El artista es el protagonista del especial de La1 por sus 20 años en la música

Dani Fernández vive el momento más pleno de su carrera y de su vida personal.
Su música suena sin descanso en las radios, llena recintos emblemáticos y encabeza festivales por toda España, pero detrás del éxito hay una historia de esfuerzo, heridas, reconciliaciones y un presente marcado por la familia.
A sus 33 años, el cantante de Alcázar de San Juan se ha convertido en uno de los artistas más queridos del panorama nacional y celebra dos décadas sobre los escenarios con un especial televisivo en Nochebuena que resume su trayectoria, su evolución y su manera de entender la música y la vida.
El 2025 ha sido un año especialmente dulce para Dani Fernández. Premios, discos de platino, cifras récord de escuchas y una gira ambiciosa que ya mira al futuro han confirmado que atraviesa su mejor etapa profesional.
Para celebrarlo, el artista protagoniza un especial en La1 en el que repasa sus grandes éxitos acompañado de compañeros y amigos de profesión.
Un viaje musical que no solo habla de canciones, sino también de los años que han pasado, de los golpes recibidos y de la persona en la que se ha convertido.
Aunque suele mantener su vida privada en un discreto segundo plano, Dani nunca ha renegado de sus orígenes. Nació en 1991 en Alcázar de San Juan, el pueblo que lo vio crecer y que marcó profundamente su carácter.
Allí vivió su infancia y adolescencia antes de mudarse a Madrid para perseguir su sueño. Sin embargo, su salto a la fama fue tan temprano como complicado.
Con solo 14 años representó a España en Eurovisión Junior y, aunque el resultado fue brillante, la experiencia personal no lo fue tanto.
“Yo y mis padres no sabíamos cómo afrontarlo”, ha confesado en más de una ocasión, recordando cómo la exposición pública afectó a su día a día.
El éxito lo convirtió en una figura señalada en su propio entorno. En el colegio y en la calle comenzaron las etiquetas, los comentarios y las miradas incómodas.
“No estuve cómodo cuando salía a la calle”, ha relatado con sinceridad. Apodos, burlas y actitudes que le hicieron sentirse diferente y juzgado sin ser conocido.
Aquella etapa estuvo marcada por encontronazos, discusiones y una sensación de no encajar que lo llevó incluso a evitar volver a su pueblo durante un tiempo. “Hubo momentos en los que fue más fácil no ir”, reconoció, dejando claro que no todo fue aplauso en sus inicios.

Con el paso de los años, Dani Fernández ha conseguido reconciliarse con su pasado y con el lugar del que procede. Hoy habla de Alcázar de San Juan con orgullo, como parte fundamental de su identidad.
El tiempo, la madurez y el éxito le han permitido mirar atrás sin rencor y entender que aquellas experiencias también lo hicieron más fuerte.
Su carrera dio un giro decisivo cuando se unió a Auryn en 2009, una de las boybands más exitosas del pop español.
Junto a Blas Cantó, Carlos Marco, David Lafuente y Álvaro Gango vivió años de fama intensa, giras multitudinarias y una convivencia que no siempre fue sencilla.
Las tensiones internas acabaron pasando factura y la separación del grupo llegó tras varios conflictos. Uno de los episodios más comentados fue el enfrentamiento con Blas Cantó, que llegó a las manos.
“Éramos jóvenes, se calentó la cosa”, explicó Dani con humor tiempo después, restando dramatismo a un momento que, con perspectiva, quedó atrás. Ambos se perdonaron y hoy mantienen una relación cordial, demostrando que las heridas del pasado pueden cerrarse.
Tras el final de Auryn, Dani Fernández apostó por una carrera en solitario que le permitió encontrarse a sí mismo.
“Ahora soy dueño de lo que hago”, ha afirmado, explicando que necesitaba esa libertad creativa para construir una voz propia. Sus discos reflejan esa búsqueda personal y una madurez artística que ha conectado con el público de forma masiva.
En el terreno personal, su vida dio un vuelco definitivo con la llegada del amor. En 2018 comenzó su relación con Yarea Guillén, cantante y compositora, una mujer con la que comparte no solo su vida, sino también su pasión por la música.
Cuatro años después se dieron el ‘sí, quiero’ en una boda íntima, lejos del ruido mediático y sin apenas exposición en redes sociales. Ambos han optado por proteger su relación, manteniéndola al margen del foco, aunque la música los une sobre el escenario.
Yarea ha sido una de las invitadas especiales en los conciertos más importantes de Dani, demostrando que el apoyo mutuo es una constante en su historia.

El mayor cambio llegó en diciembre de 2023 con el nacimiento de su hija Belice. La pequeña se convirtió desde el primer momento en el centro de su mundo y en una fuente de inspiración inagotable.
Dani compartió la noticia con un mensaje cargado de emoción, reconociendo que estaba viviendo uno de los mejores momentos de su vida. “Me ha robado el corazón”, escribió, dejando ver una faceta tierna y vulnerable que conquistó a sus seguidores.
El nombre de Belice no es casual. Es un homenaje musical y emocional que refleja la sensibilidad del artista y su manera de entender la paternidad.
A ella le dedicó una de sus canciones más emotivas, un tema que canta con especial emoción y que se ha convertido en uno de los momentos más intensos de sus conciertos. Ser padre ha cambiado sus prioridades.
“Ahora pienso mucho más en el futuro, en el mundo que le va a quedar”, ha confesado, admitiendo que la responsabilidad es mayor y la mirada más larga.
Hoy, Dani Fernández se muestra sereno, agradecido y consciente de todo lo vivido. Celebra 20 años de música con la tranquilidad de quien ha encontrado su lugar, rodeado de éxito profesional, de una familia sólida y de una identidad clara.
Del niño señalado en su pueblo al artista que llena estadios, del joven impulsivo al padre reflexivo, su historia es la de una evolución constante.
Y mientras el público canta sus canciones, Dani sigue bailando entre el pasado y el presente, con la certeza de que lo mejor, tanto en la música como en la vida, aún está por venir.