Cayetana Álvarez de Toledo protagonizó una dura intervención en el Congreso denunciando al régimen de Nicolás Maduro y mostrando su apoyo al pueblo venezolano, al que presentó como ejemplo de resistencia y esperanza tras la caída del dictador.

Cayetana Álvarez de Toledo, diputada del Partido Popular, se dirigió a la Cámara en una intervención histórica que resonó con fuerza en el Congreso de los Diputados.
Con el respaldo de representantes del valiente pueblo venezolano presentes en la tribuna, comenzó su discurso con un mensaje claro: “No se rinden, no se resignan, no pierden la esperanza y hoy celebran con legítima alegría la caída de Nicolás Maduro”.
Sus palabras no solo reflejaron un sentimiento de solidaridad, sino que también denunciaron la impunidad de un régimen que ha sometido a su país.
La diputada enfatizó que la intervención de Donald Trump no fue un secuestro de un presidente legítimo, sino un acto necesario para poner fin a la criminalidad que ha marcado la historia reciente de Venezuela.
“El tirano del Helicóide, de la tumba y del Chevín, de la tortura como norma, del saqueo como sistema”, describió Álvarez de Toledo, estableciendo un paralelo entre la lucha por la libertad en Venezuela y los movimientos democráticos en otras partes del mundo, como Irán.
En un ataque directo a los miembros de Podemos, Álvarez de Toledo criticó su postura sobre el feminismo, argumentando que “su feminismo acaba donde empieza la financiación iraní”.
Afirmó que un verdadero demócrata no distingue entre dictaduras por su ideología, y que quienes toleran el maltrato según quién lo ejerza no son verdaderos demócratas ni feministas, sino “hipócritas”.
Con firmeza, apuntó: “Voy a contar la verdad de su política sobre Venezuela, con hechos para desmontar su fatuo y vacuo propaganda”.

La diputada desmenuzó la hipocresía socialista en cuatro puntos clave: los presos, el derecho internacional, la soberanía y la transición.
Comenzando con el tema de los presos políticos, cuestionó la figura de José Luis Rodríguez Zapatero, a quien acusó de ser “el gran blanqueador de la tiranía chavisca”.
Álvarez de Toledo exigió respuestas: “¿Cuántos presos ha sacado Zapatero y cuántos ha contribuido a meter?”.
La respuesta, según ella, es clara: el expresidente español ha sido un facilitador del régimen.
El segundo punto de su crítica se centró en el derecho internacional.
“¿Por qué no recurrieron a la ONU?”, preguntó, aludiendo a la inacción del gobierno español frente a las violaciones de derechos humanos en Venezuela.
“Ustedes votaron en contra y luego ignoraron olímpicamente el mandato del Congreso”, subrayó, evidenciando la doble moral de quienes critican a Trump mientras aplaudían a Obama.
Sobre la soberanía venezolana, Álvarez de Toledo cuestionó la defensa que el gobierno español hace de ella, preguntando: “¿Con qué ímpetu la defienden ahora contra Trump? ¿Y por qué no antes contra Cuba, Rusia o Irán?”.
Describió la presencia de agentes cubanos en Venezuela como una injerencia que no puede ser ignorada.
“¿Qué hacían ahí, señor ministro? ¿Turismo cultural?”, ironizó, mientras pedía una respuesta clara sobre la postura del gobierno español.
Finalmente, abordó el tema de la transición política en Venezuela, rechazando las propuestas del gobierno español.
“El gobierno quiere reciclar el régimen chavista, quiere salvar a Delcy para salvarse a sí mismo”, afirmó, refiriéndose a Delcy Rodríguez, a quien describió como “la sibilina cara de Maduro”.
En contraste, destacó a María Corina Machado como “la líder indiscutible de Venezuela”, enfatizando su valor y determinación en la lucha por la libertad.
Álvarez de Toledo concluyó su intervención con un mensaje de esperanza para el pueblo venezolano.
“A pesar de todo, el abrazo sigue vivo”, expresó, refiriéndose a un cuadro en el Congreso que simboliza la transición española.
“Defenderemos el derecho de todos los venezolanos a volverse a abrazar, a la salida de las cárceles, los padres con los hijos, los abuelos con los nietos, y en su anhelado regreso a casa”, prometió, dejando claro que la lucha por la libertad y la justicia en Venezuela es también una lucha que compete a todos.
Con un llamado a la acción, instó a sus colegas a no permitir que la historia se repita y a mantenerse firmes en la defensa de la democracia.
“Zapatero y Sánchez, desgracia para Venezuela y vergüenza para España”, sentenció, cerrando su discurso con una firme determinación de que la libertad de Venezuela debe ser una prioridad para todos.
