El Hormiguero ha mantenido su liderazgo como el programa más visto de la televisión española por undécimo año consecutivo, superando con amplia diferencia a sus competidores.

Las cifras no mienten y las audiencias de 2025 son un claro reflejo de la realidad televisiva en España.
El Hormiguero ha cerrado el año como el programa más visto de la televisión por undécimo año consecutivo, reafirmando su dominio absoluto en el horario estelar.
Este programa ha logrado consolidar un liderazgo que deja poco espacio a la duda.
En contraste, La Revuelta, el proyecto de David Broncano en Televisión Española, no ha conseguido acercarse ni abrir una competencia real en el Access Prime Time.
La distancia entre ambos programas no solo se ha mantenido, sino que se ha consolidado con el paso del tiempo.
Los datos son contundentes.
El Hormiguero ha promediado un impresionante 15,2% de cuota de pantalla, liderando más del 80% de sus emisiones.
La diferencia con sus rivales directos supera los cinco puntos, lo que demuestra una clara superioridad en la preferencia del público.
Más de 32 millones de espectadores han sintonizado el programa al menos una vez durante el año, con una media diaria que ronda los 4,3 millones.
Estas cifras no son un simple éxito puntual, sino que dibujan un dominio estructural que deja a La Revuelta fuera de la pelea por el liderazgo televisivo.
Mientras tanto, el formato de Broncano ha fracasado en transformar el ruido mediático inicial en resultados sostenidos.
Tras dos temporadas en La 1, la comparación ya no se hace programa a programa, sino que se analiza en un balance anual, y ahí la diferencia es abismal.
A pesar de contar con una fuerte promoción y una inversión considerable, La Revuelta no ha logrado romper el techo de audiencia ni ha conseguido desafiar realmente la hegemonía de Pablo Motos.
Esta situación se agrava al observar la fortaleza del programa de Antena 3, que ha sabido adaptarse a todo tipo de invitados y ha registrado emisiones cercanas o superiores al 20% de cuota de pantalla.

El liderazgo de El Hormiguero se repite en la mayoría de las comunidades autónomas y también se extiende a las redes sociales, donde mantiene millones de seguidores y una difusión constante.
En este contexto, el supuesto relevo generacional que debía representar La Revuelta no ha terminado de materializarse, lo que genera dudas sobre el futuro del programa y de su conductor.
La continuidad de Broncano en TVE comienza a estar en entredicho.
El contrato que firmó contemplaba dos temporadas, una duración que ahora se interpreta más como una prueba que como un respaldo a largo plazo.
Fuentes del sector indican que la dirección de la cadena ya está valorando distintos escenarios ante un proyecto que no ha cumplido con las expectativas de audiencia ni de impacto.
Con un coste elevado y resultados que dejan mucho que desear, la posible cancelación de La Revuelta deja de ser un tabú y se convierte en un tema candente dentro del debate interno sobre el futuro inmediato del Access en la televisión pública.
La situación actual plantea interrogantes sobre el rumbo que tomará TVE y cómo se manejará el tema de la programación en un entorno donde la competencia es feroz.
La Revuelta, que prometía ser un soplo de aire fresco en la televisión pública, se enfrenta a un panorama desolador.
La falta de conexión con la audiencia y el escaso impacto en la franja horaria más competitiva han llevado a muchos a cuestionar si Broncano podrá revertir la situación en el futuro cercano.

Los seguidores de La Revuelta se sienten decepcionados, mientras que los fans de El Hormiguero celebran su victoria continua.
La batalla por el ratings se intensifica y cada vez se hace más evidente que el público ha tomado una decisión clara.
En un mundo donde la televisión se mide en cifras y cuotas de pantalla, El Hormiguero se erige como el rey indiscutible, mientras que La Revuelta lucha por encontrar su lugar en un mercado que no perdona.
A medida que se acerca el final de la temporada, todas las miradas están puestas en la dirección de TVE.
¿Tomará la decisión de cancelar un programa que no ha logrado cumplir con las expectativas? ¿O brindará una última oportunidad a Broncano para que demuestre su valía? Las respuestas a estas preguntas podrían definir el futuro del Access Prime Time en la televisión pública española y cambiar la dinámica de la programación tal como la conocemos.
En conclusión, el panorama televisivo en España está más competitivo que nunca.
El Hormiguero ha demostrado ser un gigante imbatible, mientras que La Revuelta se encuentra al borde del abismo.
La incertidumbre reina en el aire, y solo el tiempo dirá si Broncano podrá salvar su proyecto o si será recordado como un intento fallido en la lucha por el liderazgo televisivo.