Anthony Joshua sobrevivió a un grave accidente de tráfico en Nigeria cuando el vehículo en el que viajaba chocó contra un camión detenido tras reventar un neumático.
Dos personas que iban con el boxeador murieron en el acto, mientras que Joshua y el conductor lograron sobrevivir con heridas leves.

La carretera se convirtió en una pesadilla y el rugido de los motores dio paso al silencio de la tragedia.
Anthony Joshua, una de las figuras más imponentes del boxeo mundial y excampeón de los pesos pesados, sobrevivió a un grave accidente de tráfico ocurrido en Nigeria que acabó con la vida de dos personas que viajaban con él.
El impacto, violento e inesperado, sacudió no solo al mundo del deporte, sino también a un país que siguió con angustia las noticias sobre el estado del ídolo.
Joshua, de 36 años, viajaba como pasajero en un Jeep Lexus que circulaba por la autopista Lagos-Ibadan, en el estado de Ogun, una de las vías más transitadas del país.
El vehículo colisionó violentamente contra un camión que se encontraba detenido en la carretera.
Según las primeras reconstrucciones, un reventón en uno de los neumáticos provocó que el conductor perdiera el control, desviándose sin margen de reacción hasta estrellarse contra el camión.
El golpe fue devastador.
En el interior del coche viajaban varias personas del entorno del boxeador.
El copiloto y la persona que ocupaba el asiento trasero justo detrás de él murieron en el acto, víctimas directas de la violencia del choque.
El conductor y Anthony Joshua sobrevivieron.
El campeón olímpico viajaba en el asiento trasero, una circunstancia que, según apuntan quienes acudieron al lugar del accidente, pudo ser decisiva para salvarle la vida.
“Fue un milagro que saliera con vida”, comentó un testigo presente en los primeros minutos tras el impacto.

Joshua formaba parte de un convoy de dos vehículos, una medida habitual en sus desplazamientos.
El segundo coche no se vio implicado en el siniestro, pero sus ocupantes presenciaron el caos que siguió al choque.
Gritos, metal retorcido y la urgencia por sacar a los heridos marcaron unos instantes de enorme tensión.
Los servicios de emergencia llegaron rápidamente y comenzaron las labores de rescate, priorizando a los supervivientes.
El boxeador fue atendido en el lugar y posteriormente trasladado a un centro sanitario, donde recibió tratamiento por heridas leves.
Su equipo confirmó que se encontraba consciente y estable, aunque visiblemente afectado por lo sucedido.
“Anthony está vivo y eso es lo único que importa ahora”, trasladó una persona cercana al entorno del púgil.
“Está devastado por la pérdida de quienes iban con él, pero agradecido por haber sobrevivido”.
Joshua se encontraba en Nigeria disfrutando de unos días de descanso en el país de origen de su familia.
A pesar de haber nacido y crecido en el Reino Unido, siempre ha mantenido un fuerte vínculo con Nigeria, tanto a nivel personal como emocional.
La tragedia ocurrió en un momento en el que su carrera deportiva parecía encaminada a nuevos desafíos de alto nivel.
En los próximos meses tenía previstos combates en Arabia Saudí y se hablaba con insistencia de un posible enfrentamiento con Tyson Fury, uno de los duelos más esperados del boxeo moderno.
Hace poco tiempo, Joshua había vuelto a ocupar titulares tras noquear al youtuber Jake Paul en un combate de exhibición que generó enorme atención mediática.
Su nombre volvía a estar en boca de todos, esta vez por motivos deportivos.
Sin embargo, el accidente cambió radicalmente el foco.
El campeón, acostumbrado a recibir golpes sobre el ring, se enfrentó esta vez a un impacto fuera de cualquier guion, uno que no entiende de preparación física ni de títulos mundiales.

La conmoción fue tal que el propio presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu, expresó públicamente su pesar y solidaridad con el boxeador.
En un mensaje cargado de solemnidad, el mandatario lamentó profundamente lo ocurrido y envió sus condolencias por las vidas perdidas.
“Esta inmensa tragedia ensombrece profundamente esta temporada”, expresó, subrayando el impacto humano del suceso.
Tinubu se dirigió directamente a Joshua y a su familia, asegurando que el país compartía su dolor.
“En momentos como este, debemos animarnos mutuamente como hermanos y hermanas con un destino común”, añadió el presidente, apelando a la unidad y al consuelo colectivo.
Sus palabras reflejaron el sentimiento de una nación que considera a Joshua no solo una estrella del deporte, sino también un símbolo de orgullo y conexión con la diáspora.
El mensaje concluyó con un deseo de pronta recuperación para el boxeador y un recuerdo respetuoso para las almas de los fallecidos.
En el entorno de Joshua, el silencio se mezcló con el impacto emocional.
“Nada te prepara para ver la muerte tan de cerca”, habría comentado el propio boxeador a personas de confianza, aún conmocionado.
La pérdida de dos acompañantes convirtió el alivio por su supervivencia en un sentimiento agridulce, marcado por el duelo y la culpa del superviviente.
El accidente dejó claro que, fuera del cuadrilátero, la vida puede ser aún más imprevisible y cruel.
Mientras continúa recuperándose físicamente, el futuro deportivo de Anthony Joshua queda en pausa, eclipsado por la gravedad de lo vivido.
Hoy, más allá de cinturones, contratos y combates millonarios, el excampeón enfrenta el golpe más duro de su vida: asumir que escapó de la muerte en una carretera nigeriana mientras otros no tuvieron la misma suerte.
La tragedia ha dejado una cicatriz que no se mide en puntos ni en nocauts, sino en silencio, memoria y dolor.
