Podemos sufre un batacazo histórico en Aragón y desaparece de las Cortes autonómicas, mientras Sumar mantiene un único escaño por un margen muy ajustado.

La noche electoral en Aragón ha dejado una imagen impactante desde el primer minuto del escrutinio.
Los partidos de la extrema izquierda nacional han sufrido un batacazo histórico que ha reconfigurado su presencia en el mapa político autonómico.
Podemos, que en las elecciones de 2023 había logrado un escaño, ha desaparecido por completo de las Cortes aragonesas.
Por su parte, Sumar ha conseguido conservar su único representante, pero con un resultado tan ajustado que evidencia un desgaste notable y una pérdida de apoyo respecto a la anterior cita electoral.
Desde los primeros datos oficiales, las siglas de Podemos no han figurado en ningún momento con opciones reales de representación.
“La situación es crítica”, ha declarado un analista político, “Aragón ha certificado la salida definitiva de Podemos de las Cortes”.
Sumar ha resistido por la mínima, pero su presencia ha quedado muy lejos de cualquier expectativa de crecimiento, marcada por un retroceso que ha sido imposible de disimular.
Este desplome parcial ha dominado el relato de la jornada desde el inicio, dejando a la izquierda más radical reducida a una mínima expresión institucional en la comunidad aragonesa.

Los votantes han hablado con claridad: “Podemos ha desaparecido y Sumar ha sobrevivido, pero con un resultado que sabe más a derrota que a resistencia”, afirmó un portavoz de Sumar en un tono sombrío.
Mientras tanto, el Partido Socialista de Pilar Alegría también ha sufrido un retroceso notable, confirmando un desgaste que se ha ido percibiendo en los últimos meses.
La pérdida de apoyos socialistas ha acompañado el hundimiento del espacio situado a su izquierda, dibujando un panorama muy diferente al que existía en 2023.
“La izquierda aragonesa ha quedado debilitada como nunca antes”, comentó un miembro del PSOE, añadiendo que “necesitamos una reestructuración urgente”.
Frente a este escenario, Vox ha sido el gran protagonista de la noche.
Ha sido el único partido que ha conseguido duplicar su representación y, en numerosos municipios, ha superado incluso al Partido Socialista, como en Teruel, protagonizando un sorpaso que ya se ha calificado como histórico dentro de la democracia española.
“Hemos trabajado duro y los resultados hablan por sí mismos”, declaró un líder de Vox, visiblemente emocionado por el éxito.
El crecimiento ha sido constante durante todo el escrutinio, consolidando a la formación como una fuerza determinante en la nueva configuración de las Cortes.

Este resultado no se ha interpretado únicamente en clave autonómica.
Históricamente, Aragón ha anticipado con notable precisión las tendencias que luego se reflejan en elecciones generales.
Lo que ocurrió esa noche ha sido leído por muchos analistas como un aviso de lo que podría suceder a nivel nacional si se mantiene esta dinámica electoral.
“Es un claro indicativo de que la ciudadanía demanda un cambio”, sostuvo un analista político.
Ni Irene Montero ni Yolanda Díaz han hecho declaraciones tras conocerse los resultados.
Ambas, convertidas en rivales políticas en los últimos tiempos, han guardado silencio ante un golpe que afecta directamente a sus respectivos espacios.
Todo apunta a que en los próximos días insistirán en el discurso habitual sobre el auge de lo que denominan extrema derecha como una amenaza para la democracia.
“Es fundamental que la sociedad esté alerta ante estos cambios”, ha dicho un miembro de la dirección de Podemos, mientras otros se preguntan cómo revertir la situación.

Sin embargo, lo que ha reflejado Aragón ha sido otra cosa.
El miedo ya no ha funcionado como elemento movilizador para una parte importante del electorado.
El voto ha mostrado cansancio, hartazgo y un deseo evidente de cambio político.
Escaño a escaño, la izquierda ha ido perdiendo presencia mientras Vox ha ido ganando terreno de manera sostenida.
“No podemos seguir ignorando la voz del pueblo”, declaró un votante durante la jornada electoral, encapsulando el sentir de muchos.
Aragón ha dibujado así un nuevo mapa político en el que Podemos ha desaparecido, Sumar ha resistido por la mínima, el Partido Socialista se ha hundido y Vox ha emergido como la fuerza que más ha capitalizado el descontento ciudadano.
Un resultado que trasciende lo autonómico y que ha abierto un debate inevitable sobre el rumbo político que puede tomar España en el corto plazo.
La incertidumbre se cierne sobre el futuro de la izquierda y la consolidación de Vox como un actor clave en la política nacional.