Antonio Matos enfrenta un duelo devastador tras la muerte de su esposa Karitina Goyanes y su suegro en un corto período, asumiendo la dirección del negocio familiar SixSens Catering.

La vida de Antonio Matos ha sido un torbellino de emociones, marcado por la tragedia y la resiliencia.
En agosto de 2024, su existencia dio un giro devastador cuando perdió a dos seres queridos en un lapso de apenas tres semanas.
La muerte de su suegro, Carlos Goyanes, fue el primer golpe que lo dejó sin aliento, pero la verdadera catástrofe llegó con el fallecimiento de su esposa, Karitina Goyanes, quien sufrió un infarto fulminante.
Este doble luto no solo transformó su vida personal, sino que también puso a prueba su capacidad de liderazgo en SixSens Catering, el negocio que su esposa había construido con tanto esmero.
Antonio, un hombre de perfil bajo y profesional en el mundo de las finanzas, se vio obligado a asumir un papel protagónico en un entorno que nunca había imaginado.
“No estaba preparado para esto”, confiesa Antonio, recordando los días oscuros tras la muerte de Karitina.
Su vida, que antes giraba en torno a los números y la estrategia, se convirtió en una lucha diaria por mantener viva la memoria de su esposa y proteger el futuro de sus hijos, Pedro y Minicari.
La historia de amor entre Antonio y Karitina no fue un cuento de hadas desde el principio.
Se conocieron en un ambiente de alta sociedad, pero su relación se cimentó en una complicidad que iba más allá de los eventos sociales.
“Ella no era solo una mujer de lujo; era una emprendedora apasionada”, recuerda Antonio.
Juntos, construyeron un hogar y un imperio, pero el destino les tenía reservado un final trágico.

El fatídico día del 26 de agosto de 2024 marcó un antes y un después en la vida de Antonio.
Mientras intentaba consolar a su esposa por la pérdida de su padre, su corazón se detuvo.
“Fue un momento que cambió todo”, dice, con la voz entrecortada.
De un día para otro, Antonio se encontró en el centro de un huracán mediático, lidiando no solo con su duelo, sino también con las expectativas de una familia y un negocio que dependían de él.
A pesar de la presión, Antonio tomó una decisión valiente.
En lugar de delegar la dirección de SixSens o vender la empresa para alejarse de los recuerdos, se trasladó al obrador.
“Quería sentir lo que ella sentía, estar cerca de su esencia”, explica.
Este acto de amor extremo no solo fue un homenaje a Karitina, sino también una estrategia para mantener el negocio a flote.
Sin embargo, la presión era abrumadora.
Los rumores sobre la viabilidad de la empresa sin su fundadora comenzaron a circular, y Antonio tuvo que demostrar que podía mantener viva la magia que Karitina había creado.
Con el apoyo de Ana, la jefa de cocina y confidente de Karitina, Antonio se sumergió en el mundo del catering.
Aprendió rápidamente los secretos del negocio, enfrentándose a desafíos que nunca había imaginado.
“No era fácil, pero sabía que tenía que hacerlo por mis hijos”, afirma.
La crianza de Pedro y Minicari se convirtió en su prioridad.
Implementó una rutina casi militar para protegerlos del escrutinio público, mientras fortalecía el vínculo con su suegra, Kari Lapique, quien se convirtió en su aliada incondicional.

La vida de Antonio no solo fue una lucha contra el duelo, sino también una batalla contra el escándalo.
Poco después de la muerte de Karitina, surgieron rumores sobre una supuesta infidelidad y un hijo extramatrimonial.
Antonio decidió blindarse, manteniendo un hermetismo absoluto para proteger a sus hijos de la vorágine mediática.
“No podía permitir que su memoria se manchara por rumores”, sostiene con firmeza.
A medida que pasaron los meses, Antonio demostró que su amor por Karitina era más fuerte que cualquier adversidad.
En 2025, bajo su dirección, SixSens no solo sobrevivió, sino que prosperó, logrando contratos que parecían inalcanzables.
“Cada vez que un cliente agradecía un evento perfecto, sentía que Karitina estaba ahí, guiándome”, dice con emoción.
Su historia se convirtió en un ejemplo de cómo el amor y la lealtad pueden construir un legado duradero.
Hoy, en 2026, Antonio Matos es un hombre transformado.
Su hogar, que una vez fue un refugio de tristeza, se ha convertido en un santuario de recuerdos felices.
“No hay un ambiente fúnebre; celebramos su vida”, comparte.
La relación con sus hijos ha alcanzado una profundidad insospechada.
Pedro, con 17 años, se ha convertido en su mano derecha en el negocio, mientras que Minicari, con su chispa indomable, ilumina sus días grises.
A pesar de los desafíos, Antonio ha logrado mantener la esencia de Karitina viva en cada rincón de su vida.
“El verdadero amor no conoce límites”, concluye, con una sonrisa nostálgica.
La historia de Antonio Matos es un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, el amor puede ser la luz que guía hacia un futuro brillante.
