Hermann Tertsch arremete con dureza contra Pablo Iglesias tras el vídeo en el que aparece accediendo a una zona VIP en México y presume de privilegios ante un periodista.

En un giro inesperado de los acontecimientos, el eurodiputado Hermann Tertsch ha lanzado un ataque sin precedentes contra el exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, en medio de la creciente controversia que rodea al político.
La situación se desató cuando Vito Quiles publicó un vídeo en redes sociales donde se veía a Iglesias “camuflado de senderista” accediendo a la zona business del aeropuerto de México.
Este episodio ha servido como catalizador para que Tertsch critique abiertamente no solo la actitud de Iglesias, sino también su aparente hipocresía.
La reacción de Iglesias al vídeo fue contundente y cargada de soberbia. “Soy comunista y puedo cenar en restaurantes que tú no puedes permitirte”, afirmó Iglesias, añadiendo con desdén: “Yo sí puedo pagarme una sala VIP. Dame tu móvil y te hago un bizum”.
Estas declaraciones no tardaron en generar una oleada de críticas, y Tertsch no perdió tiempo en responder, señalando la contradicción inherente a las palabras del exvicepresidente.
Tertsch, conocido por su estilo directo y sin pelos en la lengua, no escatimó en palabras al describir la actitud de Iglesias. “Este tipo se dirige así a un joven periodista al que dobla la edad.
Pero lo de menos es a quién se dirige. Lo significativo es cómo lo hace”, explicó Tertsch, quien subrayó que la forma de expresarse de Iglesias revela una soberbia que, según él, no es nueva.
Esta crítica se intensificó cuando el eurodiputado comparó la actitud de Iglesias con “las ratas que no cambian de naturaleza por tener una tarjeta oro o platino”, insinuando que esos privilegios podrían ser “pagados por Sheinbaum, por Maduro, Lula o Jamenei”.

Las palabras de Tertsch han resonado con fuerza entre los usuarios de redes sociales, quienes también ven incoherencia en el discurso de Iglesias.
“¿Cómo puede alguien que proclama igualdad y sacrificio presumir de privilegios que solo unos pocos pueden permitirse?”, cuestionó Tertsch, poniendo en evidencia la supuesta doble moral de Iglesias y su entorno político.
En medio de este clima de tensión, Tertsch no se detuvo ahí. “Este tío estuvo pidiendo donaciones hace unos meses. Me imagino las caras de los pagafantas que donaron”, añadió, dejando claro que no tiene reparos en señalar las contradicciones en la conducta de Iglesias.
La controversia ha captado la atención de los medios y ha generado un debate acalorado entre los principales líderes políticos de España.
Isabel Díaz Ayuso, Santiago Abascal, y otros figuras relevantes han intervenido en la discusión, cada uno aportando su perspectiva sobre el conflicto.
La situación ha puesto a Iglesias en el punto de mira, y su imagen pública, ya de por sí dañada, ha vuelto a sufrir un golpe considerable.
La polarización en la política española se hace evidente en este nuevo enfrentamiento. Mientras algunos defienden a Iglesias, argumentando que sus palabras fueron malinterpretadas, otros, como Tertsch, ven en su actitud una clara muestra de elitismo.
“La hipocresía de alguien que se dice defensor de la igualdad social, pero actúa como si estuviera por encima de los demás, es intolerable”, concluyó Tertsch, dejando claro que su mensaje es un llamado a la coherencia en la política.

El escándalo no solo ha encendido las redes sociales, sino que también ha llevado a un cuestionamiento más amplio sobre la ética y la moralidad en la política.
La figura de Iglesias, que alguna vez fue un símbolo de la lucha por la igualdad, ahora se enfrenta a un escrutinio feroz. ¿Es posible que su imagen se haya visto irremediablemente dañada por este episodio? La respuesta a esta pregunta podría determinar su futuro político.
Mientras la polémica continúa creciendo, el foco se mantiene sobre las palabras de Tertsch, que han resonado con fuerza entre miles de usuarios que también ven incoherencia en el discurso de Iglesias.
La situación ha colocado el debate en el centro del tablero político, invitando a una reflexión profunda sobre los valores que realmente representan a los líderes de hoy.
En este contexto, el enfrentamiento entre Tertsch e Iglesias es más que una simple disputa personal; es un reflejo de las tensiones más amplias que existen en la política española.
A medida que la situación se desarrolla, muchos se preguntan si este será el comienzo del fin para la carrera política de Iglesias o si, por el contrario, logrará recuperarse de este golpe.
Sin duda, el tiempo dirá quién emerge victorioso de esta batalla verbal, pero lo que queda claro es que la política española está más viva que nunca, y los ciudadanos están atentos a cada movimiento.
