Vox, a través de Pepa Millán, acusa al Gobierno de parálisis institucional, corrupción generalizada y encubrimiento mutuo entre sus socios, denunciando la falta de presupuestos y la degradación moral del poder.

La comparecencia de Pepa Millán cayó como una bomba en plena recta final del año político y convirtió el ambiente navideño en un escenario de máxima tensión.
La portavoz de Vox dibujó un panorama de colapso institucional, corrupción sistémica y degradación moral que, según su relato, define al actual Gobierno y a su entorno.
Con un tono directo y sin concesiones, Millán aseguró que la legislatura está paralizada desde hace tiempo, sin presupuestos generales y sin capacidad real de gobierno, una situación que a su juicio ya era insostenible mucho antes de que estallaran los últimos escándalos.
Desde el primer momento, la dirigente de Vox insistió en que el Ejecutivo no gobierna y no cumple el mandato constitucional de presentar presupuestos, lo que mantiene al país bloqueado.
A esa parálisis añadió una cascada de episodios que, en su opinión, revelan una forma de actuar basada en el encubrimiento mutuo.
En ese punto, recordó declaraciones recientes de miembros del propio bloque gubernamental que, lejos de aclarar responsabilidades, evidencian una lógica de silencio compartido.
La idea que lanzó con crudeza fue clara y demoledora.
Aquí nadie señala a nadie porque todos se tapan entre sí.
Millán describió ese comportamiento como una degradación absoluta del debate público, impulsada por el miedo a perder el poder.
Afirmó sentirse asombrada por el nivel de justificación que se escucha para sostener una coalición debilitada.
Señaló también a socios parlamentarios que dicen sentir vergüenza pero continúan apoyando al Gobierno si el precio político les resulta rentable.
Según su intervención, la vergüenza se ha convertido en moneda de cambio y la estabilidad del Ejecutivo depende de cuánto estén dispuestos a tolerar quienes lo sostienen.

En su discurso apareció una metáfora contundente que marcó el tono de la comparecencia.
Para Millán, la situación ya no es una simple hemorragia que pueda frenarse con medidas puntuales.
Habló de un fallo multiorgánico del sistema, de un paciente institucional que se acerca a un desenlace inevitable.
Con esa imagen quiso subrayar que la crisis no es aislada ni coyuntural, sino estructural y profunda, afectando a la credibilidad del Estado y a su capacidad de respuesta.
Uno de los puntos centrales fue el caso de Leire Díez, sobre el que Vox sostiene que el Gobierno intentó minimizar su papel desde el primer minuto.
Según Millán, se quiso presentar a Díez como una figura anecdótica, alguien sin relevancia, cuando los contactos y reuniones con altos cargos demostraban lo contrario.
La portavoz aseguró que la información conocida con el paso de los días confirma que no se trataba de una simple simpatizante, sino de una pieza con conexiones relevantes dentro del entramado político.
A esto añadió la aparición de nuevas tramas vinculadas a la SEPI y a posibles amaños de miles de millones de euros, que refuerzan, en su relato, la idea de una corrupción extendida.
La intervención dio un giro aún más explosivo cuando Millán apuntó directamente al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Lo situó como una figura clave en lo que describió como la degradación económica, política y moral de España.
Relató informaciones recientes que lo vinculan a reuniones con un empresario posteriormente detenido en el marco del caso Plus Ultra, encuentros que habrían tenido lugar pocos días antes de la detención y en condiciones especialmente llamativas.
Según el relato de Vox, esos encuentros se produjeron en un lugar sin cobertura, con acceso restringido y con la presencia de medios del Estado.

Millán presentó estos hechos como extremadamente graves y sostuvo que muestran un uso de recursos públicos al servicio de intereses privados y de una supuesta trama corrupta.
Insistió en que no se trata de políticos que cometen errores aislados, sino de personas que, según su versión, han asaltado el poder para reproducir prácticas corruptas aprendidas durante años.
En su discurso incluyó referencias al origen del liderazgo actual del PSOE, a las primarias internas y a otros escándalos conocidos, encajándolos en una misma narrativa de abuso del Estado.
La portavoz de Vox fue más allá al señalar que, si hoy se conocen estos casos, es porque aún funcionan algunos contrapesos como la UCO, los jueces y la Fiscalía Anticorrupción.
Sin embargo, cuestionó duramente por qué el resto del aparato institucional no actuó antes.
Afirmó que resulta inverosímil que las principales figuras del partido gobernante desconocieran lo que ocurría a su alrededor y criticó que empresas y sectores mediáticos hayan mirado hacia otro lado, llegando incluso a desacreditar a la Justicia.
Para Millán, todo ello demuestra la necesidad urgente de un Estado fuerte, impermeable a la partitocracia y capaz de proteger las instituciones frente a amenazas internas.
Habló de una regeneración moral profunda, imprescindible para evitar que personas sin principios éticos vuelvan a controlar el poder y utilicen lo que es de todos en su propio beneficio.
En ese contexto, reivindicó el papel de Vox como alternativa política y social.

En la recta final de su intervención, la portavoz delineó esa alternativa con un mensaje dirigido a los problemas cotidianos de los ciudadanos.
Defendió un cambio radical en la política de vivienda, con menos intervencionismo y más construcción, ayudas con prioridad nacional y una bajada generalizada de impuestos.
Denunció la desaparición de la clase media, el aumento del coste de la vida y el trato que, según dijo, el Gobierno dispensa a autónomos y generadores de riqueza.
También abordó la situación de las familias, de las mujeres que desean ser madres y de los jóvenes que se ven obligados a marcharse por falta de oportunidades.
Alertó sobre el colapso de los servicios públicos y la inseguridad en las calles, reclamando un endurecimiento penal y políticas de control que devuelvan la tranquilidad a los barrios.
Todo ello, concluyó, forma parte de un callejón sin salida que exige poner a los españoles en el centro.
La comparecencia de Pepa Millán dejó claro que Vox eleva el tono y marca una ofensiva total contra el Gobierno en un momento clave.
En plena Navidad, el mensaje fue contundente y sin matices.
Para su formación, 2025 quedará grabado como el año en que el PSOE alcanzó su máximo grado de deterioro y en el que España se enfrenta a la necesidad de un cambio profundo y urgente.