James Van Der Beek, protagonista de Dawson’s Creek, falleció a los 48 años tras una prolongada lucha contra el cáncer que padecía desde 2023.

James David Van Der Beek, el actor estadounidense que conquistó a toda una generación con su inolvidable papel de Dawson Leery en la serie Dawson’s Creek, falleció este 11 de febrero de 2026 a los 48 años, tras una prolongada batalla contra el cáncer.
La noticia fue confirmada por su esposa, Kimberly Van Der Beek, a través de un emotivo mensaje en redes sociales que estremeció a millones de seguidores en todo el mundo.
“Nuestro querido James David Van Der Beek falleció en paz esta mañana”, escribió Kimberly.
“Enfrentó sus últimos días con valentía, fe y serenidad. Hay mucho que compartir sobre sus deseos, su amor por la humanidad y lo sagrado del tiempo. Esos días llegarán. Por ahora, pedimos privacidad y tranquilidad mientras lloramos a nuestro amado esposo, padre, hijo, hermano y amigo”.
Las palabras, cargadas de dolor y dignidad, retratan el carácter con el que el actor afrontó la etapa más difícil de su vida.
Desde 2023, Van Der Beek luchaba contra un cáncer colorrectal que decidió mantener en privado durante meses.
Fue a finales de 2024 cuando optó por compartir públicamente su diagnóstico, buscando generar conciencia y, al mismo tiempo, agradecer el respaldo de quienes lo acompañaban en silencio.

“Hasta ahora he estado lidiando con esto en privado… con el apoyo de mi increíble familia”, expresó entonces, abriendo una ventana íntima a su proceso personal.
Aquella confesión no solo reveló su fragilidad, sino también su determinación de enfrentar la enfermedad sin perder la esperanza.
El rostro de Van Der Beek quedó grabado en la memoria colectiva gracias a Dawson’s Creek, la serie juvenil que marcó el cambio de milenio y se convirtió en un fenómeno cultural.
Su personaje, el introspectivo aspirante a cineasta Dawson Leery, encarnaba las inquietudes, dudas y sueños de una generación que creció entre dilemas amorosos y conversaciones existenciales frente al mar de Cape Cod.
El éxito de la producción lo catapultó a la fama internacional a finales de los años noventa, convirtiéndolo en uno de los actores jóvenes más reconocidos de la televisión estadounidense.
Sin embargo, lejos de quedar encasillado, Van Der Beek diversificó su carrera con papeles en cine y televisión que demostraron su versatilidad interpretativa.
Participó en películas como Varsity Blues, donde interpretó a un quarterback decidido a desafiar la presión y las expectativas; The Rules of Attraction; y la comedia irreverente Jay & Silent Bob Strike Back, donde supo reírse incluso de su propia imagen pública.
En televisión, amplió su repertorio con participaciones en diversas series y proyectos que reafirmaron su capacidad para adaptarse a distintos géneros.

A lo largo de los años, el actor también mostró una faceta más reflexiva y madura.
Convertido en padre de seis hijos junto a Kimberly, priorizó su vida familiar y habló abiertamente sobre la importancia del equilibrio entre el éxito profesional y la plenitud personal.
En diversas entrevistas insistía en que el mayor logro de su vida no era la fama, sino su familia.
La enfermedad transformó su perspectiva, pero no quebró su espíritu.
Personas cercanas al actor han destacado que, incluso en los momentos más duros del tratamiento, mantuvo la serenidad y la gratitud.
Su esposa lo resumió con una frase que hoy resuena con especial fuerza: “Enfrentó sus últimos días con valentía, fe y serenidad”.
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, las redes sociales se inundaron de mensajes de despedida.
Compañeros de reparto, actores, directores y admiradores recordaron no solo al intérprete talentoso, sino al hombre cercano y generoso que siempre mostró respeto por su profesión y por su público.
Para muchos, James Van Der Beek representó algo más que un personaje televisivo.
Fue el símbolo de una época en la que la televisión juvenil abordaba con sensibilidad temas como la amistad, el amor, el fracaso y la búsqueda de identidad.
Sus monólogos en Dawson’s Creek se convirtieron en referencias culturales, y su imagen quedó asociada a una narrativa que acompañó el tránsito hacia la adultez de millones de espectadores.

En los últimos años, consciente del impacto de su figura pública, utilizó su voz para promover la conciencia sobre la salud y el valor del tiempo compartido con los seres queridos.
Su testimonio sobre la enfermedad no fue un gesto de derrota, sino una invitación a la empatía y al cuidado.
Hoy, el mundo del espectáculo despide a un actor cuya carrera trascendió la nostalgia televisiva.
Más allá de la fama juvenil, James Van Der Beek deja el legado de un artista comprometido con su evolución personal y profesional, y de un hombre que, según quienes lo conocieron, nunca perdió la humildad.
Le sobreviven su esposa y sus seis hijos, quienes han pedido respeto y privacidad en este momento de duelo.
La industria y el público, mientras tanto, evocan las escenas que lo hicieron inmortal en la pantalla y las palabras que describen su despedida con la misma dignidad con la que vivió.
James Van Der Beek se marcha a los 48 años, pero su huella permanece en cada episodio revivido, en cada recuerdo compartido y en la memoria de una generación que creció mirando el horizonte junto a Dawson Leery.
Su historia, marcada por el talento y la entereza, queda ahora inscrita en el legado de la televisión contemporánea y en el corazón de quienes lo admiraron.