La actividad en redes del concejal José Miguel Borderas, con mensajes provocadores y ofensivos, ha generado un fuerte escándalo político que incomoda al PSOE en La Zaida.

En La Zaida, un pequeño municipio zaragozano de poco más de 400 habitantes, la vida cotidiana transcurre con tranquilidad, pero la política local ha sido sacudida por las controvertidas acciones de José Miguel Borderas, conocido en las redes sociales como Chemi RZFan.
Aunque es bien recibido por los vecinos en su papel de concejal, su actividad en la plataforma X (anteriormente Twitter) ha revelado un tono incendiario que deja en una posición comprometida al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y, en particular, a su líder Pedro Sánchez.
Borderas, quien se presenta como independiente en las listas socialistas en el pueblo natal de Pilar Alegría, actual candidata del PSOE a la presidencia de Aragón, ha generado un malestar político significativo.
Su reciente publicación en redes, un fotomontaje que incluye a figuras históricas como Hitler, Francisco Franco y Benito Mussolini, vestidos con coronas y terciopelos, ha causado revuelo.
Acompañado de un lema provocador: “Acaban de llegar los Reyes Magos y no veo al negro por ningún lado”, este mensaje ha circulado sin que se tomen consecuencias políticas visibles, a pesar de que se difunde en un contexto donde las campañas institucionales contra el racismo y los discursos de odio son prioritarias.

El silencio del PSOE ante este tipo de mensajes ha sido ensordecedor.
No es un hecho aislado; en octubre, Borderas compartió una imagen del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visiblemente demacrado durante una comparecencia, con el comentario: “Cuando te consume la farlopa…”.
Este insulto, de extrema gravedad, no ha recibido reproche público alguno ni del PSOE local ni del autonómico.
La falta de reacción ha reforzado la sensación de impunidad y ha dejado a Sánchez expuesto a ataques desde su propio entorno político.
En La Zaida, muchos vecinos no saben quién se oculta tras el alias de Chemi RZFan.
Sin embargo, en la corporación municipal, su identidad es conocida.
Algunos vecinos minimizan la gravedad de sus mensajes, argumentando que “es un chico muy majo” y destacando su gestión como concejal.
La mayoría socialista en el municipio permite un ambiente donde se puede criticar al partido en voz alta sin mayores conflictos.
No obstante, la situación cambia drásticamente cuando el pueblo es elegido por Pilar Alegría para presentar su candidatura, enfatizando el arraigo y la ejemplaridad del socialismo aragonés.
La presencia de un concejal afín al PSOE que difunde mensajes con referencias a dictadores, racismo y drogas introduce un elemento corrosivo en la narrativa ética que el partido intenta proyectar.
Este episodio reabre el debate sobre el doble rasero con el que se juzgan los discursos, dependiendo de quién los pronuncie.
Mientras tanto, el PSOE parece mirar hacia otro lado, y Pedro Sánchez queda retratado como un líder atacado desde dentro, sin defensa ni coherencia, con un silencio que, en este caso, habla más que cualquier comunicado oficial.

Los comentarios de los líderes políticos en este contexto son reveladores.
Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, se ha manifestado sobre la falta de acción del PSOE, afirmando que “el silencio ante el odio es complicidad”.
Por su parte, Santiago Abascal, líder de VOX, ha señalado que “la izquierda no puede seguir ignorando el extremismo que brota de sus propias filas”.
Estas voces resuenan en un clima político tenso, donde la imagen del PSOE se ve amenazada no solo por la oposición, sino desde el interior mismo de sus estructuras.
El dilema que enfrenta el PSOE en La Zaida es un microcosmos de los desafíos más amplios que el partido debe abordar en toda España.
La falta de respuesta ante los ataques y la incapacidad para gestionar la disidencia interna podrían tener repercusiones significativas en las próximas elecciones.
La situación de Borderas no es solo un escándalo local; es un síntoma de una crisis más profunda que podría afectar la credibilidad del PSOE en un momento crítico.
A medida que la situación se desarrolla, la presión aumenta sobre el partido para que tome una postura clara y firme.
La comunidad de La Zaida observa con atención, preguntándose si el PSOE podrá recuperar su imagen y mantener la cohesión interna ante un panorama cada vez más complicado.
La historia de José Miguel Borderas es, sin duda, un episodio que podría definir el futuro del socialismo en Aragón y más allá.
