Antonio Banderas sorprendió en “El Hormiguero” con una crítica contundente al clima político en España y al liderazgo de Pedro Sánchez, mostrando hartazgo y falta de representación.

Antonio Banderas ha protagonizado una de las intervenciones televisivas más incómodas para el Gobierno de Pedro Sánchez en los últimos meses.
En su aparición en “El Hormiguero”, el actor malagueño, considerado un referente cultural de la izquierda mediática en España, lanzó una crítica demoledora que ha resonado fuertemente en la opinión pública, especialmente por la figura que la pronuncia.
La visita de Banderas al programa de Pablo Motos tenía como excusa la promoción de su nuevo musical “Godspell”, estrenado recientemente en Madrid.
Sin embargo, la conversación rápidamente se desvió hacia temas políticos, revelando una postura crítica y reflexiva del actor.
Durante el programa, Banderas compartió aspectos de su vida personal y profesional, así como momentos difíciles relacionados con su salud.
Sin embargo, fue su reflexión política la que marcó la noche, generando un gran impacto.
“He relegado la política a un plano muy secundario en mi vida, no por desinterés, sino por hartazgo”, confesó el actor.
A lo largo de su intervención, Banderas expresó su desconcierto ante la situación política actual en España, vinculando el clima de crispación y violencia con un profundo malestar social.
“No entiendo lo que está pasando en España”, afirmó, conectando con un sentimiento que parece extenderse entre los ciudadanos.

El actor no se detuvo ahí.
Su crítica fue especialmente dura al declarar que no ve a ningún líder mundial que le satisfaga y que no siente que nadie le represente.
“La mayor oposición de Pedro Sánchez sería su propio gobierno hace cuatro años”, sentenció, dejando claro que la percepción de los ciudadanos sobre sus líderes ha cambiado drásticamente.
Estas palabras, pronunciadas por una figura históricamente cercana a posturas progresistas, evidencian el desgaste del liderazgo político actual y desmontan el relato de un apoyo cultural sólido hacia el gobierno.
La conversación en “El Hormiguero” tomó un giro aún más incisivo cuando Banderas se refirió directamente a Sánchez.
“Entiendo que se pueda cambiar de opinión.
¿Cómo no se va a entender? Todos lo hacemos.
Pero una cosa es cambiar de opinión y otra es cambiar de principios.
Y eso ha sido muy doloroso para muchos”, expresó, subrayando la decepción que sienten muchos españoles hacia un gobierno que ellos consideran ha traicionado sus principios originales.
Esta crítica, pronunciada por alguien que ha sido un ícono del consenso cultural progresista, resuena con fuerza en un momento en que el sanchismo parece estar perdiendo apoyo en múltiples ámbitos de la vida española.

El impacto de sus palabras es innegable, y muchos han interpretado la intervención de Banderas como una señal de que el desencanto ha alcanzado incluso a aquellos que durante años han sido considerados aliados del gobierno.
“El sanchismo está acabado socialmente, culturalmente y prácticamente en todos los ámbitos de la vida de los españoles”, concluyó, dejando una reflexión profunda en el aire.
La intervención del actor no solo ha sido una crítica al gobierno, sino un llamado a la reflexión sobre la desconexión entre los ciudadanos y sus líderes.
A medida que la conversación avanzaba, se hizo evidente que la figura de Banderas, lejos de ser solo un artista, se ha convertido en un portavoz de un descontento que muchos sienten.
Su capacidad para conectar con el público, no solo a través de su arte sino también mediante su voz crítica, ha generado un debate que trasciende el entretenimiento y se adentra en la esfera política.
La intervención en “El Hormiguero” ha sido un recordatorio de que las figuras públicas tienen el poder de influir en la opinión y de reflejar el sentir de una sociedad en constante cambio.
Banderas, con su carácter y autenticidad, ha logrado abrir un espacio para la discusión sobre temas que a menudo son evitados en el ámbito público.
Su crítica al gobierno de Pedro Sánchez no solo ha sido un acto de valentía, sino también un reflejo de un sentimiento colectivo que busca ser escuchado.
La noche en “El Hormiguero” no solo se recordará por la promoción de un musical, sino por la poderosa voz de un actor que ha decidido alzar su voz en un momento crucial para la política española.
