David Alandete afirma que José Luis Rodríguez Zapatero es percibido en Estados Unidos como un representante del régimen de Nicolás Maduro.

El periodista David Alandete ha expresado con contundencia su postura sobre la situación de José Luis Rodríguez Zapatero, especialmente tras la reciente detención de Nicolás Maduro por parte de Donald Trump.
En un vídeo difundido a través de sus redes sociales, Alandete analiza la percepción que existe en Estados Unidos acerca del papel del expresidente español y llega a una conclusión devastadora que coloca a Zapatero en una situación comprometida.
Alandete centra su análisis en las supuestas labores de mediación de Zapatero y cómo estas son vistas desde el otro lado del Atlántico.
“¿Qué se interpreta aquí en Estados Unidos sobre esa mediación? Esto es algo relevante y que hay que tener en cuenta”, afirma el corresponsal, quien, tras consultar con fuentes diplomáticas estadounidenses, revela que la visión es clara y negativa.
Según sus declaraciones, para Estados Unidos, lo que hace Zapatero no se considera mediación, sino que, en realidad, representa al régimen de Maduro.
Esta afirmación desmonta la narrativa del expresidente socialista como un intermediario neutral y lo posiciona directamente como un actor que apoya al chavismo.
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El análisis de Alandete va más allá de una simple crítica.
Repasa la trayectoria de Zapatero en Venezuela, sosteniendo que, desde al menos 2015, bajo la excusa de promover la democratización, lo que ha hecho es proporcionar oxígeno al régimen chavista.
A su juicio, la presencia de un expresidente del Gobierno español ha servido para otorgar legitimidad internacional a un sistema autoritario que necesita apoyo externo para sobrevivir.
Esta legitimidad, según Alandete, es fundamental para la supervivencia del régimen de Maduro, que ha enfrentado múltiples crisis internas y presiones externas.
Además, el periodista subraya los vínculos de Zapatero con diplomáticos estadounidenses de administraciones demócratas anteriores y con organismos internacionales.
En este contexto, explica que los planes que se han presentado como negociaciones o mediaciones han tenido siempre el mismo resultado: el régimen se mantiene en pie, a pesar de las apariencias de diálogo.
Como ejemplo de esta dinámica, Alandete menciona el papel de Zapatero en las elecciones venezolanas de 2024, que califica de “claramente robadas”.
Este tipo de intervenciones, según él, han contribuido a perpetuar un sistema que debería haber sido desmantelado en lugar de legitimado.

Alandete también recuerda que Zapatero ha sido invitado en numerosas ocasiones a Venezuela, con todos los gastos pagados, siempre bajo la misma justificación de promover el diálogo.
Sin embargo, para el periodista, estos hechos son indicativos de la falta de credibilidad que Zapatero ha adquirido en Estados Unidos.
Ya no es visto como un mediador creíble, sino como alguien que ha actuado durante años como representante político de Maduro.
Esta imagen se ha visto aún más expuesta tras la caída del dirigente chavista, lo que plantea serias dudas sobre la efectividad y la integridad de cualquier intento de mediación que haya llevado a cabo.
El análisis de Alandete no solo pone en tela de juicio la figura de Zapatero, sino que también invita a reflexionar sobre el papel que España y otros países pueden jugar en la crisis venezolana.
La mediación en conflictos internacionales es una tarea delicada que requiere de un compromiso genuino hacia la democracia y los derechos humanos.
Sin embargo, la postura de Zapatero, tal como la describe Alandete, sugiere que su enfoque ha estado más alineado con la defensa de un régimen autoritario que con la promoción de un cambio positivo.
En conclusión, la crítica de David Alandete hacia José Luis Rodríguez Zapatero resuena con fuerza en el contexto actual de la política internacional.
Su análisis revela la complejidad de las relaciones diplomáticas y la necesidad de una evaluación crítica de los actores involucrados en procesos de mediación.
La situación en Venezuela sigue siendo un tema candente y la figura de Zapatero, lejos de ser un puente hacia la solución, se presenta como un obstáculo en la búsqueda de una salida democrática a la crisis que afecta al país.
