NAVIDAD DE ALTA TENSIÓN… Y SORPRESA TOTAL: ISABEL PREYSLER Y LA MADRE DE IÑIGO ONIEVA SELLAN SU COMPLICIDAD ANTE TODA LA FAMILIA

La marquesa de Griñón ha querido compartir una serie de imágenes en las que nos ha mostrado el gran vínculo que parecen tener su madre y su suegra

 

Tamara Falcó, Isabel Preysler, Carolina Molas y Ana Boyer

 

Las Navidades han dejado una imagen que nadie esperaba y que ha dado mucho que hablar en los círculos del corazón: Isabel Preysler y Carolina Molas, madre de Iñigo Onieva, se muestran más unidas que nunca, compartiendo sonrisas, confidencias y gestos de auténtica cercanía en una celebración familiar que ha sorprendido incluso a los más escépticos.

La encargada de destapar este inesperado acercamiento ha sido Tamara Falcó, que no dudó en abrir las puertas de su intimidad navideña a través de las redes sociales, mostrando una estampa de armonía que contrasta con las tensiones que durante años han rodeado a ambas familias.

Las imágenes, tomadas durante la cena de Nochebuena en Madrid, reflejan una velada cálida y elegante, marcada por el reencuentro de varias generaciones y por una atmósfera de unión poco habitual en una familia tan mediática.

“Navidades muy especiales.

Poder estar todos juntos fue, simplemente, un regalo”, escribió Tamara junto a una selección de fotografías que no tardaron en provocar una avalancha de reacciones.

En ellas se puede ver a Isabel Preysler y Carolina Molas posando juntas, relajadas y cómplices, con el árbol de Navidad repleto de regalos como telón de fondo, una imagen que simboliza mucho más que una simple celebración.

La mesa estaba presidida por Tamara y su marido, Iñigo Onieva, que ejercieron de perfectos anfitriones.

Junto a ellos, Ana Boyer y Fernando Verdasco disfrutaban del ambiente familiar acompañados por sus hijos, mientras Isabel Preysler compartía espacio y protagonismo con la madre de su yerno, Carolina Molas, el hermano de Iñigo, Jaime, y la abuela de este, María Eugenia Urrutiaciorraga.

Tampoco faltaron los padres de Fernando Verdasco, José y Olga, ni su hermana Ana, completando una estampa coral que hablaba de integración y cercanía.

 

Cena de Navidad de Tamara Falcó

 

Uno de los momentos más comentados fue una fotografía en la que todos los adultos posan alrededor de la mesa, decorada con un mantel rojo, símbolo clásico de estas fechas, mientras los perros de la familia aparecen como un miembro más del clan.

La escena desprende naturalidad y alegría, alejándose del protocolo rígido que muchos asocian a la familia Preysler.

Pero si hubo una imagen que captó todas las miradas fue aquella en la que Tamara aparece cogida del brazo de Carolina Molas, ambas sonrientes y en plena conversación, reflejando un vínculo sincero que va más allá del simple trato cordial.

La relación entre Isabel Preysler y Carolina Molas parece haber dado un giro definitivo.

Lejos de la frialdad o la distancia que algunos intuían tras los altibajos mediáticos del pasado, ambas se muestran cómodas, cercanas y perfectamente integradas en el núcleo familiar.

No hubo gestos forzados ni poses calculadas; todo transmitía espontaneidad.

Quienes conocen bien a Isabel aseguran que no es una mujer que finja emociones, y precisamente por eso estas imágenes han tenido un impacto tan fuerte.

Esta Navidad ha sido especialmente distinta para Isabel Preysler y sus hijos.

Tradicionalmente, estas fechas solían pasarse en Miami, junto a Enrique Iglesias, pero este año la situación ha cambiado.

El cantante acaba de convertirse en padre de nuevo y la familia decidió permanecer en Madrid para no alterar la tranquilidad de los nuevos padres.

Una decisión que permitió a Tamara organizar planes navideños en la capital, desde cenas familiares hasta actividades tan emblemáticas como patinar sobre hielo en uno de los hoteles más exclusivos de la ciudad, el Rosewood Villa Magna.

 

Tamara Falcó y Carolina Molas

 

La agenda navideña de Tamara no se limitó a su propia casa.

El matrimonio también acudió a la tradicional comida de Navidad organizada por Manuel Falcó, hermano de Tamara, donde se reunieron Xandra Falcó con sus hijas, Álvaro Falcó con Isabelle Junot y la pequeña Philippa, así como Jeannine Girod, primera esposa de Carlos Falcó.

Una reunión que reforzó la idea de una familia extensa, diversa y, sobre todo, unida pese a las diferencias.

Más allá de los vínculos familiares, Tamara también ha dado que hablar por su imagen.

Fiel a su estilo, ha inaugurado el año con un look sencillo y sofisticado, demostrando que la elegancia no necesita excesos.

Un conjunto de punto, cómodo pero refinado, acompañado de unas bailarinas bicolor que elevaron el estilismo, fue suficiente para volver a situarla como referente de estilo discreto y atemporal.

Sin embargo, lo que realmente ha marcado estas Navidades no ha sido la moda ni el lujo, sino la imagen de dos mujeres que representan mundos distintos y que ahora parecen caminar de la mano.

Isabel Preysler, icono social durante décadas, y Carolina Molas, figura discreta pero fundamental en la vida de Iñigo Onieva, han demostrado que las familias también pueden reinventarse, cerrar filas y construir relaciones sólidas lejos del ruido mediático.

La estampa de ambas riendo juntas en el salón familiar ha sido interpretada por muchos como la confirmación definitiva de que las heridas del pasado están cerradas y que la paz se ha instalado en una de las sagas más observadas del país.

Una Navidad que, sin grandes declaraciones, ha hablado por sí sola y ha dejado claro que, al menos en este hogar, la unión familiar ha ganado la partida.

 

Tamara Falcó

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