Cayetana Álvarez de Toledo acusó al gobierno de negociar en secreto el reconocimiento de Cataluña como nación con José Luis Rodríguez Zapatero.
El ministro Bolaños defendió la gestión del gobierno, asegurando que las políticas de Pedro Sánchez han reducido el independentismo y promovido estabilidad en Cataluña.

El Congreso de los Diputados vivió ayer una sesión tensa y cargada de acusaciones que puso al borde del colapso la sala.
La diputada del Partido Popular, Cayetana Álvarez de Toledo, protagonizó un enfrentamiento histórico con el ministro Bolaños, exigiendo explicaciones sobre supuestas negociaciones secretas de José Luis Rodríguez Zapatero para reconocer la “identidad nacional” de Cataluña, en un movimiento que, según la diputada, vulneraría el artículo 2 de la Constitución española.
La intervención de Cayetana arrancó con un tono fulminante: “Señor Bolaños, Zapatero ha revelado que por encargo del gobierno está negociando con Puch de Mont el reconocimiento de Cataluña como nación, a espaldas de esta cámara y de los españoles.
¿Es cierto o no?”, lanzó mientras el hemiciclo se llenaba de aplausos de sus compañeros de bancada.
El ministro respondió intentando minimizar la gravedad de las acusaciones: “Sigue siendo usted una nostálgica del proceso soberanista.
Gracias a las políticas de este gobierno, hoy en Cataluña hay la menor cantidad de independentistas de la historia.
Cuando gobierna Pedro Sánchez, los independentistas bajan.
Esa es la normalidad”, aseguró.
Sin embargo, su discurso fue interrumpido por gritos y aplausos críticos que evidenciaban el descontento de la oposición.
Cayetana replicó con una avalancha de señalamientos: “Señor Bolaños, es incapaz de contestar lo que le pregunto.
Está impactando el reconocimiento de Cataluña como nación.
Todo esto lo ha contado su emisario, Zapatero, un hombre que debería estar proscrito de la vida pública por traficar con el sufrimiento de presos políticos y por recibir financiación de dictaduras mientras da lecciones de democracia.
Díganos, ¿va a haber más sesiones? ¿Cuál es el plan exacto del gobierno con este proceso?”, exigió mientras el Congreso se agitaba entre aplausos y murmullos.
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El tono subió aún más cuando Álvarez de Toledo acusó al gobierno de intentar disfrazar un referéndum como consulta no vinculante y de convertir próximas elecciones en un plebiscito contra la monarquía parlamentaria.
“Van a fracasar, y también por incompetentes, señor Bolaños.
Sánchez le encarga blindar a su mujer y el que acaba citado ante el juez es usted.
Dígame, ¿va a llamar al juez prevaricador a la cara, como hace Trump?”, exclamó, provocando un estallido de gritos en el hemiciclo.
Acto seguido, intervino Carlos Rojas, también del Partido Popular, para criticar duramente la gestión del gobierno en defensa y denunciar la “proyección horrible” de España ante sus aliados internacionales.
“Su gobierno es incapaz de aprobar presupuestos de defensa, estamos últimos en inversión en toda la OTAN.
Ayer aprobaron un gasto de 2,084 millones de euros sin pasar por el Congreso.
¿Van a cumplir con el compromiso del Congreso o se van a declarar en rebeldía?”, espetó mientras el hemiciclo estallaba en aplausos de indignación.
El ministro Bolaños intentó mantener la calma y respondió: “Sus intervenciones son una conjunción de insinuaciones, falsedades y mentiras.
Estoy de acuerdo con la ética del gobierno y orgulloso de los esfuerzos en inversión en defensa y acercamiento de las Fuerzas Armadas a los ciudadanos”.
Sin embargo, la oposición no se mostró convencida y respondió con más acusaciones de corrupción y falta de ética: “No creemos que esté diciendo la verdad.
Pertenece a un gobierno asumido en la corrupción, pactando con delincuentes en lugar de perseguirlos”, afirmó Rojas, mientras la tensión alcanzaba niveles casi insostenibles.

La sesión, que se prolongó por más de una hora, se convirtió en un enfrentamiento directo entre el Partido Popular y el gobierno, con acusaciones que mezclaban soberanismo, supuestos privilegios judiciales y cuestionamientos sobre la ética gubernamental.
El debate no solo giró en torno a la cuestión catalana, sino que también tocó la política de defensa, la corrupción y la proyección internacional de España.
Entre los momentos más explosivos, Cayetana Álvarez de Toledo insistió en la figura de Zapatero como mediador oculto, acusando al gobierno de intentar legitimar un proceso “plurinacional” que disfrazaría un referéndum de independencia.
Bolaños, por su parte, defendió la política de normalización en Cataluña y trató de desviar la atención, asegurando que las políticas del gobierno habían reducido el número de independentistas y promovido estabilidad institucional.
El debate concluyó con una mezcla de aplausos, abucheos y gritos que reflejaban la polarización total del hemiciclo.
Mientras la oposición denunciaba corrupción, incompetencia y traición a la Constitución, el gobierno defendía su ética y sus políticas de estabilidad, dejando claro que la tensión política en España sigue en un punto álgido y que el debate sobre Cataluña, la justicia y la defensa no tiene visos de calmarse.
En definitiva, la sesión de ayer se recordará como una de las más tensas del Congreso en años recientes, con acusaciones de independencia catalana, corrupción y manipulación judicial, y con un hemiciclo dividido entre gritos, aplausos y un enfrentamiento que muestra la profunda fractura política que atraviesa España en estos momentos.