El Congreso rechazó el decreto ómnibus del Gobierno de Pedro Sánchez con 178 votos en contra, evidenciando la alianza del PP y Vox y dejando al Ejecutivo en una posición política debilitada.

El Congreso de los Diputados ha sido escenario de un nuevo revés para el presidente Pedro Sánchez, quien se enfrenta a un desafío significativo tras la aprobación del rechazo al llamado decreto ómnibus.
Este decreto, que contenía un amplio paquete de medidas sociales, económicas y fiscales, fue tumbado con 178 votos en contra, evidenciando la unión del Partido Popular y Vox en su oposición.
Durante el debate, Sánchez se vio obligado a defender su gestión en un ambiente tenso, donde los gritos y las interrupciones fueron la norma.
“A nadie le sorprende que se gobierne a golpe de decreto”, declaró un diputado del Partido Popular, quien criticó la falta de transparencia en la gestión del Gobierno.
“Para darle una pátina de modernidad lo llaman decreto ómnibus, pero en realidad es un artefacto antidemocrático”, añadió, refiriéndose a la forma en que se están implementando las políticas.
La situación se tornó aún más complicada cuando el Gobierno utilizó a una jubilada como arma retórica, intentando demonizar a la oposición.
“El Gobierno aplaudía a esta jubilada tras su brillante actuación en el Congreso.
Pero, como es habitual, se descubrió que es una veterana del Partido Comunista Español”, afirmó un portavoz de Vox, mientras la sala estallaba en murmullos.
“Esta jubilada ponía el grito en el cielo por el voto en contra de Partido Popular y Vox al decreto ómnibus”, continuó, dejando claro que el uso de figuras como esta es un intento de manipulación política.
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El ministro Bolaños defendió el decreto, argumentando que su objetivo era beneficiar a millones de personas y atacar a la oposición: “No están votando contra el Gobierno de España, están votando en contra de la ciudadanía”.
Sin embargo, las críticas no se hicieron esperar.
La diputada Ione Belarra, del partido Podemos, fue muy clara en su reproche: “Ustedes han priorizado la política de titulares sobre la política de protección social”.
El debate se intensificó cuando se mencionó la situación de los ocupas.
“Este decreto es un intento de engañar a la gente, metiendo cosas que no tienen nada que ver en un mismo paquete de medidas”, explicó Miriam Nogueras, quien criticó la falta de coherencia en las políticas del Gobierno.
“Proteger al vulnerable no puede significar desproteger al cumplidor”, agregó, enfatizando la necesidad de un equilibrio en la legislación.
El exconsejero andaluz Juan Bravo Baena se unió a las críticas, señalando que el Gobierno está utilizando la situación para obtener réditos políticos.
“Este decreto es una falta de respeto al parlamento y a los españoles.
¿Dónde está la responsabilidad del Gobierno?”, cuestionó, mientras el ministro Bolaños permanecía encogido en su escaño.

Las intervenciones continuaron con un tono cada vez más agudo.
“La corrupción mata, señor ministro, y la invasión que ustedes están promoviendo en España también mata”, dijo un diputado de Vox, destacando la gravedad de los problemas que enfrenta el país.
“Ustedes prometen y prometen, sin importarles la sostenibilidad del sistema”, añadió, advirtiendo sobre las consecuencias a largo plazo de las políticas actuales.
El presidente de la Cámara, visiblemente agitado, intentó mantener el orden, pero las emociones estaban desbordadas.
“Señor Figaredo, le pido que retire esa afirmación”, ordenó, mientras los aplausos y los gritos se multiplicaban en la sala.
“Recuerden que estamos aquí para debatir, no para insultar”, insistió, aunque la tensión era palpable.
Finalmente, el debate concluyó sin un claro vencedor, dejando a la oposición y al Gobierno en una posición precaria.
“Estamos ante un nuevo chantaje del Gobierno, un Real Decreto con contenidos incompatibles entre sí”, concluyó un diputado del Partido Popular, subrayando la falta de coherencia en la gestión gubernamental.
El rechazo al decreto ómnibus no solo representa un golpe para Sánchez, sino que también refleja el creciente descontento en el Congreso y entre la ciudadanía.
En un momento en que la política española se encuentra en una encrucijada, la necesidad de un diálogo constructivo y de soluciones efectivas se vuelve más urgente que nunca.
