Isabel Rábago rompe su silencio un año después de su despido de Mediaset y denuncia públicamente el daño a su imagen y carrera, asegurando que nunca recibió una explicación real sobre su salida.

Isabel Rábago ha decidido romper su silencio un año después de su salida de Mediaset España.
La periodista, conocida por su papel en el mundo de la televisión, ha publicado un mensaje contundente en redes sociales en el que cuestiona abiertamente la versión que se difundió sobre su despido.
“Me han hecho daño, no solo a mí, sino a mi imagen y a mi carrera”, afirma Rábago, señalando tanto a la cadena como a la productora vinculada a Ana Rosa Quintana.
Sus palabras llegan en un contexto delicado, después de que la presentadora asegurara que en Mediaset “somos unos mandados” y que no tiene capacidad real de decisión dentro del grupo.
Este comentario resuena con la experiencia de Rábago, quien describe su salida como traumática y carente de explicaciones.
“Me comunicaron que la empresa había decidido prescindir de mí en una cafetería, lejos de las oficinas.
No me dejaron despedirme de mis compañeros”, recuerda con pesar.

La periodista explica que la única explicación que recibió fue una frase escueta: “Mediaset ha decidido”.
Sin embargo, lo que más le dolió fue la falta de motivos formales para su despido.
“Nadie me dijo por qué, solo se lanzaron rumores y versiones que dañaron mi reputación”, dice Rábago, quien decidió guardar silencio durante semanas, una elección que ahora lamenta.
“Ese mutismo fue aprovechado por terceros para construir un relato interesado”, añade.
A medida que los días pasaban, distintos medios publicaron que Mediaset había prescindido de ella por razones internas, apuntando a cambios en la cadena o problemas de encaje en la nueva etapa.
“Incluso se insinuaron motivos disciplinarios, siempre atribuidos a fuentes cercanas, pero sin pruebas concretas”, explica.
Rábago, en ese momento, no desmintió esas informaciones, algo que ahora justifica como una decisión consciente mientras evaluaba acciones legales.

En su mensaje actual, la periodista es clara y contundente: “Las razones publicadas eran falsas y, a día de hoy, nadie me ha dado una explicación real sobre lo ocurrido”.
Asegura que tuvo que soportar artículos que contenían declaraciones entrecomilladas que atribuían motivos que nunca le fueron comunicados.
“Sigo sin entender por qué se permitió que circularan esas versiones”, expresa con frustración.
Rábago confirma que el conflicto está en los tribunales y que el juicio se celebrará próximamente.
“Me enfrento a personas y estructuras muy poderosas, pero lo hago sin miedo.
La justicia determinará lo que realmente sucedió”, asegura con determinación.
Este mensaje cobra especial relevancia en un contexto en el que las palabras de Ana Rosa Quintana, negando tener poder de decisión, contrastan con el relato de Rábago, que sugiere un sistema donde las decisiones se toman y ejecutan sin responsables visibles, pero con consecuencias muy concretas para quienes las sufren.

La alusión también alcanza a la productora Unicorn Content, que ha tenido un peso determinante en la programación de la cadena.
“No soy una víctima, estoy bien y agradecida por mi vida profesional fuera de Mediaset”, afirma Rábago.
Sin embargo, deja claro que esa estabilidad no implica renunciar a defender lo que considera una injusticia.
“He ganado en lo personal, pero seguiré luchando para que se esclarezca una salida que no se gestionó de forma correcta ni justa”, concluye.
Con el juicio pendiente, su caso vuelve a poner sobre la mesa un debate incómodo en la industria televisiva: el de los despidos silenciosos, las filtraciones interesadas y el verdadero reparto de poder dentro de los grandes grupos audiovisuales.
Rábago, con su valentía al hablar, no solo busca justicia para sí misma, sino que también abre la puerta a una conversación necesaria sobre la ética y la transparencia en el mundo de la televisión.