Juan Carlos Rodríguez Ibarra culpó directamente al gobierno de Pedro Sánchez por la derrota del PSOE en las elecciones extremeñas de diciembre de 2025.
Ibarra destacó que la crisis del PSOE en Extremadura es estructural y no puede atribuirse solo a la figura del candidato, Miguel Ángel Gallardo.

La reciente intervención de Juan Carlos Rodríguez Ibarra en el programa Mañaneros 360 ha dejado a todos boquiabiertos.
El presentador Javier Ruiz, que esperaba un análisis suave sobre la debacle del Partido Socialista en las elecciones extremeñas del 21 de diciembre de 2025, se encontró con un diagnóstico implacable.
Ibarra, ex presidente de la Junta de Extremadura, no se anduvo con rodeos y apuntó directamente al gobierno de Pedro Sánchez como el verdadero responsable del desastre electoral.
“Esto no es una sorpresa”, afirmó Ibarra, quien recordó que la caída del PSOE en la región venía gestándose desde hace tiempo.
En 2023, el partido ya había perdido seis diputados, a pesar de contar con un candidato como Guillermo Fernández Vara, a quien Ibarra calificó de “excelente”.
Para Ibarra, la actual crisis no puede atribuirse únicamente a la figura de Miguel Ángel Gallardo.
“El problema es más profundo y estructural, y lleva años acumulándose”, sentenció.
En un momento de la conversación, Ibarra se adentró en el análisis de la situación, desmontando el argumento común de que un mal candidato puede ser la causa de una derrota significativa.
“Un mal candidato puede restar dos o tres puntos, pero el PSOE ha perdido entre diez y once escaños.
¿Dónde están los otros ocho?”, cuestionó Ibarra, dejando claro que la respuesta está en el gobierno de España.
Según él, las políticas impulsadas desde Moncloa no han sido bien entendidas por los ciudadanos de Extremadura, quienes han decidido castigar al primer eslabón que tenían a mano: el PSOE autonómico.

La intervención de Ibarra dejó a Javier Ruiz y su programa en una posición muy incómoda.
Mientras el programa intentaba analizar el fracaso sin señalar directamente a Sánchez, Ibarra rompió este marco y afirmó que los socialistas extremeños han “partido la cara” políticamente por decisiones tomadas en Madrid.
Esta afirmación, dura y clara, convirtió la entrevista en un alegato contra la dirección federal del partido.
Además, Ibarra se atrevió a desmontar otro de los argumentos habituales que se han esgrimido para explicar el aumento del voto al Partido Popular.
Según él, la presidenta extremeña, María Guardiola, apenas ha tenido tiempo de desarrollar un proyecto propio.
Por lo tanto, su victoria no puede interpretarse como un apoyo masivo, sino más bien como un castigo al PSOE por su gestión.
El ex líder socialista no solo dejó en evidencia la estrategia del gobierno, sino que también dinamitó el relato que intentaba sostener Javier Ruiz.
“El problema no está en Extremadura, sino en Pedro Sánchez”, afirmó con contundencia, marcando el tono de su intervención y arrojando luz sobre las tensiones dentro del partido.
La postura de Ibarra refleja un malestar creciente entre los socialistas, quienes sienten que las decisiones tomadas a nivel nacional están afectando directamente su desempeño en las regiones.
Esta situación plantea preguntas sobre el futuro del PSOE en Extremadura y la capacidad de su liderazgo para afrontar los desafíos que se avecinan.

La intervención de Ibarra ha resonado no solo en los pasillos del PSOE, sino también en la opinión pública, que observa con atención cómo se desarrollan los acontecimientos.
La responsabilidad del gobierno de Sánchez en la caída del PSOE en Extremadura está ahora sobre la mesa, y las reacciones no se han hecho esperar.
Los líderes del partido deben reflexionar sobre las palabras de Ibarra y considerar si es hora de hacer cambios significativos en su estrategia.
Con las elecciones a la vista, el tiempo es un factor crucial, y la presión para rectificar el rumbo se intensifica.
La situación en Extremadura podría ser un indicador de lo que está por venir en el panorama político español.
Mientras tanto, la tensión entre los socialistas y el gobierno se palpita en el ambiente.
¿Podrá el PSOE reevaluar su enfoque y reconectar con los votantes antes de que sea demasiado tarde? La respuesta a esta pregunta podría definir no solo el futuro del partido en la región, sino también su relevancia en el escenario nacional.
En conclusión, la intervención de Ibarra en Mañaneros 360 ha destapado una serie de problemas profundos dentro del PSOE.
Las palabras del ex presidente extremeño resuenan como un llamado a la acción, instando a los líderes del partido a reconocer la realidad que enfrentan y a tomar decisiones audaces para revertir la tendencia negativa.
La batalla por el futuro del PSOE en Extremadura y más allá ha comenzado, y la presión está sobre sus hombros.
