La presentadora ha salido así al paso de la polémica originada por la famosa fotografía con IA que luego borró
«Quiero trabajar menos que lo que hice con mi hijo, que es de lo único que me arrepiento en mi vida», ha dicho en ‘¡De viernes!’

Ana Obregón vuelve a situarse en el centro de la polémica tras unas declaraciones que han dejado boquiabiertos a colaboradores y espectadores por igual.
La presentadora de 70 años se sentó recientemente en el plató de ¡De viernes! para hablar de la constante exposición mediática de su nieta y del revuelo generado por una fotografía creada con inteligencia artificial en la que la pequeña aparecía abrazando a su padre fallecido, una imagen que posteriormente decidió borrar.
«Esta niña tiene que comer», afirmó Obregón con total sinceridad, justificando así la razón principal por la que decide mostrar a su nieta ante el público.
La frase no solo sorprendió por su crudeza, sino porque refleja la realidad económica y emocional que vive la actriz: «¿Por qué las sesiones de fotos? Pues te voy a decir la verdad: porque es un dinero y esta niña tiene que comer y yo no tengo a nadie, más que trabajar.
Y para trabajar tengo que dejar de estar con Anita y quiero trabajar menos que lo que hice con mi hijo, que es de lo único que me arrepiento en mi vida».

La polémica comenzó con la publicación de la imagen generada por IA, que mostraba a la niña abrazando a su padre fallecido.
La reacción en redes sociales fue inmediata y dividida.
Muchos usuarios criticaron la exposición de la menor en un contexto tan delicado, mientras que otros defendieron el gesto como un homenaje emotivo.
Ante la controversia, Ana Obregón decidió explicar su postura públicamente, señalando que no se trata de un capricho, sino de una decisión meditada.
«Llevo 44 años trabajando sin parar, que es mucho, pero he tenido muchos gastos.
Muchísimos.
Gastos como cuando me perseguía ETA para secuestrarme.
Me gasté un dineral en guardaespaldas.
Me he gastado un dineral también con la enfermedad de mi hijo.
Cuando he ganado más dinero, he donado para la fundación de mi hijo», relató, subrayando que su trayectoria profesional siempre ha estado marcada por responsabilidades y sacrificios que van más allá de lo artístico.
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Obregón se mostró crítica con la percepción pública sobre la exposición de los menores en los medios y en redes sociales, recordando que la práctica es habitual entre otras figuras públicas:
«Las influencers sacan a sus hijas, todo el mundo saca a sus hijos», explicó, defendiendo que su caso no es distinto y que siempre ha actuado con consciencia y respeto hacia su nieta.
La presentadora también hizo un marcado contraste con la manera en que otras celebridades manejan la visibilidad de sus hijos.
«Mira Georgina y Cristiano Ronaldo, yo jamás sacaría a mi hija en un documental», afirmó, dejando claro que aunque comparte momentos de felicidad, no pretende convertir la vida de Anita en un espectáculo mediático.
Aun así, Ana Obregón anunció cambios en su política de exposición de la menor.
Según confirmó, en 2026 no habrá más exclusivas con Anita ni fotos de la niña en revistas.
«Me he dado cuenta.
Las influencers tienen un trabajo, pero no es mi trabajo, yo no soy influencer.
Pero, sí, sí, puede ser excesivo, sí, tenéis razón.
Era un exceso de compartir un poquito de felicidad.
Por eso ya lo he dicho: no hay más fotos de Anita en ninguna revista.
Siempre he dicho que en el año 2026 ya no hay más fotos y esta es del 2025, he cumplido», expresó con determinación.

Sobre la presencia de la niña en redes sociales, la presentadora también aclaró sus límites: «La compartiré de espaldas, pero no quiero que se vea su cara.
Yo soy dueña y tengo el derecho hacer con mi hija, con mi nieta, lo que me salga».
Estas palabras reflejan la mezcla de orgullo, protección y responsabilidad que siente hacia su familia, al mismo tiempo que dejan entrever la presión que implica su rol como madre y abuela en el ojo público.
El debate sobre la exposición de menores en medios y redes sociales sigue abierto, y Ana Obregón ha decidido poner su experiencia personal como ejemplo de la complejidad que conlleva tomar estas decisiones.
Con una trayectoria marcada por el éxito profesional, tragedias familiares y un constante escrutinio mediático, la actriz y presentadora demuestra que detrás de la imagen pública también hay decisiones difíciles motivadas por el amor y la responsabilidad económica hacia los suyos.
En medio de la controversia, Ana Obregón se mantiene firme en su postura: proteger a su nieta sin dejar de asegurar su bienestar.
Su sinceridad ha generado tanto críticas como respeto, mostrando que la vida de los famosos, más allá de los flashes y titulares, también está llena de dilemas humanos profundos.