El Rey visita por primera vez la villa vasca y, junto al lehendakari, acompañará a Steinmeier en el homenaje a las víctimas de la aviación nazi

Gernika, la histórica villa vasca que simboliza la brutalidad de la guerra y la resiliencia de su pueblo, ha recibido este fin de semana una visita histórica.
El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, se trasladó hasta la localidad para rendir homenaje a las víctimas del bombardeo que sufrió el 26 de abril de 1937 durante la Guerra Civil española, un ataque aéreo ejecutado por la Legión Cóndor alemana al servicio del régimen franquista.
Acompañado por el lehendakari vasco y, por primera vez en la historia, por Su Majestad el Rey de España, Felipe VI, Steinmeier se dirigió a la población con palabras de reconocimiento y arrepentimiento que marcaron un momento de profunda solemnidad.
“Venimos aquí no solo a recordar, sino a asumir la responsabilidad histórica de lo ocurrido hace 88 años”, declaró Steinmeier ante una multitud que se congregó en la plaza principal de Gernika, rodeada por los vestigios de la memoria histórica y las columnas que evocan el sufrimiento de aquel día.
“El dolor de los inocentes y la destrucción de esta villa no pueden ser olvidados.
Alemania pide perdón por el papel de su nación en este acto atroz”, añadió, mientras algunos asistentes secaban discretamente sus lágrimas ante la emotiva declaración.
El Rey Felipe VI, en su primera visita oficial a Gernika, destacó la importancia de este acto de reconciliación y el papel que la memoria histórica juega en la construcción de un futuro basado en la paz.
“Gernika es un símbolo universal de los horrores de la guerra y de la resistencia del pueblo vasco.
Hoy, al acompañar al presidente alemán y al lehendakari, reafirmamos nuestro compromiso con la memoria y con la prevención de tragedias similares”, señaló.

Por su parte, el lehendakari recordó que el reconocimiento y la reparación moral son pasos fundamentales para cerrar heridas que han perdurado por generaciones.
El acto incluyó un minuto de silencio, ofrendas florales y la interpretación del “Gernikako Arbola”, himno que honra la memoria de los bombardeados y el legado histórico de la villa.
“Hoy no solo recordamos a quienes perdieron la vida, sino que reafirmamos nuestro compromiso con la paz y la convivencia entre pueblos”, comentó el lehendakari, subrayando que los homenajes no son meramente ceremoniales, sino instrumentos de educación y reflexión para las nuevas generaciones.
El contexto histórico del bombardeo subraya la magnitud de la tragedia: más de 1.600 personas perdieron la vida, y gran parte de la villa quedó reducida a escombros.
La Legión Cóndor, enviada por la Alemania nazi, combinó ataques aéreos de precisión con tácticas de terror, dejando una marca imborrable en la memoria colectiva de España y del mundo.
La devastación de Gernika no solo se convirtió en un símbolo de la brutalidad de la guerra moderna, sino que inspiró a Pablo Picasso a crear su icónico mural “Guernica”, que aún hoy se conserva como denuncia artística del sufrimiento humano y la barbarie bélica.

Este acto de reconocimiento se produce en un momento en que las relaciones bilaterales entre España y Alemania se encuentran en un momento de consolidación, con cooperación política, económica y cultural.
La disculpa oficial de Steinmeier ha sido interpretada por expertos en historia y política internacional como un gesto estratégico que combina ética y diplomacia, reforzando el compromiso de Alemania con la memoria histórica y la reconciliación europea.
Analistas destacan que estos gestos de reconocimiento histórico cumplen un doble propósito: moral y pedagógico.
Por un lado, ofrecen reparación simbólica a las víctimas y sus familias; por otro, funcionan como advertencia para futuras generaciones sobre los peligros del extremismo y la violencia indiscriminada en conflictos bélicos.
La visita del Rey y del presidente alemán también subraya la necesidad de cooperación y entendimiento internacional, especialmente en un contexto europeo donde la memoria de la Segunda Guerra Mundial sigue siendo una referencia para la defensa de los valores democráticos.
Durante el homenaje, Steinmeier insistió en que la memoria histórica no es un asunto del pasado, sino una responsabilidad del presente.
“No podemos desentendernos del sufrimiento causado, ni permitir que la historia se repita. Recordar es un deber moral y una lección para la humanidad”, expresó.
En respuesta, los ciudadanos locales, muchos de ellos descendientes de sobrevivientes del bombardeo, expresaron su agradecimiento por el gesto, calificándolo como un acto de justicia ética y reconocimiento tardío pero necesario.

La cobertura mediática internacional resaltó la solemnidad del acto y la repercusión de la disculpa, destacando la simbología de la primera visita de Felipe VI a Gernika y la colaboración institucional entre España y Alemania para mantener viva la memoria histórica.
En palabras de un historiador presente en la ceremonia, “estos gestos no borran el dolor, pero sí permiten construir puentes de reconciliación y comprender la magnitud de las responsabilidades históricas”.
Finalmente, el homenaje concluyó con la interpretación de obras musicales que evocan la memoria de la villa, combinando momentos de silencio con la emoción colectiva de un pueblo que, a 88 años del bombardeo, sigue reivindicando justicia, memoria y paz.
La presencia conjunta de Steinmeier, el Rey y el lehendakari simboliza un acto de reconciliación internacional y el firme compromiso de que hechos tan trágicos no se repitan, recordando al mundo la importancia de la memoria histórica como cimiento para la convivencia y la humanidad compartida.
En definitiva, la visita de Steinmeier y la disculpa oficial constituyen un hito en la historia contemporánea de España y Alemania, un recordatorio de que el reconocimiento del pasado es imprescindible para construir un futuro basado en la verdad, la justicia y la paz.
