Un megaoperativo de la Guardia Civil selló Las Tres Mil Viviendas, Torreblanca y Utrera, con más de 500 agentes desplegados por tierra y aire contra una gran red criminal.

Eran las 5:30 de la madrugada cuando los cielos de Sevilla se iluminaron con el parpadeo intermitente de los helicópteros de la Guardia Civil.
En tierra, el rugido de los motores de las unidades GAR, Uscik y Uyuco rompía el silencio de los barrios más peligrosos de la capital andaluza.
Las Tres Mil Viviendas, Torre Blanca y Utrera quedaron selladas por tierra y aire, en lo que ya se considera la mayor operación contra el narcotráfico y el crimen organizado de los últimos años en Andalucía.
La orden era clara: irrumpir de forma simultánea en más de 40 puntos estratégicos vinculados a una red criminal dedicada al tráfico de cocaína y armas.
Los investigadores no esperaban la magnitud del hallazgo.
En el transcurso de la operación, se incautaron 2 toneladas de cocaína de alta pureza, un arsenal de armas automáticas, fusiles de asalto, chalecos antibalas y material de comunicación cifrado.
Además, se encontró documentación que apuntaba a lazos con empresarios y funcionarios públicos.
“Nunca había visto tantos coches de la Guardia Civil juntos en esta zona”, relató una testigo desde su balcón en Torre Blanca.
“Entraban con arietes, con perros, con todo”.

La operación, bautizada como “Fénix Rojo”, se enmarca dentro de la operación Andalucía Blanca, un dispositivo conjunto con la Policía Nacional y la Agencia Tributaria, dirigido por la Fiscalía Antidroga y el Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional.
Detrás de la trama se encontraría una organización con tentáculos en Cádiz, Málaga, Ceuta y Sevilla, vinculada a la introducción de cocaína procedente de Sudamérica a través del puerto de Algeciras y su distribución en todo el territorio nacional.
Minutos antes de las 6, más de 500 agentes tomaron posiciones en distintos barrios sevillanos.
En Las Tres Mil Viviendas, el operativo se centró en los llamados bloques de la corta, donde residía el presunto cabecilla de la organización, conocido como “el ingeniero”.
En Torre Blanca, las unidades de intervención irrumpieron en una nave industrial donde hallaron una plantación interior de marihuana, varios bidones con productos químicos y tres armas largas de guerra.
En Utrera, se localizaron dos guarderías de droga y un garaje adaptado con compartimentos ocultos para el transporte de estupefacientes.

Los vecinos, muchos de ellos despertados por los gritos de los agentes y el estruendo de las puertas forzadas, grababan con sus teléfonos la impresionante movilización policial.
“Parecía una guerra”, comentó un residente.
La investigación había comenzado hace más de un año, cuando la Guardia Civil interceptó en Algeciras un contenedor con 300 kg de cocaína oculta entre mercancía perecedera.
Aquel decomiso fue solo la punta del iceberg.
Detrás de la carga se descubrió un entramado de sociedades pantalla, cuentas en paraísos fiscales y transferencias millonarias a empresas de asesoría con sede en Madrid, Lisboa y Panamá.
Los investigadores se sorprendieron al encontrar nombres vinculados a antiguos cargos administrativos y asesores de instituciones públicas que podrían haber facilitado permisos logísticos y documentos de transporte.
Durante un registro en Utrera, los agentes localizaron un maletín con 180,000 € en efectivo, varios teléfonos satelitales y una lista manuscrita con siglas y fechas que los investigadores sospechan podría corresponder a una agenda de sobornos o pagos ilegales.
El impacto político no se hizo esperar.
Desde Madrid, varios grupos parlamentarios han exigido explicaciones inmediatas al gobierno sobre las posibles conexiones institucionales.
El Ministerio del Interior ha confirmado que el operativo forma parte de un trabajo de cooperación con Europol, la DEA y la NCA británica, centrado en desmantelar las rutas atlánticas de la cocaína.
Mientras tanto, los investigadores continúan analizando los casi 8 TB de información digital incautados, correos, conversaciones encriptadas y bases de datos financieras que podrían destapar una red de corrupción político-económica.

La Guardia Civil ha confirmado el decomiso de 2040 kg de cocaína, 12 armas de fuego, 10 vehículos de alta gama y 600,000 € en metálico, además de relojes de lujo, lingotes de oro y joyas.
Pero el verdadero tesoro para los investigadores ha sido la información digital.
“Esto no es solo droga, es poder, dinero y política”, afirmó un agente al salir del operativo.
La Operación Andalucía Blanca ha puesto en jaque la integridad de instituciones que hasta ahora parecían intocables.
La red actuaba con la impunidad de quien sabe que tiene padrinos.
“Nadie mueve toneladas de cocaína por los puertos andaluces sin contactos dentro”, resumió un investigador.
En los despachos de la Fiscalía Anticorrupción se analizan ahora los documentos incautados que mencionan nombres en clave como “el viejo” y “el coronel”, sospechosos de ser antiguos funcionarios con vínculos políticos y militares.
Con más de 80 registros y 60 detenidos, la Operación Andalucía Blanca se ha convertido en el mayor golpe al narcotráfico y la corrupción institucional en el sur de Europa.
“Hoy no solo hemos desmantelado una red de narcotraficantes, hemos tocado los cimientos de un sistema corrupto que se alimentaba de la miseria y del silencio”, concluyó el general Pedro Merino Castro, jefe operativo del cuerpo.
