Isabel Rábago arremete duramente contra Gabriel Rufián por su actuación en la Comisión de Investigación de la DANA, acusándolo de minimizar responsabilidades y actuar como “palmero” del Gobierno.

La periodista Isabel Rábago ha desatado una tormenta de críticas hacia Gabriel Rufián tras su controvertida intervención en la Comisión de Investigación de la DANA en el Congreso.
La sesión, marcada por un cruce de acusaciones y reproches constantes, se convirtió en un escenario de confrontación más que de búsqueda de respuestas.
En su perfil de X, Rábago no escatimó en palabras al referirse a Rufián, afirmando que “ha pasado de decir que el accidente de Andalucía con 46 muertos era ‘mala suerte’ a asegurar que la culpa la tiene ‘una empresa subcontratada’”.
La periodista, con un tono contundente, describió a Rufián como “un macarra de bolera al que pagamos todos” y lo calificó como el “palmero número dos de Sánchez”, dejando claro que la figura de Rufián no le inspira confianza.
La número uno, según Rábago, sigue siendo Yolanda Díaz.
Este tipo de comentarios no solo reflejan la tensión política actual, sino que también evidencian la percepción negativa que muchos tienen sobre el papel de Rufián en la política española.

Durante la sesión, Rufián abrió su turno de palabra acusando al líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, de mentir en múltiples ocasiones.
La respuesta de Feijóo fue irónica, describiendo a Rufián como un “colaborador necesario del Gobierno”, lo que dio lugar a un intenso intercambio de descalificaciones.
La tensión en la Cámara aumentó, y muchos se preguntaron si el verdadero objetivo de Rufián era esclarecer responsabilidades o simplemente atacar a sus oponentes.
El periodista Carlos Alsina también se sumó a las críticas, señalando que los interrogadores gubernamentales, comenzando por Rufián, “se han pasado de frenada”.
Según Alsina, los portavoces no han buscado interlocución, sino que han optado por “predicar”, lo que evidencia una falta de respeto hacia la Comisión y los procedimientos parlamentarios.
“Tener a un compareciente sin intención de dialogar carece de sentido”, añadió, subrayando la importancia de la empatía en momentos críticos.

Rábago y Alsina coincidieron en que, a pesar de la empatía mostrada hacia las víctimas del accidente, la actuación de Rufián careció de sensibilidad y responsabilidad política.
Alsina comentó: “La empatía sobrevenida con las víctimas y sus familias es encomiable, pero aquella mañana siguiente, en la mayoría de los portavoces, Gabriel, la empatía brilló por su ausencia”.
Estas palabras resonaron en la sala y en las redes sociales, donde las críticas hacia Rufián no tardaron en llegar.
La intervención de Rufián ha generado un debate intenso en las plataformas digitales, dejando al portavoz de ERC en una posición difícil.
Muchos analistas han señalado que su comportamiento ha disminuido la credibilidad de su partido en la comisión.
De hecho, Rufián se ha convertido en un ejemplo de cómo no debe actuar un representante público ante tragedias de tal magnitud.
Su enfoque confrontativo y su aparente sumisión al Gobierno de Pedro Sánchez han reforzado la percepción de que prioriza el ataque sobre el diálogo.
En medio de este clima político tenso, las palabras de Rábago y Alsina han dejado una huella significativa.
La falta de diálogo y el afán de Rufián por descalificar a Feijóo han puesto de relieve su papel más como militante que como portavoz parlamentario.
La política española se encuentra en un momento crucial, y la forma en que los líderes abordan situaciones de crisis puede tener repercusiones a largo plazo en la percepción pública y en la credibilidad de sus respectivas formaciones.
Las intervenciones de los principales líderes políticos, incluidos Isabel Díaz Ayuso, Santiago Abascal, y otros, también han sido objeto de análisis.
Sin embargo, el foco de atención sigue siendo Gabriel Rufián, cuya actuación ha suscitado tanto críticas como defensas.
En un contexto donde la empatía y la responsabilidad son más necesarias que nunca, la actuación del portavoz republicano ha dejado mucho que desear.
A medida que continúa el debate en redes y medios, queda claro que la intervención de Rufián ha sido un punto de inflexión.
La política no solo se trata de confrontar, sino de encontrar soluciones y construir puentes.
La pregunta que muchos se hacen ahora es: ¿podrá Rufián cambiar su enfoque y recuperar la confianza de aquellos a quienes representa?