📺💥 La política irrumpe en el amor y dinamita una cita en *First Dates*

Algunos temas no conviene sacarlos en el restaurante del amor de Cuatro, pero Loli y José Manuel no lo tuvieron en cuenta

 

José Manuel en 'First Dates'

 

En más de una década en antena y con más de 2.000 citas emitidas, *First Dates* ha demostrado que el amor puede surgir en los lugares más inesperados… pero también que hay temas capaces de apagar cualquier chispa en cuestión de minutos.

La política, una vez más, se convirtió en el detonante de una velada fallida en el restaurante del amor de Cuatro, donde Loli y José Manuel, ambos de 67 años, protagonizaron una de esas citas destinadas al desencuentro desde el primer cruce de miradas.

El programa presentó a Loli como una mujer con carácter, historia y convicciones firmes.

Jubilada, limpiadora de profesión y representante sindical en Málaga durante buena parte de su vida, explicó que su implicación en la lucha obrera empezó muy pronto.

“A los siete años ya estaba metida en follones”, recordó con humor, evocando su etapa escolar y la desesperación de las monjas que la educaron.

En el plano sentimental, había compartido 25 años de su vida con una pareja diez años más joven, una relación larga que dejó huella.

Ahora, decía, le resultaba más complicado conocer gente.

“El mundo está muy abierto”, reflexionó al llegar al restaurante, donde buscaba a un hombre elegante, más allá del físico.

Carlos Sobera fue el encargado de presentarle a su cita, prometiéndole que se llevaría una grata sorpresa.

El elegido fue José Manuel, comercial jubilado de Barcelona, aunque afincado en Jaén tras una vida laboral marcada por los viajes.

Sin embargo, el flechazo no llegó.

Desde el primer momento, Loli no ocultó su falta de atracción.

“Las personas barrigonas me dan mucho coraje.

He estado gorda siempre, pero gorda por todos lados”, confesó ante las cámaras en uno de los momentos más sinceros del programa.

La primera impresión, lejos de suavizarse, marcó el tono del resto de la velada.

Ambos habían acudido con la ilusión de volver a sentir algo especial, pero esa expectativa se desinfló casi al instante.

La conversación avanzó sin entusiasmo, con intercambios que Loli describió como una simple “conversación de autobús”.

“Yo me he sentado muchas veces al lado de gente que me ha contado su vida y los he escuchado”, comentó en privado, dejando claro que no sentía ninguna conexión especial.

José Manuel, por su parte, intentó romper el hielo hablando de su día a día y de su gran compañía: su gata, a la que se refirió cariñosamente como su “hija de dos años adoptada”.

La reacción de Loli fue inmediata y tajante, aunque envuelta en humor.

“En mi casa ya no entra ningún animal, no los quiero ni de dos patas”, soltó, provocando una sonrisa incómoda.

Él no dudó en marcar territorio: “Salgo yo antes de mi casa que mi gata”.

El comentario dejó claro que tampoco en ese terreno había margen para el entendimiento.

Hasta ese momento, la cita se mantenía dentro de una cordialidad tensa, sin grandes conflictos, pero sin ilusión.

Todo cambió cuando, casi sin darse cuenta, ambos entraron en dos terrenos especialmente delicados para una primera cita: la política y la religión.

José Manuel lanzó un comentario en tono de broma asegurando que todos los políticos españoles eran corruptos.

Loli no dejó pasar la afirmación y respondió comparando la política con otros estamentos de poder.

Para ella, la corrupción no era exclusiva de un ámbito.

Él intentó matizar, llevando la conversación hacia la Iglesia.

“Vamos a ver, hubo la Inquisición, pero creo que hace más de un año de eso. La Iglesia no es política”, argumentó.

La respuesta de Loli fue firme y basada en su experiencia personal.

“La Iglesia es política. Créeme, porque lo he vivido. Tenia el mismo poder que el alcalde y otros elementos”, replicó, dejando claro que no se trataba de una discusión teórica, sino de vivencias reales.

José Manuel consideró que su acompañante se estaba remontando demasiado al pasado y defendió que “hoy los que se van de rositas son los políticos”.

La conversación fue subiendo de tono hasta alcanzar el punto de no retorno.

Cansado del debate, José Manuel zanjó la cuestión con una frase que marcaría definitivamente la cita: “La política me la paso por el Arco del Triunfo”.

Para Loli, aquella afirmación no fue una simple opinión, sino una señal clara de incompatibilidad.

En su manera de entender una relación, la falta de interés y de sensibilidad hacia esos temas era un obstáculo insalvable.

 

Loli y José Luis 'debatiendo' sobre política

 

Desde su punto de vista, una posible relación estaría condenada a la discusión constante.

Sabía que no habría espacio para el entendimiento ni para el respeto mutuo en cuestiones que consideraba esenciales.

La química, que nunca llegó a surgir, terminó de evaporarse en ese intercambio de opiniones encontradas.

La cita de Loli y José Manuel se suma así a la larga lista de encuentros en *First Dates* que confirman una regla no escrita del programa: cuando la política entra en la mesa, el amor suele salir por la puerta.

En esta ocasión, más que una discusión puntual, lo que quedó en evidencia fue la distancia entre dos formas de ver el mundo, demasiado alejadas como para construir algo en común.

Al final de la velada, no hubo dudas ni medias tintas.

Lo que empezó sin chispa terminó con una convicción clara: hay diferencias que no se negocian, y para Loli, la política era una de ellas.

En el restaurante del amor, una vez más, quedó demostrado que no basta con sentarse frente a frente para que surja la magia; a veces, basta una frase para que todo se derrumbe.

Related Posts

Our Privacy policy

https://noticiasdecelebridades.com - © 2026 News