Hermann Tertsch ataca duramente a Pablo Iglesias por lo que considera una actitud hipócrita y oportunista al criticar ahora la politización del dolor tras la tragedia ferroviaria de Adamuz, cuando antes defendía convertir el sufrimiento en propuestas políticas.
El eurodiputado de Vox, Hermann Tertsch, ha lanzado una feroz crítica contra Pablo Iglesias, exlíder de Podemos, por su doble vara de medir en el tratamiento del dolor de las víctimas del trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, Córdoba, que ha dejado hasta ahora un saldo de al menos 41 vidas perdidas.
En un mensaje contundente publicado en su perfil de X, Tertsch no ha dudado en calificar a Iglesias de “miserable sinvergüenza”, acusándolo de hipocresía en su discurso sobre el sufrimiento humano.
Recuerda Tertsch que en 2016, Iglesias defendía la idea de que “el dolor se convierta en propuestas para cambiar la realidad”.
Sin embargo, tras la tragedia reciente, el exlíder de Podemos ha cambiado su tono, afirmando: “Pronto llegará el momento de conocer los porqués y habrá que escuchar a los trabajadores ferroviarios y sus sindicatos.
Ahora toca estar con las víctimas y denunciar a los Inda, los Quiles, los Ngongo, los Abascal y a la basura de buitres que usan el dolor para sacar tajada”.
Esta aparente contradicción ha sido vista por Tertsch como un claro ejemplo de un doble rasero que no ha pasado desapercibido.

En su mensaje, Tertsch ha ido más allá, acusando a Iglesias de intentar desviar la atención de la responsabilidad del gobierno en esta tragedia.
“Periódicos y sicarios de la alianza del socialismo, separatismo, terrorismo y golpismo que gobierna en España han usado hasta los más ridículos accidentes sin víctimas para difamar a los adversarios políticos”, ha afirmado el eurodiputado.
“Llaman desinformación a que algunos recordemos que este gobierno corrupto, lleno de amigas, inútiles y ladrones, deja que las empresas públicas fallen estrepitosamente y maten con su desidia e incompetencia”.
A pesar de la gravedad de sus acusaciones, Tertsch ha enfatizado que su indignación no es contra las víctimas ni sus familias, sino contra quienes, a su juicio, han gestionado de manera criminal la red ferroviaria.
“¿Luto por los muertos en Adamuz? Sí.
¿Silencio ante el inmenso dolor causado a las víctimas, familias y toda España por culpa de las prácticas criminales de los responsables del gobierno y las empresas públicas bajo el socialismo delincuente? Jamás”, ha declarado con firmeza.

La indignación de Tertsch se centra en el hecho de que, según él, el gobierno ha permitido que la indolencia y la incompetencia sean la norma en la gestión de las infraestructuras públicas.
“Silencio ante las muchas decenas de muertos por la indolencia, la desidia, la incompetencia, el latrocinio y la codicia de la banda de miserables hampones que gobiernan bajo Sánchez, el yerno del proxeneta.
Ni un minuto”, ha añadido, dejando claro que no tolerará el uso político del dolor ajeno.
Con estas declaraciones, Hermann Tertsch ha reabierto el debate sobre la responsabilidad política de los dirigentes del Ministerio de Transportes y ha puesto en evidencia la postura de Pablo Iglesias.
La polémica se intensifica mientras España entera llora a las víctimas de Adamuz y exige explicaciones claras sobre la tragedia.
La situación actual no solo ha generado un fuerte debate político, sino que también ha puesto de relieve la necesidad de una reflexión profunda sobre la gestión de las infraestructuras y la seguridad pública.

En este contexto, otros líderes políticos también han expresado sus opiniones.
Isabel Díaz Ayuso, Santiago Abascal, Iván Espinosa de los Monteros y muchos otros han hecho declaraciones que reflejan la tensión política en torno a este trágico suceso.
La tragedia de Adamuz ha servido como un punto de inflexión, no solo para las víctimas y sus familias, sino también para el panorama político español, donde las palabras y acciones de los líderes son escrutadas con lupa.
Mientras tanto, la población se encuentra en un estado de duelo, demandando justicia y respuestas.
La necesidad de un cambio en la forma en que se gestionan las infraestructuras públicas y la seguridad es más evidente que nunca.
La tragedia de Adamuz no debe ser solo un recordatorio del dolor, sino también un catalizador para la acción y la responsabilidad política.
La voz de Hermann Tertsch, aunque controvertida, resuena en un momento en que la sociedad exige claridad y compromiso de sus líderes.