El consejero de Presidencia de la Generalitat lo ha definido como «un visionario de la comunicación y del periodismo» catalán

El periodismo y la comunicación en Cataluña están de luto tras la muerte de Eugeni Sallent, exdirector de TV3 y primer director de RAC1, fallecido a los 63 años.
Su desaparición supone la pérdida de una de las figuras más influyentes y determinantes en la modernización de los medios audiovisuales catalanes de las últimas décadas, un profesional que dejó una huella profunda tanto en la gestión como en la concepción del periodismo contemporáneo.
La noticia ha provocado una ola de reacciones en el ámbito institucional, mediático y profesional.
El consejero de Presidencia de la Generalitat, Albert Dalmau, lo recordó como “un visionario de la comunicación y del periodismo” catalán, un reconocimiento que resume la percepción general sobre una trayectoria marcada por la innovación, el liderazgo y la capacidad de anticiparse a los cambios del sector.
En su mensaje, Dalmau trasladó su pésame a familiares, amigos y compañeros de profesión, subrayando el impacto que Sallent tuvo en el ecosistema mediático del país.
Desde RAC1, emisora de la que fue impulsor decisivo, también se quiso rendir homenaje a su figura con palabras de profundo agradecimiento: “Contribuyó de manera decisiva al nacimiento de la emisora, su crecimiento y su liderazgo. Gracias por todo”.
Una frase breve, pero cargada de significado, que refleja el papel central que desempeñó en la consolidación de una radio que hoy es líder de audiencia y referencia informativa.

Nacido en Sabadell en 1962, Eugeni Sallent combinó desde muy temprano una sólida formación técnica con una visión estratégica del mundo de la comunicación.
Era licenciado en Informática y contaba con un máster en Dirección de Empresas, una combinación poco habitual en los perfiles periodísticos tradicionales, pero que resultó clave para entender su manera de concebir los medios: como proyectos editoriales, pero también como organizaciones complejas que debían adaptarse a los avances tecnológicos y a los cambios en los hábitos de consumo.
Antes de ocupar cargos de máxima responsabilidad en radio y televisión, Sallent trabajó como consultor en sistemas de información en el Centre Informàtic de la Generalitat, una etapa que le permitió conocer de cerca la administración pública y los procesos de transformación digital en sus primeras fases.
Entre 1995 y 1999 fue gerente del grupo de emisoras de Catalunya Ràdio, donde ya empezó a destacar por su capacidad de gestión y por una apuesta clara por la profesionalización y la innovación en los contenidos.
El gran punto de inflexión de su carrera llegó en 1999, cuando asumió la dirección de RAC1 y RAC105.
En el caso de RAC1, fue su primer director y uno de los arquitectos fundamentales del proyecto.
Bajo su liderazgo inicial, la emisora sentó las bases de un modelo radiofónico dinámico, competitivo y cercano a la audiencia, que con el paso de los años la llevaría a convertirse en la radio más escuchada de Cataluña.
Su visión apostó por el talento, la personalidad de los comunicadores y una línea editorial clara, elementos que aún hoy definen la identidad de la emisora.
Entre 2003 y 2010, Sallent presidió la Asociación Catalana de Radio (ACR), desde donde defendió el papel estratégico de la radio en la sociedad y trabajó por la cohesión del sector en un momento de profundos cambios tecnológicos.
En 2010 fue nombrado presidente de la productora de televisión Nova Veranda, ampliando así su experiencia en el ámbito audiovisual y consolidando su perfil como directivo integral de medios.
En abril de 2012 llegó otro de los hitos más relevantes de su carrera: su nombramiento como director de TV3.
Durante casi cuatro años, hasta febrero de 2016, estuvo al frente de la principal cadena pública catalana en un contexto especialmente complejo, marcado por la crisis económica, la transformación digital y una creciente presión política y social sobre los medios públicos.
Su gestión se caracterizó por el intento de equilibrar rigor informativo, servicio público y sostenibilidad del modelo audiovisual.

Quienes trabajaron con él destacan su capacidad de liderazgo sereno, su exigencia profesional y su apuesta constante por la calidad.
Sallent entendía la comunicación como un servicio a la ciudadanía y defendía que los medios debían adaptarse sin perder credibilidad ni identidad.
Esa manera de entender el periodismo es parte esencial de su legado.
Su fallecimiento se produce en un momento de fuerte impacto emocional para el sector, coincidiendo además con la difusión de los resultados de La Marató de TV3, que ha logrado recaudar 9,7 millones de euros destinados a la investigación contra el cáncer, una iniciativa emblemática de la televisión pública que refleja el compromiso social que Sallent siempre defendió para los medios públicos.
Eugeni Sallent deja tras de sí una trayectoria sólida, influyente y respetada.
Su nombre queda ligado de forma permanente a proyectos que han marcado la historia reciente de la comunicación en Cataluña.
Más allá de los cargos, su legado es el de un profesional que supo unir tecnología, gestión y periodismo con una mirada de futuro, y cuya ausencia deja un vacío difícil de llenar en el panorama mediático catalán.