Andreu Buenafuente abrió su programa Futuro Imperfecto combinando humor, política y actualidad, abordando temas como la flotilla, Ayuso, Trump y bromas sobre varios políticos españoles.

Andreu Buenafuente regresó este jueves a La 1 con su programa ‘Futuro Imperfecto’, dispuesto a combinar humor, actualidad y un toque de provocación que no deja a nadie indiferente.
La noche arrancó con la visita del escritor David Uclés, autor de La península de las casas vacías, quien se mostró tímido y sonriente frente a Buenafuente, que no tardó en lanzarle sus primeras bromas:
—Tranquilo, David, no te preocupes. Aquí mi mujer es la experta: ella ha leído el libro, yo solo hago preguntas incómodas —bromeó el presentador, provocando risas en el público.
El escritor relató algunos episodios de su novela ambientada en la guerra civil española, y destacó con humor los desafíos que enfrentó con su familia al dedicarse a la vida bohemia en Francia.
—Mi padre me decía que dejara la calle, tocando el acordeón, y me hiciera guardia civil —contó entre risas, mientras interpretaba a capela una canción de María del Mar Bonet.
Pero la entrevista literaria pronto dio paso a la actualidad, y la flotilla internacional se convirtió en blanco de la ironía de Buenafuente.
—El gobierno los acompañó hasta aguas peligrosas… ¿de qué les iban a proteger? ¿De las medusas? —comentó, provocando algunas risas y reflexiones sobre la actuación del PSOE en temas delicados de política internacional.
La política nacional no quedó al margen. Ayuso apareció recurrentemente en la conversación del presentador: sus diferencias con Don Felipe, la gestión de residencias y sus celos —según Buenafuente— hacia Pedro Sánchez y no hacia Doña Leticia.
—Igual le está diciendo a Sánchez: “Ya he encontrado otro secretario para la organización, ya verás que pongo a otro y no sale corrupto” —ironizó, generando carcajadas contenidas entre los espectadores.
El programa también se permitió bromas con otros políticos: Feijóo, Mazón, Noelia Núñez e incluso Ábalos fueron objeto de guiños sarcásticos.
Sobre el Partido Popular y su propuesta del ‘visado por puntos’, Buenafuente explicó: —Piden estudios, conocimiento cultural, idiomas y cumplir la ley… pero luego vemos que los españoles pueden no cumplir ninguno de estos puntos —agregando ejemplos irónicos:
Noelia Núñez para los estudios, Feijóo para la cultura, Ayuso para los idiomas y cumplir la ley, y la Gürtel como recordatorio mordaz.

Entre risas, aplausos y un teatro improvisado, el presentador abordó la identidad española con humor incisivo: —Ser español es hablar bien, no poner guisantes en la paella o discutir por la tortilla con o sin cebolla.
Ser español es respetar costumbres, aunque nuestros políticos no siempre lo hagan. —Las rosas lanzadas por el público subrayaron la teatralidad de un momento que combinó crítica, sátira y participación activa de los asistentes.
Andreu Buenafuente habló también con franqueza sobre los límites del humor. —El humor se usa mucho, y yo le tengo cariño. Siempre tiene un ADN gamberro que se abre paso —afirmó—.
Si empiezas a tener autocensura, lo mejor es que te vayas a casa. El humor ayuda a soportar la realidad, pero no a comprenderla; aligera, no transforma. El límite está en el dolor: ahí no hay humor.
Sobre la libertad editorial en RTVE, el catalán reconoció que el programa goza de autonomía para expresarse: —Estamos trabajando con libertad de movimiento.
Nadie me dice nada, y eso implica una responsabilidad enorme: que el público no vea a un loco disparando por todos lados.
El control está en mi equipo y en mi concepto de televisión —explicó, matizando que el proceso de edición ayuda a eliminar reiteraciones que puedan generar bilis innecesaria, sin caer en la autocensura.
Durante la velada, Buenafuente también aludió a figuras internacionales como Putin y Trump, demostrando que el humor puede abordar temas globales con la misma agudeza que los locales.
—La ironía no entiende de fronteras —bromeó mientras el público reaccionaba entre carcajadas y murmullos de aprobación.
El resultado fue un programa donde la sátira política, las bromas sobre personalidades nacionales y la crítica social se entrelazaron con momentos más íntimos y reflexivos, como la entrevista literaria y la canción de Uclés.
Los espectadores salieron del LaFACT de Terrassa con una sensación de entretenimiento que combina inteligencia, riesgo y un toque de provocación.
En definitiva, ‘Futuro Imperfecto’ demostró que el humor, bien manejado, sigue siendo una herramienta poderosa para enfrentar la realidad.
Buenafuente confirmó que, incluso en tiempos de polarización y crispación, la risa puede abrir espacios para reflexionar, cuestionar y, sobre todo, disfrutar de la televisión sin miedo a tocar temas polémicos.
La noche dejó claro que, cuando el humor se hace con oficio y libertad, puede cruzar fronteras, provocar debates y mantener al público pendiente de cada palabra, cada gesto y cada chiste.