Felipe González criticó con dureza a Pedro Sánchez y cuestionó los pactos con Bildu durante un acto en el Ateneo de Madrid, generando un tenso intercambio con la periodista Ester Palomera.

En un reciente evento en el Ateneo de Madrid, Felipe González, expresidente del Gobierno de España, desató una tormenta de reacciones al criticar duramente a Pedro Sánchez y su administración.
La periodista Ester Palomera, visible y notablemente molesta, intentó defender a su líder, pero González no se detuvo.
Con una contundencia inusitada, el exmandatario dio la vuelta al argumento, dejando a Palomera en una posición comprometida ante el público presente.
“¿Qué responsabilidad tiene Alberto Núñez Feijóo por haber normalizado la entrada de Vox en los gobiernos autonómicos?” preguntó González, desafiando la narrativa actual de la política española.
“Yo no pactaría, pero a mucha más distancia estaría que yo pactara con Bildu o con el tipo este que acaba de poner en libertad”, refiriéndose a un exmiembro de ETA.
Su crítica no solo fue hacia el gobierno actual, sino también hacia la falta de autocrítica en los partidos tradicionales, que se debaten entre la inacción y el miedo al crecimiento de la ultraderecha.
La sala quedó en silencio cuando González utilizó una comparación inesperada para defender el marco democrático y constitucional, señalando a quienes nunca debieron blanquearse.
“Hemos perdido la capacidad de análisis”, afirmó, enfatizando que la política actual está fallando en abordar los problemas reales de la sociedad.
“¿Cómo va a funcionar España si seguimos con este bipartidismo excluyente?”, se preguntó, instando a una reflexión sobre el futuro político del país.

El expresidente también abordó los resultados de las elecciones en Aragón, donde Vox se ha consolidado como una fuerza política en ascenso.
“Vox es la fuerza política con mayor potencial de crecimiento en este país”, advirtió, mientras el Partido Popular y el Partido Socialista luchan por encontrar una respuesta a este fenómeno.
“¿Qué le preocupa más, la situación del Partido Socialista o la posibilidad de un gobierno del Partido Popular con Vox?”, cuestionó, sugiriendo que la falta de autocrítica podría ser su perdición.
“¿Cabe la posibilidad de que haya un acuerdo o no?”, continuó González, señalando que él no pactaría con Vox.
“Aceptaría la derrota electoral, y quien tiene legitimidad para gobernar es quien tiene más diputados que toda la izquierda junta”, afirmó, dejando claro que la política debe ser más que un simple juego de poder.
La conversación se tornó más intensa cuando González abordó la cuestión de la vivienda y la necesidad de un escudo social.
“¿Cómo vamos a solucionar el problema de la vivienda con este bibloquismo autoexcluyente?”, preguntó, subrayando que la juventud está sufriendo debido a la falta de soluciones efectivas.
“España no funciona”, concluyó, haciendo eco de una realidad que muchos ciudadanos sienten en su día a día.
A medida que la discusión avanzaba, González no dudó en criticar la falta de responsabilidad de los partidos en el manejo de la situación política actual.
“¿Por qué tiene que haber un escudo social? Porque otros no han invertido. Porque otros no han resuelto el problema de la vivienda”, argumentó, enfatizando la necesidad de un cambio real en la política española.

La intervención de González fue un llamado a la reflexión, no solo sobre el papel de Vox en la política española, sino también sobre la responsabilidad de los partidos tradicionales en la creación de un entorno donde la ultraderecha pueda prosperar.
“La ciudadanía no sigue votando a un gobierno que gestiona mal”, advirtió, resaltando que la falta de atención a las demandas sociales puede llevar a consecuencias devastadoras.
Finalmente, el expresidente concluyó su intervención con una crítica contundente a la percepción que se tiene de Vox.
“No se debe pactar con una fuerza política como Vox, pero tampoco se puede ignorar que la gente busca alternativas cuando no se les escucha”, afirmó.
González dejó claro que la política debe volver a centrarse en las necesidades de los ciudadanos, y no en los intereses de los partidos.
Este evento no solo puso de relieve la tensión entre los partidos políticos, sino que también sirvió como un recordatorio de la importancia de escuchar a la ciudadanía y abordar los problemas que realmente afectan a la sociedad española.
La política, según González, debe ser una herramienta para el cambio y no un campo de batalla ideológico.
