Cristina Tárrega se vio envuelta en una fuerte polémica en Telecinco tras declarar “no soy nada feminista”, lo que provocó críticas internas y un tenso enfrentamiento que acabó con ella llorando.

La tarde de ayer, la cadena Telecinco se convirtió en el epicentro de la controversia tras las declaraciones de Cristina Tárrega, quien se ha visto envuelta en un torbellino mediático que ha culminado en un desagradable altercado en la puerta de Mediaset.
La situación ha escalado a tal punto que Tárrega, visiblemente afectada, terminó llorando tras un enfrentamiento con una compañera del canal.
Desde el inicio de la polémica, Tárrega ha estado en el ojo del huracán por un comentario que muchos han calificado de desafortunado.
“No soy nada feminista”, declaró en un programa, lo que provocó una ola de reacciones tanto en redes sociales como en el propio plató de Telecinco.
La situación se complicó aún más cuando, en un programa posterior, una compañera de la sección de política le espetó: “¿Cómo vas a ser feminista si no hay más que verte andar y caminar?”.
Este comentario fue el detonante que llevó a Tárrega a un estado de angustia, revelando que había entrado llorando al canal.

“Pequé de imprudente, fui bombero pirómano yo misma”, reconoció Tárrega, quien intentó matizar su posición respecto al feminismo.
“Si he ofendido a alguien, pido disculpas, pero no quiero que la mujer se convierta en un instrumento político”, añadió, defendiendo su trayectoria en un mundo predominantemente masculino desde los años 80.
A pesar de sus intentos de explicación, sus palabras seguían resonando en el ambiente tenso de la cadena.
La controversia se agrava en medio del escándalo por el caso de Gloria Camila, que también ha acaparado titulares en los últimos días.
Camila ha expresado su descontento por lo que ella considera una “encerrona” en el programa Fiesta, donde no fue avisada de que se tocaría un tema delicado relacionado con su vida personal.
“Me siento muy disgustada porque no me avisaron de que se iba a tratar ese tema”, afirmó Camila, quien ha estado en el centro de críticas y especulaciones.
Mientras tanto, el ambiente en Telecinco se torna cada vez más irrespirable.
“La tensión es palpable, y todos los colaboradores están tomando partido”, comenta un testigo del plató.
Las versiones sobre lo sucedido entre Tárrega y su compañera varían, pero la mayoría coinciden en que la situación ha llegado a un punto crítico.
“No se puede permitir que una mujer ataque a otra mujer de esa manera”, reflexionó un colaborador, sugiriendo que el feminismo debería ser un espacio de apoyo y no de confrontación.
Las redes sociales han estallado con opiniones encontradas sobre el tema.
Mientras algunos defienden a Tárrega, otros la critican por sus declaraciones.
“Es increíble que en pleno 2026 sigamos debatiendo sobre lo que significa ser feminista”, escribió un usuario en Twitter, reflejando el sentir de muchos que consideran que el feminismo debería ser un movimiento inclusivo y solidario.
En medio de este caos, Tárrega ha continuado defendiendo su postura.
“Soy una mujer que ha trabajado en un mundo de hombres, y no quiero que me vean como un símbolo de lucha, sino como una profesional”, insistió en su defensa.
Sin embargo, sus palabras han caído en oídos sordos para muchos que consideran que el feminismo es una lucha colectiva y no individual.

La tensión entre Tárrega y su compañera ha dejado una huella en el ambiente de Telecinco, donde los rumores sobre una posible “mano negra” detrás de la polémica han comenzado a circular.
Algunos especulan que la situación podría estar relacionada con viejas rencillas personales, mientras que otros creen que simplemente se ha tratado de un malentendido que ha escalado sin control.
“Si eres feminista y vas de feminista, no vilipendies a otra mujer”, concluyó Tárrega, dejando claro que su intención no era atacar, sino expresar una opinión que, aunque polémica, forma parte de una conversación más amplia sobre el feminismo y el papel de la mujer en los medios de comunicación.
Así, Telecinco se encuentra en el centro de una tormenta mediática donde las palabras y las acciones de sus colaboradores están siendo escrutadas más que nunca.
La pregunta que queda en el aire es: ¿cómo se resolverá esta situación y qué impacto tendrá en el futuro de sus protagonistas? La respuesta, por ahora, sigue siendo incierta.