Isabel Díaz Ayuso protagonizó un pleno de alta tensión en la Asamblea de Madrid, respondiendo con dureza a las críticas del PSOE y Más Madrid y elevando el enfrentamiento político con el Gobierno de Pedro Sánchez.

La Asamblea de Madrid retomó su actividad tras el parón estival con un pleno marcado por la confrontación directa, los reproches cruzados y un clima de máxima tensión política.
La presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, respondió con dureza a las preguntas de Más Madrid y del Partido Socialista, en una sesión en la que la polémica sobre la libertad en las plataformas digitales, la gestión institucional y las acusaciones personales coparon buena parte del debate.
Desde el arranque del pleno, la oposición centró sus intervenciones en asuntos relacionados con presuntos casos de acoso sexual, la gestión sanitaria, la vivienda y la relación del Ejecutivo madrileño con grandes empresas privadas.
Portavoces de la izquierda acusaron a Ayuso de no haber actuado con la diligencia debida ante denuncias internas y de utilizar el enfrentamiento político como cortina de humo.
“La protagonista de una agresión sexual no es usted, póngase del lado de las víctimas”, se escuchó desde los escaños de Más Madrid, en un tono especialmente duro.
La presidenta madrileña respondió rechazando lo que calificó como una estrategia de desgaste personal y político.
“Estamos en una democracia que al Partido Sanchista le gusta muy poco”, afirmó, defendiendo que su legitimidad emana directamente de las urnas y acusando a la izquierda de intentar imponer un relato de “buenos y malos” para desacreditar a sus adversarios.
“Utilizan cualquier cosa, manipulan cualquier asunto y tratan de convertirlo todo en ataques personales”, añadió.

El debate subió de temperatura cuando Ayuso vinculó las críticas recibidas con la situación política nacional y con la estrategia del Gobierno central respecto a las redes sociales y la regulación digital.
En ese contexto, arremetió contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que acusó de “ir contra todas las plataformas” y de actuar, según sus palabras, contra la libertad de expresión.
“El tecnocomunista que tenemos en La Moncloa ha decidido ir contra la libertad del mundo”, declaró desde la tribuna, en una intervención que provocó protestas en la bancada de la izquierda.
Ayuso también introdujo referencias a la política internacional y a la relación del Ejecutivo central con América Latina, cuestionando la postura del Gobierno ante la situación en Venezuela.
“Cuénteme qué tal su amigo Maduro, qué tal le ha ido en estas últimas semanas”, lanzó, acusando al PSOE de guardar silencio ante lo que considera vulneraciones de derechos y de utilizar la agenda internacional de forma selectiva.

Uno de los momentos más tensos llegó cuando la presidenta respondió a las acusaciones sobre su entorno personal y familiar.
Ayuso denunció que la oposición intenta “utilizar a mi familia, a mi pareja, mi lugar de trabajo y hasta el edificio de la Puerta del Sol” como armas políticas.
“Se han vuelto locos de odio y de rabia porque no tienen nada que hacer, ni en los juzgados ni en las urnas”, afirmó, subrayando que, a su juicio, no existen causas judiciales que respalden los ataques recibidos.
Desde el PSOE y Más Madrid, la réplica no se hizo esperar.
Se insistió en la crítica a la gestión de las residencias de mayores durante la pandemia y a la situación de los servicios públicos.
“La gente está harta de esperar una cita con el especialista, de no saber dónde va a vivir el año que viene o de mandar a sus hijos a clase con abrigo porque no funciona la calefacción”, denunció una portavoz socialista, acusando al Gobierno regional de priorizar intereses económicos frente a las necesidades sociales.

Ayuso respondió defendiendo su modelo de gestión y acusando a la izquierda de incoherencia.
“O los traen ricos o los traen pobres, pero no les caben las dos cosas a la vez en el argumentario”, ironizó en referencia al discurso sobre inmigración y vivienda.
La presidenta sostuvo que Madrid sigue siendo un espacio de oportunidades y rechazó que la presión sobre los servicios públicos se deba a falta de inversión autonómica.
El portavoz del Gobierno regional, Carlos Díaz-Pache, reforzó la línea defensiva del Ejecutivo madrileño, acusando a la izquierda de “hipocresía” y de utilizar el feminismo y los casos de acoso de forma selectiva.
“Las mujeres solo son mujeres cuando ustedes pueden utilizarlas políticamente”, afirmó, provocando un nuevo cruce de reproches en el hemiciclo.
Díaz-Pache defendió que el Ejecutivo de Ayuso ha cumplido o tiene en marcha “el 97% de las medidas” de su programa electoral, frente a lo que calificó como incumplimientos reiterados del Gobierno central.

El pleno evidenció, una vez más, la profunda polarización política que atraviesa la Comunidad de Madrid y el conjunto del país.
Los debates sobre vivienda, sanidad, inmigración y libertad de expresión quedaron entrelazados con acusaciones personales y referencias constantes a la política nacional e internacional.
En ese contexto, Ayuso cerró su intervención reafirmándose en su posición y en su respaldo electoral.
“El pueblo de Madrid me ha puesto aquí”, insistió, asegurando que no se dejará “arrugar” por lo que describió como prácticas de intimidación política.
La sesión concluyó sin acercamientos ni concesiones, pero con un mensaje claro: la Asamblea de Madrid vuelve a convertirse en uno de los principales escenarios del enfrentamiento político en España.
Con elecciones autonómicas y generales en el horizonte, el tono del debate anticipa meses de máxima tensión, en los que cada pleno se perfila como un nuevo capítulo de un choque que trasciende lo regional y se proyecta directamente sobre el tablero político nacional.