El PSOE sufre derrotas significativas y el apoyo a Pedro Sánchez se desploma, incluso entre antiguos aliados y medios que lo respaldaban.
Soledad Gallego Díaz y otras voces influyentes piden la salida de Sánchez y proponen un nuevo liderazgo femenino y conciliador para recuperar la confianza electoral.

El mago Pedro Sánchez parece estar perdiendo su toque y, como un ilusionista cuyo truco se ha revelado, el apoyo hacia él se desmorona.
La situación es tan crítica que incluso el diario El País, que alguna vez fue un bastión de su defensa, ha comenzado a cuestionar su liderazgo.
En las recientes elecciones autonómicas de Extremadura, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que ha sido la fuerza dominante desde el inicio de la democracia en España, sufrió una derrota aplastante, quedando relegado a pelear por el segundo lugar con Vox, en lugar de competir por el primero con el Partido Popular (PP).
Este descalabro es solo un indicio de la tormenta que se avecina en las elecciones de 2026, donde se prevé que el clima social se incline aún más hacia el antisanchismo.
A pesar de los susurros de algunos leales a Sánchez, que insisten en que todo está bajo control, la realidad es que el barco se hunde y las ratas han comenzado a abandonar la nave.
Incluso aquellos que han sido sus defensores más acérrimos están empezando a distanciarse.
Un ejemplo notable es Soledad Gallego Díaz, exdirectora de El País, quien en una reciente columna ha pedido abiertamente que Sánchez no vuelva a ser el candidato del PSOE.
Este giro es significativo, ya que Gallego Díaz fue parte fundamental del giro pro-Sánchez del diario en 2018, cuando asumió la dirección justo después de que Sánchez llegara al poder.

La columna de Gallego Díaz es un grito de alerta.
En ella, señala que tanto el PP como el PSOE han estado fomentando políticas de crispación que benefician a Vox, un partido que ha visto un notable aumento en su apoyo electoral.
La estrategia de Sánchez, que ha consistido en una confrontación constante, ya no parece efectiva.
La exdirectora del diario advierte que, aunque el PSOE carece de un candidato mejor que Sánchez, su presencia se ha convertido en un pasivo que resta votos, en lugar de sumarlos.
La conclusión es clara: Sánchez debe irse para que el PSOE pueda tener alguna esperanza de recuperar el apoyo popular.
El mensaje de Gallego Díaz es doble.
Primero, reconoce que Sánchez ha dejado de ser un activo para el PSOE y se ha transformado en un obstáculo.
Cualquier nuevo candidato, incluso uno menos conocido, podría movilizar menos el voto anti-PSOE que el propio Sánchez.
Por lo tanto, la idea es que el PSOE necesita un nuevo rostro, preferiblemente una mujer, que pueda ofrecer una imagen más conciliadora y abierta al diálogo con el PP.
La situación es crítica.
La estrategia de confrontación ha llevado al PSOE a una posición de debilidad, y la exdirectora de El País sugiere que es hora de que el partido busque una alternativa que pueda negociar con el PP y excluir a Vox de la ecuación.
Gallego Díaz no solo pide la salida de Sánchez, sino que también aboga por un candidato que pueda facilitar un gobierno en coalición o al menos una gran coalición que mantenga a Vox fuera del poder.

La perspectiva de que el PSOE gane las próximas elecciones parece cada vez más lejana.
La estrategia de Gallego Díaz, que busca deshacerse de Sánchez, refleja un cambio de mentalidad dentro del partido y entre sus simpatizantes.
La idea de que el PSOE mantenga su legado bajo un gobierno del PP, mientras se presenta como un partido de oposición, se está convirtiendo en una realidad palpable.
Los intelectuales y periodistas que rodean al PSOE están comenzando a pensar que la única forma de sobrevivir es sacrificar a Sánchez y buscar un nuevo líder que no esté manchado por la polarización actual.
La presión sobre Sánchez aumenta, y las voces que piden su destitución se hacen cada vez más fuertes.
La columna de Gallego Díaz es solo la última de una serie de señales que indican que el tiempo de Sánchez al frente del PSOE podría estar llegando a su fin.
Mientras tanto, la política española se prepara para una nueva etapa, una en la que el PSOE deberá adaptarse a un panorama electoral cambiante y, quizás, aceptar que su futuro depende de dejar atrás a su actual líder.
La pregunta que queda es si Sánchez escuchará estas advertencias y tomará la decisión de renunciar antes de que sea demasiado tarde.
La historia política está repleta de líderes que se aferran al poder hasta el último momento, incluso cuando todos los signos apuntan a su inevitable caída.
La era de Pedro Sánchez podría estar llegando a su fin, y el eco de las campanas de su ocaso resuena cada vez más fuerte en el panorama político de España.
