opinar”, sentenció.
Y fue entonces cuando lanzó la frase que terminó de marcar la guerra: “Si yo fuera mala como él dice, o me pusiera a su nivel haciendo lo que él hace, le daría unos zascas que se escucharían en Pekín”.
Esa declaración dejó al plató en silencio.
No era una amenaza literal, sino una forma de expresar que, si quisiera, podría responder con la misma dureza o incluso más, pero que decide no hacerlo por respeto y por principios.
Aun así, la frase reflejó el nivel de enfado y la sensación de injusticia que arrastra desde que su nombre vuelve a asociarse a un episodio del pasado que ella asegura tener superado.
Más tarde, Jorge Borrajo, director de la revista *Semana*, aportó una reflexión que añadió una nueva capa al conflicto.
Señaló que quizá Alexia “no está preparada para estas cosas” y que, aunque el comentario de Amador está fuera de lugar, debe ser consciente de que ese episodio de su vida “le va a perseguir siempre”.
Alexia respondió con sinceridad: afirmó que ella lo tiene superado, pero que le duele profundamente cuando ese recuerdo se utiliza para hacer daño a su familia.
La guerra, lejos de cerrarse, parece haber entrado en una nueva fase.
Alexia Rivas se siente atacada, incomprendida y expuesta, mientras Amador Mohedano no ha dado marcha atrás ni ha ofrecido la disculpa que ella reclama.
El plató se ha convertido en un campo de batalla de opiniones enfrentadas, donde se mezclan respeto, límites, pasado y presente.
Y todo indica que este conflicto está lejos de apagarse.