Daniel Esteve, líder de Desokupa, calificó como un bulo las denuncias de Sarah Santaolalla sobre amenazas y vandalización, afirmando que se trata de un invento político y una cortina de humo.

En las últimas horas, Daniel Esteve, líder de Desokupa, ha salido al paso para desmantelar lo que califica como un bulo fabricado por Sara Santaolalla, quien se ha victimizado públicamente.
Santaolalla denunció en sus redes sociales la supuesta vandalización de la tumba de las Trece Rosas, alegando que se le habían dirigido amenazas de muerte y expresando sentir “auténtico terror”, vinculando el acto al “fascismo”.
Esta publicación ha generado una fuerte reacción tanto política como mediática, atrayendo la atención de figuras destacadas.
Durante una aparición en el programa *Malas Lenguas* de Televisión Española, Santaolalla afirmó que el periodista Vito Quiles la persiguió en coche hasta la puerta de su casa, un relato que ha intensificado la controversia y activado una oleada de apoyo en redes sociales bajo el lema “Sara no está sola”.
Desde el Gobierno, incluso el presidente Pedro Sánchez ha mostrado su respaldo a la colaboradora televisiva, calificando los hechos como una amenaza grave contra una periodista, aunque es importante destacar que Santaolalla no ejerce como tal.
Frente a estas acusaciones, Daniel Esteve publicó un vídeo en sus redes sociales en el que cuestiona la veracidad de las denuncias de Santaolalla.
“Esto que para mí es un absoluto bulo”, afirmó rotundamente.
En su intervención, Esteve sostiene que se trata de “una cortina de humo” y argumenta que la pintada presentada como amenaza no se ajusta a un acto vandálico real.
Se detiene en los detalles de las imágenes difundidas, señalando incoherencias evidentes, como la ausencia de daños en la placa y otros elementos del monumento.
“Qué pintada más extraña, ¿verdad, hermana? Yo no te creo”, expresó con desdén.

El líder de Desokupa también comparó este episodio con otros casos mediáticos de victimismo político, recordando que las amenazas reales, según su experiencia, se manifiestan de manera mucho más violenta.
Sin utilizar insultos, Esteve acusó a Santaolalla de exagerar los hechos y de emplear el episodio para reforzar un discurso político y mediático que, a su juicio, busca desviar la atención y cerrar filas ideológicas.
“Las amenazas reales son mucho más graves, y esto parece un intento de manipulación”, agregó.
La respuesta de Esteve ha provocado un intenso debate en las redes sociales, donde muchos usuarios han cuestionado el relato de Santaolalla y han exigido pruebas concluyentes antes de aceptar sus acusaciones.
“Necesitamos ver evidencias, no solo palabras”, comentó un usuario en Twitter, mientras que otros se alinearon con la postura de Esteve, pidiendo una mayor transparencia en la situación.
A medida que el caso continúa polarizando la opinión pública, Santaolalla se encuentra en el epicentro de una controversia que, lejos de fortalecer su versión, ha suscitado nuevas preguntas sobre lo ocurrido y sobre el uso político del victimismo.
“No se puede jugar con la verdad, y menos en tiempos tan delicados”, reflexionó un comentarista en redes sociales, subrayando la gravedad de la situación.

Este episodio ha abierto un debate más amplio sobre la manipulación mediática y la forma en que ciertos relatos pueden ser utilizados para fines políticos.
La polarización en torno a este caso refleja una sociedad cada vez más dividida, donde las narrativas se enfrentan y las verdades se cuestionan.
Mientras tanto, la figura de Santaolalla sigue en el ojo del huracán, con un futuro incierto en un ambiente donde la confianza y la credibilidad son más valiosas que nunca.
La controversia plantea preguntas sobre la responsabilidad de los medios y de los personajes públicos en la difusión de información.
“El periodismo debe ser un faro de verdad, no un vehículo de propaganda”, concluyó Esteve en su declaración, instando a la reflexión sobre el papel que todos juegan en la construcción de la realidad mediática.
Con esta situación en desarrollo, la atención de la opinión pública permanecerá centrada en cómo se desarrollan los acontecimientos y qué implicaciones tendrá para todos los involucrados, así como para la política y la sociedad en general.
