Isabel Rábago cargó duramente contra Pablo Iglesias tras su enfrentamiento con el periodista Vito Quiles, acusándolo de actuar con cobardía y contradicción respecto a su discurso político pasado.
Isabel Rábago ha estallado públicamente contra Pablo Iglesias tras observar las imágenes de su reciente enfrentamiento con el periodista Vito Quiles.
La comunicadora, conocida por su franqueza, no ha dudado en expresar su descontento a través de su perfil en X, donde su reacción se ha vuelto viral en cuestión de horas.
Rábago ha declarado: “No se puede ser más macarra y cobarde, rodeado de escoltas y coche oficial para el señorito de los barrios, al que le parecía mal la casta que vivía en casoplones. Al que bramaba por los sueldos de los políticos. Hoy su señora gana 130.000€”.
Con esta contundente afirmación, ha puesto de manifiesto la contradicción entre el discurso antiélite que Iglesias defendía en sus inicios y su actual situación, rodeado de protección institucional y privilegios.
La crítica de Rábago ha resonado entre miles de usuarios en redes sociales, quienes comparten la percepción de que Iglesias ha mostrado una actitud incompatible con quien se proclamaba defensor de la libertad de expresión.
Según muchos, su comportamiento reciente ha reforzado la imagen de un líder que no tolera las preguntas incómodas y que reacciona con agresividad cuando se siente cuestionado.
“Este tipo llegó al gobierno de Sánchez”, ha añadido Rábago, enfatizando el cambio drástico en la figura pública de Iglesias a lo largo de los años.
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El incidente en cuestión ocurrió cuando Iglesias, visiblemente alterado, se acercó a Quiles e intentó arrebatarle el micrófono ante las cámaras.
Esta escena, que rápidamente se ha difundido por internet, ha generado un torrente de críticas, recordando a muchos sus años más combativos en política, cuando justificaba escraches y realizaba declaraciones incendiarias contra adversarios y periodistas.
La actitud de Iglesias en este encuentro ha sido calificada como indefendible, especialmente por no soportar ser preguntado sobre la llegada masiva de inmigrantes y el debate acerca de la llamada “sustitución” de población, un tema que su esposa, Irene Montero, ha abordado en el pasado.
La reacción de Rábago no es un caso aislado.
Numerosos usuarios en redes sociales han aplaudido su mensaje, respaldando la idea de que Iglesias ha perdido la autoridad moral que alguna vez pretendió exhibir en la primera línea política.
“Su comportamiento ha demostrado que la tolerancia con la crítica no figura entre sus virtudes”, han comentado varios internautas, reflejando un sentimiento generalizado de desaprobación hacia el exvicepresidente.
El contexto de este enfrentamiento no es menor.
Iglesias, quien durante su carrera política se presentó como un adalid de la justicia social y la igualdad, ha visto cómo su imagen se ha deteriorado a medida que se aferra a privilegios que antes criticaba.
“Rodeado de escoltas y coche oficial”, ha subrayado Rábago, señalando la hipocresía de un político que una vez abogó por la eliminación de las élites y que ahora disfruta de los beneficios del poder.

Este nuevo episodio ha reavivado el debate sobre la autenticidad en la política, con muchos ciudadanos cuestionando la sinceridad de los discursos de Iglesias.
“Hoy, su señora gana 130.000 euros”, ha enfatizado Rábago, destacando una de las contradicciones más evidentes en la narrativa de Iglesias.
La percepción de que ha traicionado sus principios originales ha llevado a que muchos se pregunten si realmente representa los intereses del pueblo que una vez prometió defender.
A medida que la controversia continúa, el impacto de las palabras de Rábago no debe subestimarse.
Su valentía al criticar a una figura tan prominente en la política española ha resonado en un electorado cansado de la doble moral y la falta de transparencia.
La periodista ha logrado, con su intervención, no solo poner en tela de juicio la integridad de Iglesias, sino también abrir un espacio para que otros se sientan empoderados a expresar su descontento con aquellos que han llegado al poder y parecen haber olvidado sus raíces.
La crítica de Isabel Rábago es un recordatorio de que la política debe ser vigilada y cuestionada, y que los líderes, independientemente de su pasado, deben rendir cuentas por sus acciones presentes.
En un clima político donde la desconfianza crece, voces como la de Rábago son esenciales para mantener la discusión viva y asegurar que los ciudadanos no se olviden de los principios que deben guiar a sus representantes.
