Éric, entrenador de tenis, ya tiene claro cómo será su pedida de mano tras su primera cita en ‘First Dates’

Éric ha recurrido a ‘First Dates’ en busca de alguien con quien sentar la cabeza y tener una relación seria

First Dates
En el último episodio de First Dates, Éric, un entrenador de tenis de 33 años, llegó al programa con la idea de encontrar algo más serio.

Aunque muchos a su alrededor no entienden por qué sigue soltero, pues es guapo, simpático y tiene una personalidad agradable, él mismo admite que le cuesta encontrar alguien con quien congeniar.

A pesar de que siempre se había sentido atraído por chicas urbanas para pasar el rato, ahora buscaba una relación con una mujer que le ofreciera estabilidad y algo duradero.

Su cita en First Dates fue con Anaïs, una joven de 30 años, apasionada por el marketing y dueña de una agencia, también originaria de Barcelona.

La conexión entre ellos fue inmediata, tanto en lo físico como en lo emocional.

“Me parece un escándalo.

Me encaja perfectamente.

La han clavado”, afirmó Éric al verla por primera vez.

La cita parecía prometedora desde el inicio: ambos compartían muchas afinidades, desde su amor por los perros hasta su lugar de residencia, lo que auguraba que, de ser todo bien, podría nacer algo especial entre ellos.

 

First Dates

 

Durante la cena, ambos descubrieron cada vez más puntos en común.

A Éric le llamó la atención que Anaïs no fuera una chica fiestera y prefiriera disfrutar de su tiempo de manera tranquila, lo que coincidía con sus propios intereses.

“A mí también me gusta aprovechar el día, no la noche”, explicó ella, añadiendo que prefería estar en casa a la una de la madrugada para poder madrugar al día siguiente.

“Eso significa que podríamos aprovechar los domingos al completo”, le respondió Éric, mostrando que ambos compartían una visión similar sobre la vida diaria.

Por otro lado, Anaïs no tardó en elogiar la personalidad de Éric, destacando su simpatía y caballerosidad.

No entendió por qué él decía que le costaba congeniar con la gente, ya que en su cita había demostrado ser atento y respetuoso.

Al hablar sobre el concepto de “lenguajes del amor”, ambos encontraron una sintonía que les unió aún más.

“No soy de dejarte notitas, pero sí de hacerte el desayuno”, le confesó Éric, demostrando que, aunque no era un romántico convencional, sabía cómo cuidar a la persona que estuviera a su lado.

Anaïs, por su parte, le explicó que era “muy intensa” y que, aunque no le gustaran las grandes muestras de cariño, un simple gesto como una nota podía emocionarla hasta las lágrimas.

 

First Dates

 

El hecho de que ambos estuvieran buscando estabilidad y una relación seria se hizo evidente en sus conversaciones.

Mientras que Anaïs aseguró que quería un compañero con quien poder compartir tanto los buenos como los malos momentos, Éric dejó claro que esperaba encontrar a alguien con quien pudiera sentarse y hablar después de un buen día, o incluso cuando las cosas no fueran tan bien.

“Quiero una relación donde haya apoyo mutuo, donde te escuchen y te den soluciones”, explicó Éric, dejando entrever que, para él, lo más importante en una pareja era la comunicación y la empatía.

Además, durante la cita, ambos coincidieron en que querían tener hijos en el futuro, y aunque Anaïs admitió que lo que más ilusión le hacía era el “momento pedida” de matrimonio, Éric no tardó en imaginar cómo sería ese momento tan especial.

“Puesta de sol en una playa, perretes delante y de rodillas”, respondió con una sonrisa, dejando claro que, aunque el compromiso no era algo que se tomara a la ligera, ya tenía en mente la forma en la que le gustaría pedirle matrimonio algún día.

El ambiente de la cita se volvió aún más tierno cuando ambos se dirigieron al fotomatón para inmortalizar el momento.

Las fotos que se tomaron, sin embargo, no fueron las mejores, como Éric mismo bromeó, haciendo referencia a las “caritas” poco favorecedoras que salieron en el resultado.

A pesar de ello, el entrenador de tenis no dudó en expresar su deseo de besar a su cita, reconociendo que la conexión entre ellos había sido tan auténtica que le habría gustado aprovechar ese instante para un gesto más romántico.

 

First Dates

 

Una vez finalizada la cita, ambos no dudaron en decir sí a una segunda ronda.

Anaïs le confesó que le había gustado mucho la cita y que sentía una buena conexión con él, mientras que Éric también expresó su interés por seguir conociéndola.

“Yo la tendría contigo porque me has parecido una chica muy interesante y se me ha hecho corto el ratito que hemos estado”, le dijo Éric, dejando claro que estaba dispuesto a continuar explorando la relación.

Anaïs, por su parte, también aceptó gustosamente una segunda cita, pues sentía que había algo especial entre los dos.

Lo que quizás no esperaba Anaïs es que, en el fondo, Éric ya tenía en mente un futuro con ella.

Su deseo de encontrar algo serio, el hecho de que ambos compartieran tantos puntos en común y la forma en que se entendieron durante la cita le hicieron pensar en la posibilidad de dar el siguiente paso mucho más rápido de lo que imaginaba.

El entrenador de tenis no solo había encontrado una compañera con la que compartir su día a día, sino que ya tenía en mente cómo sería ese momento tan significativo en una relación: la pedida de mano.

Aunque la cita fue apenas el comienzo, lo cierto es que Éric y Anaïs parecían haber encontrado algo genuino en su encuentro.

Habrá que ver si esa conexión se convierte en una historia de amor duradera y, quién sabe, tal vez en una pedida de matrimonio en la puesta de sol, con los perretes delante, tal como Éric había soñado.

Mientras tanto, los dos seguirán conociéndose, dejando claro que, a veces, el destino tiene una forma especial de unir a las personas cuando menos lo esperan.

 

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