Joaquín Prat expresó su indignación tras la entrevista de Elisa Mouliaá, criticando lo que considera un uso frívolo y mediático del sistema judicial en un caso tan delicado como una denuncia por acoso sexual contra Íñigo Errejón.
El pasado martes, el programa “El Tiempo Justo” se vio sacudido por las reacciones de Joaquín Prat ante la polémica entrevista concedida por Elisa Mouliaá en “Vamos a ver”.
La actriz, quien había acusado al expolítico Íñigo Errejón de acoso, anunció su decisión de continuar con la denuncia tras haberla retirado días atrás.
Esta volatilidad en la postura de Mouliaá ha generado un intenso debate sobre la utilización del sistema judicial y su exposición mediática.
Prat, visiblemente molesto, cuestionó el uso frívolo que se estaba haciendo del sistema judicial.
“¿Es un circo, un show?”, se preguntó, lamentando la trivialización de un tema tan serio como el acoso sexual.
Instó a reflexionar sobre las consecuencias de convertir “algo tan importante como el Código Penal en un juguete”.
La entrevista de Mouliaá, cargada de acusaciones cruzadas y referencias a presuntas presiones, puso de manifiesto la complejidad del caso.
La actriz justificó su cambio de postura argumentando que la Fiscalía, tras su retirada inicial, solicitaría la absolución de Errejón.
“Se me pone de mentirosa y de todos los bulos que han sacado, pues ya llega un punto en el que te cansas y claro que me echo para atrás, pero viendo lo que hace la Fiscalía, perdone, pero no, ahora sí que voy a ir a muerte”, afirmó Mouliaá, reafirmando su decisión de continuar con el procedimiento.

La situación se complica aún más cuando Mouliaá señala que “la Fiscalía, después de que yo me haya retirado, escribe un escrito de absolución”.
Esto ocurre días después de que anunciara su intención de retirar su acusación.
“Es que yo ya de verdad que me quiero retirar porque creo que la verdad tiene que continuar sola”, añadió, mostrando su frustración ante el proceso judicial.
Sin embargo, la actriz parece haber cambiado de opinión nuevamente.
“Plantaré cara a Íñigo y a la Fiscalía si hace falta.
Que diga que no existen las denuncias falsas y que precisamente ha llevado la ley del solo sí hasta el final”, dijo Mouliaá, desafiando a su acusador.
Sus cambios de opinión en el proceso han traicionado su verdad, lo que ha generado dudas sobre la credibilidad de su denuncia.
El caso Mouliaá-Errejón se remonta a octubre de 2024, cuando Errejón dimitió tras denuncias anónimas en redes sociales.
Mouliaá denunció haber sido víctima de acoso en 2021 y formalizó una denuncia en comisaría.
En noviembre de 2025, el juez decidió procesar al expolítico, pero todo cambió cuando Mouliaá parecía renunciar al proceso.
“Ahora siento incluso que alguien ha pagado el silencio de las víctimas.
Yo he dado la cara por ellas y me siento completamente abandonada”, confesó.
La actriz también expresó sus sospechas sobre el silencio que rodea el caso.
“Yo no sé quién las ha callado y cuánto ha costado ese silencio”, afirmó, en un momento de supuesta traición, cargando contra su amiga.
“Es lo que el karma le ha hecho a quien ha cubierto a un violador.
Horrible, horrible”, añadió, aludiendo a la pérdida de su amiga en un contexto tan doloroso.
Prat, por su parte, defendió la seriedad del sistema judicial.
“El sistema judicial de este país es lo bastante serio como para que nadie se lo tome a pitorreo, como para que nadie juegue con las instituciones judiciales”, dijo, enfatizando la necesidad de tratar estos temas con la seriedad que merecen.
“No entiendo a qué estamos jugando.
Al show, al circo, a convertir algo tan importante como el sistema judicial en un pitorreo”, continuó, dejando claro su descontento con la situación.
El dilema radica en encontrar un equilibrio entre el derecho a la información y la protección de los implicados, garantizando al mismo tiempo que el sistema judicial no se vea convertido en un escenario para el sensacionalismo.
La reflexión planteada por Joaquín Prat invita a una profunda discusión sobre la utilización responsable del sistema judicial y la necesidad de abordar las denuncias por acoso sexual con la seriedad y el respeto que merecen.
La necesidad de justicia para las víctimas se entrelaza con la responsabilidad de evitar la trivialización de un tema tan delicado.
Mouliaá, en su lucha por la verdad, ha puesto de manifiesto las dificultades que enfrentan las víctimas en un contexto mediático cada vez más polarizado.
“Me gustaría conocer tu opinión sobre esta noticia, así que siéntete libre en dejar tu comentario”, concluyó, instando a la audiencia a reflexionar sobre la gravedad del asunto.