Un enfrentamiento televisivo estalló en Nochevieja cuando Inés Hernand y Aitor Albizúa lanzaron duras críticas contra “La familia de la tele”, con mensajes interpretados como ataques directos a María Patiño y Kiko Matamoros.

La Nochevieja de 2026 no solo dejó uvas, brindis y vestidos comentados, sino también una bomba mediática que ha estallado en pleno corazón de la televisión española.
Lo que parecía una celebración festiva acabó convirtiéndose en un campo de batalla verbal entre viejas y nuevas caras del entretenimiento.
Inés Hernand y Aitor Albizúa, presentadores de las Campanadas y figuras consolidadas en RTVE, rompieron el silencio y lanzaron mensajes demoledores que muchos interpretaron como un ataque directo a María Patiño, Kiko Matamoros y, por extensión, al universo Sálvame.
El origen del conflicto no es nuevo.
Desde hace meses se rumoreaba un mal ambiente entre los antiguos rostros del extinto formato de Telecinco y quienes compartieron espacio con ellos en “La familia de la tele”, un proyecto que generó altas expectativas pero tuvo una vida corta.
Durante mucho tiempo, las partes implicadas negaron cualquier enfrentamiento.
Sin embargo, las palabras pronunciadas en directo durante las Campanadas y en programas posteriores terminaron confirmando lo que hasta ahora se comentaba en voz baja.

Aitor Albizúa fue especialmente contundente.
En tono aparentemente irónico, pero con un mensaje difícil de suavizar, se refirió a “La familia de la tele” como “un buen mojón de mes y medio”, una frase que corrió como la pólvora en redes sociales.
Inés Hernand, lejos de desmarcarse, acompañó el comentario con una reflexión que muchos interpretaron como una crítica directa al proyecto y a quienes lo defendieron con uñas y dientes.
“De los errores hay que aprender”, dijo, marcando distancia y dejando claro que no todos los tropiezos televisivos se pueden justificar.
Las reacciones no tardaron en llegar.
María Patiño y Kiko Matamoros, viejos conocidos de la polémica y expertos en convertir cualquier ataque en contenido, respondieron juntos, algo poco habitual en los últimos tiempos.
En su conversación, Patiño dejó entrever que el mal rollo con los presentadores actuales de RTVE venía de lejos y que ciertas actitudes de superioridad habían dinamitado la convivencia.
Según su versión, ella se sentía desplazada en un espacio que consideraba propio y no ocultó su decepción por cómo se desarrollaron los acontecimientos.

Uno de los episodios que más llamó la atención fue su ausencia en el cumpleaños de Belén Esteban, su amiga más cercana en el mundo televisivo.
Para muchos, ese gesto fue la prueba definitiva de que algo grave estaba ocurriendo entre bastidores.
Patiño explicó que la presencia de Inés Hernand en el entorno más íntimo de Belén había cambiado dinámicas y generado una incomodidad difícil de disimular.
“Las cartas sobre la mesa”, vino a decir, dejando claro que no todo era tan idílico como se había querido vender.
Kiko Matamoros, fiel a su estilo, aportó ironía y provocación.
Restó importancia a algunas acusaciones, pero al mismo tiempo avivó el fuego con comentarios sobre el dinero, el estatus y las diferencias entre quienes siguen en RTVE y quienes han quedado fuera.
El choque generacional y de modelos televisivos quedó expuesto: por un lado, la televisión pública intentando marcar distancias con el sensacionalismo; por otro, los veteranos del corazón defendiendo su legado y su forma de entender el espectáculo.
El escenario elegido para esta explosión no pudo ser más simbólico.
Las Campanadas y las preuvas, uno de los eventos más vistos del año, se convirtieron en el altavoz perfecto para ajustar cuentas.
Mientras millones de espectadores esperaban el cambio de año, las pullas y los mensajes velados añadían tensión a una noche que ya estaba cargada de expectativas.
Para algunos, fue una muestra de sinceridad brutal; para otros, una falta de elegancia en un momento que debía ser de celebración.

Como si el clima no estuviera ya suficientemente caldeado, también hubo espacio para comentar el eterno tema del vestido de Cristina Pedroche.
Aunque parecía un asunto menor, sirvió para relajar momentáneamente la tensión y demostrar que, incluso en medio de una guerra abierta, la televisión española no renuncia a sus rituales.
Las opiniones fueron variadas, entre la sorpresa, la ironía y el cansancio ante un debate que se repite cada año.
Detrás del espectáculo mediático, muchos ven una lucha más profunda por el poder y la relevancia.
La salida de María Patiño de RTVE y la continuidad de Inés Hernand y Aitor Albizúa en la cadena pública han alimentado rumores de envidia, frustración y cuentas pendientes.
Algunos interpretan las palabras de Albizúa como la confirmación de que ciertos puentes están definitivamente quemados y de que no habrá marcha atrás en la separación de caminos.
Lo ocurrido en Nochevieja ha dejado claro que la tregua era solo aparente.
Las sonrisas frente a cámara no lograron ocultar una rivalidad que ahora es pública y ruidosa.
Con el inicio de 2026, la televisión española arranca el año con un escándalo servido, demostrando que, incluso cuando se apagan los fuegos artificiales, el verdadero espectáculo continúa en los platós y en los egos de quienes los habitan.