José María Figaredo confronta a la ministra Elma Saiz en el Congreso, exponiendo fallos y retrasos en la gestión de ayudas sociales del Gobierno.
En un enfrentamiento que ha dejado a todos boquiabiertos, el diputado de VOX, José María Figaredo, ha protagonizado una interpelación que no solo ha puesto en jaque a la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, sino que ha expuesto las vergüenzas del Gobierno de Pedro Sánchez.
La sesión, que comenzó como una rutina parlamentaria, se transformó rápidamente en una clase magistral de fiscalización política, donde Figaredo, armado con datos y cifras oficiales, desmanteló la gestión del Gobierno en materia de ayudas y políticas sociales.
Desde el inicio de su intervención, Figaredo no se anduvo con rodeos.
Con papeles en mano, comenzó a desglosar las falacias de un ministerio que, según VOX, se ha convertido en una “máquina de propaganda y despilfarro”.
La crítica se centró en cómo el Gobierno ha manipulado las cifras del paro y la ineficiencia en la gestión del Ingreso Mínimo Vital, un tema que ha causado gran controversia en la sociedad española.
“Las ayudas no llegan a quienes realmente las necesitan”, afirmó Figaredo, señalando que se pierden en la burocracia y en “chiringuitos ideológicos” que benefician a unos pocos.
La ministra Saiz, visiblemente incómoda, intentó recurrir a su argumentario habitual, hablando del “escudo social” y lanzando ataques personales.
Sin embargo, Figaredo no se dejó intimidar.
“La justicia social de la que presume el PSOE no es más que una fábrica de pobreza subsidiada”, declaró, mientras la bancada socialista se retorcía en sus asientos, incapaz de contrarrestar los datos contundentes que el diputado presentaba.

Uno de los momentos más explosivos de la interpelación fue cuando Figaredo abordó el tema de la inmigración y su supuesta relación con la sostenibilidad del sistema de pensiones.
“La inmigración masiva no es la solución para pagar las pensiones”, enfatizó, aportando cifras que evidencian la precariedad laboral y el costo real que representa para las arcas del Estado.
La incapacidad de la ministra para refutar estos argumentos dejó en evidencia la falta de una defensa sólida por parte del Ejecutivo.
El lenguaje no verbal durante la sesión fue igualmente revelador.
Figaredo, con calma y firmeza, contrastaba con la evidente nerviosidad de los miembros del Gobierno.
El diputado de VOX se presentó como la única voz de la oposición que se atreve a tocar temas tabú, defendiendo sin miedo los intereses de los contribuyentes españoles.
Su oratoria, clara y directa, permitió que cualquier ciudadano comprendiera cómo el Gobierno está manejando sus impuestos.
La “humillación” política a la que se refiere el título no fue un insulto, sino una descripción precisa de cómo la verdad puede dejar en ridículo a la mentira.
Figaredo exigió responsabilidades y transparencia, dos conceptos que parecen haber desaparecido del vocabulario del sanchismo.
“¿Dónde están los miles de millones de euros que maneja su ministerio?”, preguntó, dejando a Saiz sin respuesta.
El clima de la sesión se tornó aún más tenso cuando Figaredo criticó la gestión de las ayudas tras la riada de Valencia.
“El Gobierno ha prometido más de 16,000 millones en ayudas, pero solo han abonado 1,123,000”, afirmó, acusando al Partido Socialista de mentir sobre su compromiso con los ciudadanos.
“Ustedes deben 565 millones de euros en ayudas a familias que han solicitado apoyo hace más de un año”, añadió, subrayando la ineficacia del Gobierno en situaciones críticas.

La respuesta del Gobierno fue, en su mayoría, evasiva.
Figaredo no dudó en señalar la hipocresía del Ejecutivo, que en un momento de crisis intenta ocultar su incompetencia tras discursos emotivos.
“No se pueden esconder detrás de las víctimas para evitar hablar de la corrupción que ahoga y asfixia al Gobierno”, sentenció, llevando la discusión a un terreno donde la verdad se impone sobre la retórica.
La intervención de Figaredo se ha convertido en un símbolo de la lucha por la transparencia y la responsabilidad en la política española.
Su capacidad para desmantelar la narrativa oficial con datos y argumentos claros es un recordatorio de que la oposición efectiva no solo se mide por la cantidad de eslóganes, sino por la habilidad de confrontar la realidad con hechos concretos.
El impacto de esta sesión va más allá del hemiciclo.
Figaredo ha logrado captar la atención de millones de españoles que, cansados de la manipulación mediática y la falta de respuestas, ven en su discurso una representación de sus propias frustraciones.
Este tipo de intervenciones es lo que muchos consideran necesario para recuperar la confianza en las instituciones y exigir una gestión más honesta y efectiva de los recursos públicos.
La batalla política sigue, y mientras Figaredo se erige como una figura clave en la oposición, el Gobierno deberá enfrentar las consecuencias de sus acciones y la creciente demanda de rendición de cuentas por parte de los ciudadanos.