Isabel Díaz Ayuso presidió en la Real Casa de Correos la presentación de un documental sobre Fernando Múgica, ensalzando su figura como símbolo de la defensa de la libertad frente al terrorismo de ETA.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, presidió en la Real Casa de Correos el acto de presentación de un documental dedicado a Fernando Múgica Herzog, dirigente socialista asesinado por ETA en 1996, coincidiendo con el 30º aniversario de su muerte.
En un discurso de fuerte carga política y emocional, Ayuso ensalzó la figura del abogado vasco como símbolo de la defensa de la libertad y del Estado de derecho frente al terrorismo, y lanzó duras críticas contra el actual Gobierno central por sus acuerdos parlamentarios.
“Es un honor presentar en la Real Casa de Correos este documental sobre un hombre bueno, valiente, coherente, riguroso en su vida y en su trabajo al servicio de las víctimas del terrorismo y del Estado de derecho”, afirmó al inicio de su intervención, tras saludar a la familia de Múgica, autoridades judiciales y civiles, representantes de asociaciones de víctimas y miembros de la comunidad educativa.
La dirigente madrileña subrayó que la Comunidad de Madrid ha contribuido a la realización del documental en el ejercicio de sus competencias de promoción y recuerdo de las víctimas del terrorismo.
Recordó que Múgica, militante del PSOE, decidió permanecer en el País Vasco en los años más duros de la violencia etarra, cuando “significarse ante la dictadura mafiosa de ETA significaba poner en riesgo tu vida”.

Ayuso evocó el contexto de los llamados “años de plomo” y la estrategia de “socialización del sufrimiento” iniciada por la organización terrorista en la década de los noventa.
Mencionó también el asesinato de Gregorio Ordóñez un año antes que el de Múgica y defendió que el dirigente socialista encarnó la resistencia cívica frente al terror.
“Por no ser nacionalista lo mataron”, recordó citando a la viuda de Múgica.
La presidenta sostuvo que el asesinato no logró silenciar su legado y que la memoria de las víctimas constituye una obligación moral para las generaciones futuras.
“No vamos a permitir el olvido como práctica de supervivencia política”, aseguró, en una de las frases más aplaudidas del acto.
Reivindicó la necesidad de trasladar el testimonio de las víctimas a las aulas y de mantener abiertos espacios de memoria que preserven “la verdad, la que sí sucedió”.
El discurso fue adquiriendo un tono más político al abordar la situación actual.
Ayuso afirmó que en España “estamos perdiendo la libertad a raudales” y denunció lo que considera concesiones del Ejecutivo a formaciones independentistas.
“Libertad para denunciar abiertamente que el actual Gobierno está actuando como una mafia contra nuestra democracia”, proclamó desde el atril.
También señaló que el presidente del Gobierno “hoy se sienta en la Moncloa por expreso deseo de Bildu y Otegi”, en referencia a los apoyos parlamentarios que han permitido sacar adelante diversas iniciativas legislativas.
Según Ayuso, esos pactos implican “votos por presos, votos por impunidad, votos por presuntos derechos territoriales”.

La presidenta madrileña advirtió de que la democracia liberal podría estar siendo sustituida por un modelo que, a su juicio, desdibuja la separación de poderes y cuestiona los consensos de la Transición.
“Todo lo que le recuerda dónde están los límites, es decir, la ley, la separación de poderes, los jueces, les estorba en estos momentos”, afirmó.
En su intervención también defendió el papel de Madrid como “región capital al servicio de España” y aseguró que la Comunidad mantendrá siempre sus puertas abiertas a las víctimas del terrorismo y a sus familias.
Recordó que 853 personas fueron asesinadas por ETA y que miles de víctimas siguen reclamando memoria, dignidad y justicia.
El acto concluyó con un reconocimiento explícito a Fernando Múgica como referente ético y político.
“Personas como Fernando Múgica, a las que siempre estaremos eternamente agradecidos por no ceder al chantaje, por negarse a vivir secuestradas, por ser libres”, expresó Ayuso.
La ceremonia combinó el homenaje institucional con un mensaje político que reabre el debate sobre la memoria del terrorismo y los equilibrios parlamentarios en la España actual.
En la sede histórica del Gobierno regional, la figura de Múgica volvió a situarse en el centro de una reflexión que enlaza pasado y presente, memoria y confrontación política, en un contexto marcado por la polarización y la disputa sobre el relato de la historia reciente.
