Una cita de First Dates estuvo marcada por la tensión cuando Alberto, de 79 años, reaccionó con rechazo y comentarios despectivos hacia la forma de vestir y la identidad de José.

En un episodio reciente de “First Dates”, la tensión y la incomodidad fueron los protagonistas de una cita que dejó a todos los espectadores con la boca abierta.
La historia comenzó cuando Alberto, un hombre de 79 años, se encontró con José, un joven que se presenta como transexual y que decidió vestirse de mujer para la ocasión.
Desde el primer momento, la cita estuvo marcada por comentarios despectivos y una evidente falta de respeto.
“¿Te he caído bien?”, preguntó José con una sonrisa, a lo que Alberto respondió fríamente: “Sí, pero tiene que ir normal.
Tiene que ir más como yo”.
Esta respuesta no solo dejó claro el desdén de Alberto hacia la apariencia de José, sino que también sentó las bases para una conversación llena de ataques y defensas.
A medida que avanzaba la cena, los comentarios de Alberto se volvieron cada vez más hirientes.
“Lo que se lleva si vas vestido de mujer es ser golfa y mulo”, dijo, provocando risas incómodas entre los presentes.
José, por su parte, intentó defenderse, afirmando que “si quiere vestirse de mujer, qué daño le hace a las personas”.
Sin embargo, la actitud de Alberto no cambió, y continuó atacando a José por su forma de vestir y su apariencia.

“Yo te llevo a mi pueblo así y me pedrean”, afirmó Alberto, mostrando su propia inseguridad y prejuicios.
La conversación se tornó aún más tensa cuando José reveló que había tenido una relación con un chico de 25 años.
“No me lo creo, lo siento mucho”, replicó Alberto, dejando entrever su incredulidad y juicio hacia la vida amorosa de José.
La cita se tornó en un verdadero espectáculo de descalificaciones.
“Es que está llamando viejo todo el rato a Carlos Sovera”, comentó un observador, mientras que otros espectadores se preguntaban cómo podían dos personas de diferentes generaciones y experiencias encontrar un terreno común.
“¿Qué edad tenía? Más de 70, ¿no?”, continuó Alberto, quien no dudó en criticar la apariencia de su cita.
La tensión aumentó cuando la camarera, al notar la incomodidad de José, le preguntó si estaba contento.
“Sí”, respondió José, aunque su expresión decía lo contrario.
Alberto, sintiéndose presionado, se quitó el maquillaje, lo que generó más dudas sobre su autenticidad.
“Te has quitado el maquillaje, ¿no?”, le preguntó la camarera, dejando entrever que la situación estaba lejos de ser normal.

A medida que la conversación avanzaba, quedó claro que la cita estaba condenada al fracaso.
“Esto ya se complica, eh, cuando una cita empieza así”, reflexionó un espectador, mientras otros coincidían en que el ambiente era hostil.
José, aunque intentó mantener la compostura, no pudo evitar sentirse atacado por las constantes críticas de Alberto.
Al final de la cita, José dejó claro que no estaba interesado en una segunda oportunidad.
“Yo no.
Mi gente me va a matar porque en mi pueblo me tiran piedras”, dijo, reflejando el miedo y la presión social que enfrenta.
Alberto, por su parte, expresó su deseo de que José entendiera ciertas cosas, pero su actitud seguía siendo despectiva y poco comprensiva.
“Los años que le queden, no sé cuánto le quedará al Señor.
Ojalá y sean mucho, pero no puedes vivir por la opinión de los demás”, concluyó uno de los observadores, resaltando la importancia de vivir auténticamente sin dejarse llevar por los prejuicios ajenos.
La cita terminó en un ambiente de incomodidad y desilusión, dejando a los espectadores reflexionando sobre la aceptación y el respeto en las relaciones humanas.
En un mundo donde la diversidad debería ser celebrada, este encuentro mostró cómo los prejuicios y la falta de comprensión pueden arruinar incluso las primeras impresiones.
