La presentadora consolidó su papel en la industria audiovisual en programas como ‘O tempo’ y ‘Galicia Noticias’

La televisión pública gallega vive uno de sus momentos más dolorosos.
Mabel Montes, una de las periodistas más queridas y respetadas de la Televisión de Galicia, ha fallecido a los 50 años a causa de un cáncer, dejando un profundo vacío en la Corporación de Servicios Audiovisuales de Galicia y entre generaciones de espectadores que la acompañaron durante décadas desde sus hogares.
Su muerte ha provocado una oleada de mensajes de conmoción, respeto y reconocimiento a una trayectoria marcada por la vocación de servicio público, el rigor informativo y un compromiso inquebrantable con la lengua y la identidad gallega.
Natural de Zas, un pequeño municipio de la provincia de A Coruña, Mabel Montes descubrió muy pronto su pasión por el periodismo.
Se formó en la Ciudad de Compostela, donde obtuvo la licenciatura en Periodismo, y poco después comenzó una carrera profesional que se prolongaría durante tres décadas en los medios públicos gallegos.
Desde sus primeros pasos como redactora de informativos en la TVG, su estilo llamó la atención por una combinación poco frecuente de precisión, cercanía y claridad, cualidades que la acompañaron hasta el final de su vida profesional.
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Durante años, Mabel formó parte de los equipos de programas informativos como *Galicia Noticias* y de los distintos telediarios de la cadena, desempeñando labores de redacción y presentación.
Compañeros de redacción recuerdan su exigencia consigo misma y con el trabajo colectivo, siempre desde el respeto y la profesionalidad.
“Ejercía el periodismo con una mirada propia, precisa y exigente”, destacan quienes compartieron jornadas interminables de actualidad con ella, subrayando su empeño constante por ofrecer información veraz y contextualizada.
El gran salto a la popularidad llegó en 2012, cuando pasó a integrarse en el equipo de *O Tempo*, el espacio meteorológico de la Televisión de Galicia.
Desde ese momento, Mabel Montes se convirtió en uno de los rostros más emblemáticos del programa y en una referencia para la audiencia.
Su manera de explicar la información meteorológica, clara y pedagógica, logró que conceptos complejos fueran comprendidos por todo tipo de públicos.
No se limitaba a anunciar previsiones: contextualizaba, explicaba y educaba, especialmente en cuestiones relacionadas con el cambio climático y la divulgación científica.

Desde la propia corporación audiovisual gallega han querido destacar ese sello personal que la definía.
Su estilo, recuerdan, estaba “basado en la cercanía, el cuidado por la lengua gallega y una divulgación clara”, una combinación que reforzó el vínculo de confianza con los espectadores.
Mabel entendía el periodismo como un puente entre la información y la ciudadanía, y defendía la necesidad de tratar a la audiencia con respeto y honestidad.
La noticia de su fallecimiento ha causado una profunda conmoción en los medios gallegos.
Desde la Televisión de Galicia y la Radio Galega, donde desarrolló los últimos años de su carrera, se ha subrayado su compromiso con la profesión y su vocación de servicio público.
En un mensaje de despedida, se la ha definido como una periodista “comprometida con la calidad de la información y con el respeto a la audiencia”, además de “un referente, una compañera y una gran amiga”.
Su ausencia, aseguran, “se siente con fuerza” en las redacciones que durante tanto tiempo fueron su casa.
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Las muestras de cariño y reconocimiento se han extendido también a asociaciones profesionales y colectivos vinculados al periodismo.
El Colexio Profesional de Xornalistas de Galicia ha expresado sus condolencias, destacando su papel fundamental en los medios públicos y su ejemplo para las nuevas generaciones de periodistas.
Del mismo modo, colectivos como Defende a Galega han querido recordar su “legado de compromiso e independencia”, subrayando su defensa de una información rigurosa y libre de presiones.
Más allá de las cámaras y los platós, quienes la conocieron de cerca destacan su calidad humana.
Mabel era una profesional cercana, generosa con los compañeros más jóvenes y siempre dispuesta a compartir conocimiento y experiencia.
Su relación con el trabajo estaba profundamente ligada a sus raíces y a su tierra, algo que se reflejaba tanto en su uso cuidado del gallego como en su sensibilidad hacia los temas sociales y medioambientales.
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Ese vínculo con su lugar de origen fue reconocido en 2024, cuando el comité de los Premios Fouciño, un festival nacido en Zas con el objetivo de dinamizar la cultura audiovisual local, la eligió como madrina de una de sus ediciones.
El gesto fue entendido como un homenaje a lo que Mabel Montes representaba dentro de la profesión: una trayectoria sólida, coherente y profundamente comprometida con el territorio y la comunicación pública.
Será precisamente en Zas donde familiares, amigos y compañeros se despedirán de ella por última vez.
El velatorio tendrá lugar en el Tanatorio Municipal de Zas el miércoles 21 de enero de 2026 a las 16:00 horas, en un acto que se prevé marcado por el cariño de toda una comunidad que la vio crecer y triunfar sin perder nunca la sencillez.
Con su muerte, Galicia pierde no solo a una periodista de referencia, sino también a una voz serena y fiable que supo ganarse la confianza del público a lo largo de 30 años de trabajo constante.
Su legado permanece en cada informativo, en cada previsión meteorológica explicada con paciencia y en el recuerdo de quienes aprendieron a mirar la actualidad a través de su rigor y humanidad.
Mabel Montes deja una huella imborrable en la historia de la comunicación gallega y en la memoria colectiva de una audiencia que hoy la despide con tristeza y gratitud.