La princesa Eugenia de York ha decidido cortar todo contacto con su padre, el príncipe Andrés, debido a su negativa a asumir responsabilidades y pedir perdón por su vinculación con el escándalo de Jeffrey Epstein.

La princesa Eugenia de York ha tomado una decisión drástica y significativa que ha dejado a muchos sorprendidos.
En medio de los escándalos que rodean a su padre, el príncipe Andrés Mountbatten-Windsor, Eugenia ha decidido cortar todo contacto con él.
Esta noticia, revelada por “The Mail on Sunday”, sumerge al hermano del rey Carlos III en un nuevo abismo de soledad y humillación.
La decisión de Eugenia no ha sido fácil.
Desde que su padre se vio implicado en el escándalo sexual del pedófilo Jeffrey Epstein, tanto ella como su hermana Beatriz han enfrentado una encrucijada.
Por un lado, está el vínculo filial, una lealtad discreta pero constante que ambas han demostrado en privado.
Por otro lado, su condición como princesas de sangre las coloca en una posición visible dentro de una institución monárquica que ha adoptado una estrategia de tolerancia cero ante cualquier tipo de escándalo.
“No puedo quedarme de brazos cruzados mientras mi padre no asume la responsabilidad de sus actos”, declaró Eugenia, destacando la gravedad de la situación.
Aunque Beatriz y Eugenia no son “royals working” a tiempo completo, lo que les otorga cierta libertad profesional y personal, la mancha del escándalo podría afectar aún más la credibilidad de la institución.
Ambas habían optado por mantener un perfil bajo, cuidando su imagen y vinculándose a causas sociales.
Sin embargo, Eugenia ha dado un paso radicalmente diferente al decidir cortar todo contacto con su padre.
“No hay contacto alguno, nada.
Ella ha cortado por completo”, afirman fuentes cercanas a la princesa.

La decisión de Eugenia está motivada por la negativa de Andrés a disculparse con las víctimas de Epstein.
“No puedo aceptar que mi padre se niegue a pedir perdón.
Es inaceptable”, afirmó la princesa, quien es fundadora del Colectivo Antiesclavitud, una organización dedicada a combatir el tráfico sexual.
Esta postura tajante contrasta con la de Beatriz, quien parece haber adoptado un enfoque menos rígido, manteniendo cierto vínculo con su padre sin comprometer su propia reputación dentro de la familia real.
Beatriz, por ejemplo, invitó a Andrés al bautizo de su hija Athena, de 11 meses, el mes pasado en Londres.
Sin embargo, se desconoce si ambos entablaron alguna conversación durante este encuentro, ya que Andrés no asistió a una fiesta celebrada posteriormente en un pub local.
Los expertos reales consideran que la ruptura abrupta con Eugenia supone un duro golpe para Andrés.
“Esto es un reflejo de la creciente distancia entre él y su familia.
La humillación de su caída en desgracia se ve acentuada por la decisión de su hija”, comenta un analista.
Además, Andrés se enfrenta al inminente abandono de Royal Lodge, su hogar en Windsor Estate después de dos décadas.
La semana pasada, un camión de mudanzas fue visto en la propiedad, lo que sugiere que su traslado se producirá en los próximos días.
“Andrés se mudará a una propiedad temporal en Sandringham Estate en Norfolk hasta que se completen las renovaciones en Marsh Farm, su nuevo hogar”, informaron fuentes cercanas al príncipe.
La situación de Andrés es cada vez más precaria.
La pérdida del apoyo de su hija Eugenia, sumada a su ya deteriorada imagen pública, plantea interrogantes sobre su futuro dentro de la familia real.
“La decisión de Eugenia es un claro mensaje de que no tolerará más comportamientos irresponsables”, subraya un amigo cercano a la princesa.
Mientras tanto, Eugenia continúa enfocándose en su trabajo y en las causas que le apasionan.
“Mi prioridad es ayudar a quienes han sufrido injusticias”, afirmó, dejando claro que su compromiso con la lucha contra el tráfico sexual es más fuerte que cualquier lazo familiar.
Esta decisión, aunque dolorosa, refleja una firme determinación de actuar de acuerdo con sus principios.
El impacto de esta ruptura no solo afecta a Andrés, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro de la familia real británica.
En un momento en que la monarquía busca distanciarse de los escándalos del pasado, la decisión de Eugenia podría ser vista como un paso hacia una nueva era, donde la responsabilidad y la ética priman sobre la lealtad familiar.
“Es hora de que la familia real se haga responsable de sus acciones”, concluyó Eugenia, reafirmando su postura ante un mundo que observa con atención cada movimiento de la realeza.
