Arturo Pérez-Reverte denunció presiones y amenazas que forzaron el aplazamiento de un evento de debate en Sevilla, acusando a sectores de la izquierda de boicotear la libertad de expresión.

Arturo PĆ©rez-Reverte, el cĆ©lebre escritor y periodista, ha lanzado una contundente crĆtica a la izquierda espaƱola, acusĆ”ndola de totalitarismo y de boicotear el debate pĆŗblico.
En una reciente intervención, PĆ©rez-Reverte expresó su indignación ante las amenazas y presiones ejercidas por grupos de ultraizquierda que han forzado el aplazamiento de un evento de debate que Ć©l habĆa organizado en Sevilla.
“No se trata de discrepancias intelectuales, sino de amenazas y miedo”, afirmó con una voz firme, subrayando la gravedad de la situación.
El evento, que prometĆa ser un espacio para el intercambio de ideas y opiniones diversas, se vio empaƱado por la presión polĆtica.
“Los participantes conocĆan el contenido de las jornadas desde hacĆa meses y habĆan confirmado su asistencia sin objeciones”, recordó PĆ©rez-Reverte.
Sin embargo, la presión ejercida por ciertos sectores de la polĆtica y los medios de comunicación comenzó a hacer mella.
“Nadie se habĆa quejado del programa hasta que empezó la presión polĆtica”, aƱadió, poniendo de manifiesto que el verdadero problema no era el contenido, sino la presencia de voces disidentes.

El detonante de esta controversia fue la retirada de David UclĆ©s, un escritor que, tras confirmar su participación, decidió no asistir debido a su negativa a compartir el escenario con figuras como JosĆ© MarĆa Aznar e IvĆ”n Espinosa de los Monteros.
“Su renuncia fue lastimera e infantil”, criticó PĆ©rez-Reverte, insinuando que su decisión estaba concertada de antemano.
A partir de ese momento, las redes sociales se inundaron de ataques coordinados que desmantelaron el cartel del evento.
PĆ©rez-Reverte no se detuvo ahĆ.
En su anĆ”lisis, comparó la situación actual con la EspaƱa de la transición, recordando que en aquellos aƱos difĆciles, polĆticos e intelectuales de ideologĆas opuestas se sentaban a debatir sin miedo.
“Es significativo y siniestro que ahora sean polĆticos y escritores de izquierda quienes se niegan a hacer lo que antes hacĆan con naturalidad”, afirmó, evidenciando un cambio preocupante en la dinĆ”mica del debate pĆŗblico.

El escritor tambiĆ©n criticó la cobardĆa de la izquierda moderada y el retroceso democrĆ”tico de la izquierda radical.
“La izquierda actual necesita mantener las heridas abiertas y la confrontación permanente como Ćŗnico recurso polĆtico”, sentenció, resaltando que el diĆ”logo razonable se ha vuelto casi imposible.
“El sectarismo necesita bandos, cordones sanitarios y enemigos imaginarios”, dijo, dejando claro que la situación es insostenible.
PĆ©rez-Reverte concluyó su intervención con un mensaje claro y brutal: “La izquierda espaƱola ha dejado de confiar en el debate y ha empezado a confiar en la presión”.
Esta afirmación resuena en un contexto donde la libertad de expresión y el pluralismo estÔn en juego.
“No han cancelado un acto polĆtico, han cancelado un espacio polĆtico donde podĆan sentarse voces distintas”, subrayó, poniendo de manifiesto el miedo a la pluralidad real.
El autor, conocido por su estilo incisivo y directo, dejó flotando en el aire una paradoja inquietante: “En la EspaƱa de hoy, quienes se presentan como antifascistas han utilizado mĆ©todos profundamente autoritarios para impedir un debate”.
Este comentario refleja una preocupación profunda por el futuro de la democracia en el paĆs, donde el miedo y la intolerancia parecen estar ganando terreno.
En un mundo donde la diversidad de opiniones es fundamental para el desarrollo de una sociedad sana, las palabras de Pérez-Reverte resuenan como un llamado a la reflexión.
“Es hora de que todos, independientemente de nuestras ideologĆas, defendamos el derecho a expresarnos libremente”, concluyó, instando a una revalorización del diĆ”logo y el respeto mutuo.
AsĆ, Arturo PĆ©rez-Reverte se erige como una voz valiente en un panorama cada vez mĆ”s polarizado, recordĆ”ndonos que la libertad de expresión es un pilar fundamental de cualquier democracia.
Su mensaje es claro: el debate debe ser preservado y defendido, no solo por quienes comparten nuestras ideas, sino por todos aquellos que valoran la pluralidad y el respeto en el intercambio de opiniones.
