Hermann Tertsch ha denunciado la obligatoriedad de la baliza V16 desde enero de 2026, calificándola de injusta, discriminatoria y menos segura que los sistemas tradicionales.

El eurodiputado de Vox, Hermann Tertsch, ha encendido la polémica al rebelarse públicamente contra la nueva obligación de utilizar la baliza V16, que ha entrado en vigor el 1 de enero de 2026.
A través de su perfil en X, Tertsch ha lanzado una crítica feroz hacia esta normativa, acusando al Gobierno español de imponer una norma que considera injusta y discriminatoria para los conductores españoles.
“¿Cómo es posible que en España se exija a los ciudadanos llevar este dispositivo mientras que los millones de turistas que recorren nuestras carreteras no estén obligados a hacerlo?”, se pregunta Tertsch, evidenciando una doble moral en la aplicación de la ley.
El eurodiputado no se detiene ahí y cuestiona abiertamente que España sea el único país en Europa que ha decidido eliminar los tradicionales triángulos de emergencia para imponer el uso de la baliza V16.
“Es incomprensible que solo el Gobierno español adopte una medida que desprecia un sistema utilizado en el resto del continente.
La baliza es menos visible y menos segura”, argumenta con vehemencia.
Para Tertsch, esta decisión genera una “falsa sensación de seguridad” que podría poner en mayor riesgo a los conductores.

Su crítica se alinea con las preocupaciones expresadas por ingenieros y expertos en redes sociales, quienes han señalado que la potencia luminosa de la baliza V16 no representa una mejora clara respecto a otros sistemas de señalización.
“La eficacia real de estos dispositivos depende de factores como la cobertura”, advierten, alimentando el debate sobre la utilidad práctica de la baliza en situaciones de emergencia.
“Las balizas se ven menos que las luces de emergencia del propio coche”, enfatiza Tertsch, subrayando la falta de visibilidad del nuevo dispositivo.
La controversia se intensifica aún más tras las declaraciones del creador de la baliza V16, quien reveló en un pódcast que durante el proceso de implantación le ofrecieron “mordidas” para acelerar trámites.
Aunque no existen resoluciones judiciales que confirmen irregularidades, estas afirmaciones han reforzado las sospechas sobre el enorme negocio que rodea la obligatoriedad del dispositivo.
Se estima que la venta de las balizas podría mover más de 1.
500 millones de euros, lo que plantea serias dudas sobre los intereses económicos detrás de esta normativa.

Tertsch no es el único en manifestar su desacuerdo.
La imposición de la baliza V16 ha generado un creciente malestar social y técnico entre los conductores españoles.
Muchos consideran que esta medida no solo es innecesaria, sino que también pone en riesgo la seguridad vial.
“Estamos hablando de una normativa que podría beneficiar a unos pocos a costa de la seguridad de millones de conductores”, advierte el eurodiputado, quien exige explicaciones sobre por qué España aplica una norma única en Europa.
La baliza V16, que se presenta como una solución moderna para la señalización de vehículos averiados, ha sido recibida con escepticismo.
“No se puede sustituir un sistema conocido y probado por uno que aún genera tantas dudas”, sostiene Tertsch, quien continúa su campaña en contra de lo que considera una imposición absurda.
En un contexto donde la seguridad vial es primordial, la necesidad de un debate abierto sobre la eficacia de esta medida es más urgente que nunca.
El eurodiputado de Vox ha hecho un llamado a los ciudadanos para que se unan a su causa y cuestionen la lógica detrás de la baliza V16.
“No podemos permitir que se impongan normas que no solo son ineficaces, sino que también pueden ser peligrosas”, concluye.
La controversia en torno a la baliza V16 continúa creciendo, y con ella, las preguntas sobre a quién beneficia realmente este modelo de señalización.
Mientras tanto, los conductores españoles se enfrentan a una nueva realidad en las carreteras, donde la seguridad y la normativa parecen chocar de manera alarmante.
