Elisa Beni criticó duramente en televisión que el PSOE y el ministro Óscar Puente eludan responsabilidades sobre el deterioro del ferrocarril, culpando al pasado y al cambio climático pese a años de gobierno.

En su última comparecencia en el Congreso, Óscar Puente, ministro de Transportes, ha desviado la atención sobre el deterioro de las infraestructuras ferroviarias en España, culpando al cambio climático y al gobierno de Mariano Rajoy.
“Los problemas actuales son heredados”, ha afirmado Puente, evitando así asumir cualquier responsabilidad por la situación crítica que atraviesa el servicio ferroviario.
Esta defensa ha sido adoptada como lema por los portavoces más cercanos al sanchismo, generando una creciente indignación social, especialmente tras un verano marcado por constantes averías y retrasos masivos.
En la tertulia de Espejo Público, el diputado del PSOE, Víctor Gutiérrez, repitió sin vacilar el discurso de su líder.
Minimizó las incidencias y defendió que el gobierno está batiendo “récords de inversión” en mantenimiento, mientras arremetía contra la “derecha mediática”.
Su intervención, sin embargo, sonó más a un intento de blindaje político de Puente que a una explicación técnica.
“El PSOE prefiere mirar al pasado en lugar de responder por lo que ha ocurrido bajo su mandato”, criticó Beni, quien no dudó en estallar en una contundente crítica.

“Hay progresistas que le tenemos ganas.
Le tenían que haber dado el ministerio de menaje, porque claro que el ministerio no es una tetera, pero si solo sabe mantener teteras, no puede estar al frente del ferrocarril”, sentenció Beni, ridiculizando la gestión del ministro.
Esta frase resonó en el plató, evidenciando la falta de resultados tangibles en medio de un desastre visible para cualquier ciudadano.
La periodista no se detuvo ahí.
Con una pregunta devastadora, dejó a Gutiérrez sin respuestas convincentes: “¿Cuántos años necesita un gobierno progresista para arreglar los problemas que supuestamente generó el gobierno conservador: ocho, diez, dieciséis o treinta y dos? ¿Por qué no se ha empezado a arreglar esto hasta que no ha habido cuarenta y seis muertos?”.
Estas palabras desmantelaron el relato del PSOE y pusieron el foco en la inacción del actual Ejecutivo.
Al cierre del debate, Beni remató su crítica recordando que hace solo tres meses, el Gobierno presumía de tener “el mejor ferrocarril del mundo” y de poder viajar a 350 km/h.
Sin embargo, la realidad ha demostrado que el sistema ha fallado gravemente.
El Ejecutivo solo ha reconocido el problema tras una tragedia que ha dejado decenas de fallecidos, lo que ha llevado a Gutiérrez a quedar retratado y sin argumentos sólidos.

El PSOE, nuevamente, se encuentra a la defensiva ante un escándalo que ha marcado la agenda política y mediática del país.
La indignación social crece, y la presión sobre el Gobierno para que asuma responsabilidades y actúe se intensifica.
La crítica de Beni ha resonado no solo en el plató, sino también en el sentir general de la ciudadanía, cansada de excusas y promesas vacías.
En un clima de caos en el servicio ferroviario, la falta de respuestas claras y efectivas por parte del Gobierno es cada vez más evidente.
Las palabras de Elisa Beni han puesto en jaque a los representantes del PSOE, dejando claro que la estrategia defensiva del partido no es suficiente para resolver los problemas que afectan a millones de usuarios del tren en España.
La necesidad de un cambio real y efectivo en la gestión de las infraestructuras se hace más urgente que nunca, y la ciudadanía exige respuestas y soluciones concretas, no más discursos vacíos.
La situación actual del ferrocarril español es un reflejo de la inacción y la falta de compromiso del Gobierno, que sigue sin asumir sus responsabilidades.
En un momento en que la confianza en las instituciones está en juego, es crucial que los líderes políticos dejen de lado las excusas y se centren en ofrecer soluciones efectivas que garanticen un servicio ferroviario seguro y eficiente para todos los ciudadanos.
