Ana Milán consolida su faceta literaria con la presentación de su cuarto libro, Bailando lo quitao, reafirmando una trayectoria artística marcada por la autenticidad y la versatilidad entre la interpretación, la escritura y el pódcast.

Que la actuación es una válvula de escape para que los intérpretes disfruten de mil vidas es uno de sus más grandes placeres, como también lo es la literatura.
Algunos de ellos sienten una necesidad imperiosa de perderse por el universo de las letras, como es el caso de Ana Milán (52), que esta noche acude a El Hormiguero para hablar de su cuarto libro,Bailando lo quitao.
Como buena alicantina, es ferviente defensora del arroz del senyoret y no podría vivir sin sentir la brisa de su querido Mediterráneo.
A pesar de vivir en Madrid, siempre encuentra un hueco para volver a su añorada tierra.
Aunque Tailandia le pirra.
Aunque es periodista, prefirió decantarse por la actuación, formándose en el Estudio Juan Carlos Corazza, donde aprendió las herramientas necesarias para potenciar un don innato, la gracia y la improvisación.
En 1996 actuó como extra en Malena es un nombre de tango y tres años después intervino en varios episodios de Periodistas.
Sin duda, la fama nacional le llegó con Camera Café (2005-2009) con el personaje de Victoria de la Vega, un rodaje que simultaneó con el de Yo soy Bea (2006-2008) y Física o Química (2008-2011).

Ana Milán se caracteriza por ser una mujer franca, directa, sin dobleces. En el pódcast A solas con…
Vicky Martín Berrocal confesó que estuvo “en un momento de mi vida, casi tres años, dos años y medio, sin tener ningún tipo de sexo, ni de besos con nadie. ¡Qué etapa más tranquila! ¡La de libros que llegué a leer, lo bien que dormía!”.
Y añadió: “A mí, particularmente, el sexo por el sexo me cuesta mucho. El intercambio de fluidos me da perecita. Soy bastante demisexual, tengo que estar vinculada sentimentalmente a alguien para que me apetezca. El deseo lo tengo vinculado al amor, que es una putada. En otra vida no quiero ser demisexual”.
Así, parece que ha hecho una parada en temas del corazón, especialmente, en cuanto a casarse, algo que ya ha hecho en tres ocasiones.
Su primer esposo fue el actor, cantante y presentador Paco Morales (64), con quien tuvo a su único hijo, Marco, un joven de 24 años a quien la actriz ha descrito como un hombre “lleno de honor y nobleza”.

De lo poco que se sabe de él destaca que es un apasionado del fútbol donde juega como portero, además de ser un forofo de la música.
Se desconoce lo que ha estudiado y a qué se dedica profesionalmente, ya que Ana es bastante discreta en este aspecto.
En una de sus publicaciones en Instagram para celebrar el 23 aniversario del hombre más importante de su vida, Ana le describió como “divertido como nadie, aunque te cueste bailar. Y quiero que sepas que no hay un abrazo que me guste más que el tuyo, ni lo hubo, ni lo habrá. Feliz vida, Marco”.
Su segundo marido fue el director Jorge Juan Pérez, de quien se divorció en 2012 tras un año de matrimonio y, por último, el más conocido, Fernando Guillén Cuervo (62), con quien estuvo casada de 2014 a 2016.
Según le contó a la revista Elle no conoce la receta del amor perfecto porque “si la supiera, no me habría divorciado tantas veces”.
Se considera una disfrutona, a solas o en compañía, y, en determinadas ocasiones, algo filosófica.
Una de las frases más sensibles de Ana que llegó al corazón de la audiencia y se hizo viral fue la que le dijo hace poco más de un año a Vicky Martín Berrocal: “Cuando se tienen padres, siempre se tiene casa”.
Como la menor de tres hermanos, el fallecimiento de sus progenitores le abrió una herida emocional que de tanto en tanto, supura.
En junio de 2021 creó el pódcast La vida y tal & Friends, que sigue dirigiendo con su particular estilo, cuya experiencia comparte con Sebastián Gallego y por el que ganó el Ondas al Podcast revelación 2023.
