💔 Una cita sin chispa en First Dates: Karmele se rebela, guarda silencio y sentencia el encuentro desde el primer minuto

Nada más verse las caras, Donio y Karmele tuvieron claro que no llegarían a nada durante la cita. De su cita no les gustó absolutamente nada

 

 

El restaurante de *First Dates* volvió a convertirse en escenario de un choque frontal entre expectativas y realidad, esta vez protagonizado por Celedonio, conocido como Donio, y Karmele.

Una cita que, desde el primer cruce de miradas, dejó claro que no habría segundas oportunidades ni espacio para la sorpresa romántica.

Ambos acudieron al programa con la esperanza de encontrar a alguien con quien fluir, pero terminaron protagonizando uno de esos encuentros donde el desencanto se instala incluso antes de que llegue el primer plato.

Donio, un hostelero navarro que regenta un albergue de peregrinos en Muruzabal, explicó que su vida dio un giro radical hace una década, cuando el Camino de Santiago le hizo replantearse prioridades.

Abandonó su empleo en una oficina de logística y apostó por un modo de vida más tranquilo, en contacto con viajeros de todo el mundo.

A pesar de haber tenido relaciones esporádicas desde entonces, confesó que ninguna le había llenado lo suficiente.

Por eso decidió sentarse en la mesa del programa con la intención de conocer a “una persona divertida y agradable” con la que dejarse llevar.

 

First Dates: Una soltera se rebela contra el guion, negándose a revelar una  importante información: «Es la única pregunta que no contesto»

 

Su cita fue Karmele, técnica administrativa de Bilbao, que se definió como una mujer “de espíritu muy joven” y con las ideas claras.

Antes incluso de conocer a Donio, marcó un límite que sorprendió al equipo del programa: se negó rotundamente a revelar su edad.

“Es la única pregunta que no contesto”, afirmó con firmeza, justificando su decisión por miedo a los comentarios y al escrutinio en su entorno.

“Donde vivo hay muchas cotillas y se entera todo el barrio y me empiezan a acosar”, añadió, cerrando el tema sin intención de dar marcha atrás.

El encuentro físico entre ambos no hizo sino confirmar que la cita estaba condenada desde el inicio.

Karmele fue tajante en su valoración al ver a Donio por primera vez.

“No es una persona guapa, es del montón.

La dentadura me ha echado para atrás”, aseguró sin rodeos ante las cámaras.

Fue aún más contundente al explicar su rechazo: “No podría besar ese tipo de boca, soy muy escrupulosa.

Por esa boca pueden venir un montón de enfermedades y yo que me la cuido tanto… Va a ser que no”.

Su sentencia fue clara y definitiva.

La primera impresión de Donio tampoco fue mucho más alentadora.

Aunque definió a Karmele como “una señora agradable”, rápidamente añadió una lista de matices que evidenciaban su falta de interés.

Comentó que buscaba a alguien más juvenil y que el estilo de vestir de su cita no le convencía.

“No me gustan nada los brillos, les tengo manía”, puntualizó, dejando claro que tampoco había sentido atracción.

 

Un soltero se decepciona al descubrir quién es su cita de 'First Dates':  "Esperaba una brasileña"

 

A lo largo de la cena, las excusas comenzaron a acumularse por ambas partes.

La conversación avanzó a trompicones, con silencios incómodos que solo se rompían por compromiso.

Hablaron de viajes, de trabajo y de las razones que los habían llevado a participar en el programa, pero sin verdadera curiosidad por el otro.

Donio confesó que le habría gustado una cita con “más salero” y puso como ejemplo a mujeres de otros países.

“Una brasileña, una sudamericana o una rusa”, comentó, dejando entrever que Karmele no encajaba en absoluto en su ideal.

Cuando se le preguntó qué buscaba realmente, Donio respondió con un ambiguo “lo que surja”, aunque rápidamente añadió que la distancia entre Navarra y Bilbao y la falta de tiempo libre podían ser un obstáculo.

Más tarde, en privado, reconoció que si Karmele le hubiera gustado de verdad, los kilómetros no habrían supuesto ningún problema, una confesión que evidenciaba que la falta de interés era mucho más profunda.

Karmele, por su parte, tampoco se guardó sus prejuicios.

A medida que avanzaba la velada, fue sumando motivos para descartar a su cita.

“¿No tiene tiempo para salir con una chica el fin de semana? Pues agur”, sentenció con ironía.

Además, mostró una desconfianza absoluta hacia la profesión de Donio.

“Los que trabajan en los bares son super infieles, ligan muchísimo. No me da seguridad. No lo quiero”, afirmó sin titubeos, cerrando cualquier posibilidad de conexión.

La cita se convirtió así en un ejemplo claro de cómo dos personas que podrían parecer compatibles sobre el papel fracasan estrepitosamente al conocerse cara a cara.

No hubo interés real, ni complicidad, ni voluntad de profundizar.

Ambos parecían más centrados en enumerar defectos que en descubrir virtudes.

Llegado el momento de la decisión final, Donio y Karmele optaron por una salida educada, aunque adornada con alguna que otra mentira piadosa para mantener las formas.

Coincidieron en que no había merecido la pena darle más vueltas al asunto.

La conclusión fue tan evidente como inevitable: no hubo feeling.

El paso de Karmele por *First Dates* dejó una imagen poco habitual pero contundente: la de una soltera que se rebela contra el guion, marca límites claros y se niega a responder a lo que considera una pregunta innecesaria, incluso en un programa donde todo parece estar diseñado para contarlo todo.

Su frase “es la única pregunta que no contesto” se convirtió en uno de los momentos más comentados de la noche, simbolizando una cita en la que, desde el primer instante, nada estaba destinado a funcionar.

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