¡JORGE FERNÁNDEZ LO CONFIESA TODO! EL PRESENTADOR REVELA POR QUÉ CRIAR SOLO A SU HIJO FUE LA MEJOR DECISIÓN DE SU VIDA Y POR QUÉ HOY SE SIENTE MÁS FELIZ QUE NUNCA

El presentador, que celebra en 2026 sus 30 años al frente de ‘La ruleta de la suerte’, se confiesa enamorado y padre orgulloso

 

Jorge Fernández

 

Jorge Fernández atraviesa uno de los momentos más plenos de su vida y no lo oculta.

Con serenidad, sin alardes y con la seguridad de quien ha aprendido a valorar lo esencial, el histórico presentador de La ruleta de la suerte se abre como nunca y hace balance de una trayectoria personal y profesional marcada por la constancia, la disciplina y decisiones valientes.

En 2026 celebra tres décadas al frente de uno de los concursos más queridos de la televisión y, lejos de acomodarse, asegura sentirse tan motivado como el primer día.

“No necesito pedirle nada al nuevo año”, afirma con convicción.

“Sería egoísta”.

Y no es una frase hecha.

Jorge explica que su felicidad actual se apoya en tres pilares sólidos: una relación sentimental estable desde hace diez años, una paternidad vivida con entrega absoluta y un trabajo que le sigue apasionando.

“Tengo una pareja con la que mantengo una relación basada en el respeto mutuo y en la independencia.

No tenemos que hacerlo todo juntos, respetamos nuestros espacios, porque además tenemos gustos distintos, y eso nos complementa”, explica con naturalidad.

El segundo gran eje de su vida es su hijo, del que habla con orgullo evidente.

“Tengo un hijo del que me siento profundamente orgulloso.

Ahora vuelve a casa una temporada y voy a poder compartir más tiempo con él”, cuenta.

Al recordar el pasado, Jorge no duda en señalar el divorcio como un punto de inflexión que, pese al dolor inicial, le permitió tomar la decisión más importante de su vida: criar solo a su hijo.

“Me divorcié, lo pasé mal, pero eso me llevó a tomar la mejor decisión que he tomado nunca.

Criar solo a mi hijo.

Y hacerlo a mi manera”.

 

El lado personal de Jorge Fernández, presentador de 'La ruleta': enamorado  de Nora Arístegui y muy unido a su hijo Ian, de 19 años

 

La paternidad, reconoce, lo sacudió por completo.

“Todo fue muy intenso y me marcó para siempre.

Yo pasé a un segundo plano.

Dejé de hacer muchas cosas que hacía antes para dedicarme por entero a él.

Incluso dejé el trabajo durante el primer año”, recuerda.

Aquella etapa, lejos de pesarle, es uno de sus mayores tesoros.

“Paseábamos, jugábamos, éramos inseparables.

Eso creó un vínculo especial, inquebrantable, entre los dos”.

En el plano profesional, Jorge Fernández es sinónimo de éxito sostenido.

Desde 1996 no ha abandonado el timón de La ruleta de la suerte, un hito poco común en la televisión.

“Aguantar tantos años con tanto éxito no es cuestión de suerte”, afirma sin falsa modestia.

“Hay mucho trabajo detrás”.

Recuerda con cariño los inicios humildes del programa, cuando ni siquiera tenían decorado propio y grababan con elementos prestados.

“Al terminar la prueba supe que sabía cómo hacerlo mío.

Sentí que era mi programa”.

Los datos de audiencia lo respaldan.

“Llego cada día de grabación con los datos, que no bajan del 22%, y eso me da tranquilidad.

Me permite divertirme y trabajar sin presiones”, comenta.

Aunque algunos lo llaman “el rey de las mañanas”, él matiza con humildad práctica: “No es lo mismo.

Otros programas duran cuatro horas y yo solo una, casi a la hora del aperitivo”.

Aun así, reconoce que el cariño del público es constante y muy especial.

“La gente mayor me dice que el programa les hace compañía y les ayuda a pensar.

Eso me hace ver la función social de la televisión.

Y también me encanta ver cómo los jóvenes se sumaron durante la pandemia y ahora vienen a jugar”.

 

Jorge Fernández, de niño

 

Metódico hasta el extremo, Jorge se define como disciplinado y cartesiano.

“Solo cuando tengo todo controlado me permito improvisar”, confiesa.

Esa forma de ser le ayudó también en los momentos más duros, especialmente en los relacionados con su salud.

Habla sin dramatismos de la enfermedad que sufrió tras consumir atún contaminado.

“Me empecé a sentir muy mal”, recuerda, explicando que aquella experiencia le sirvió para conocerse mejor y reforzar su estilo de vida saludable.

“Me cuido, me alimento bien, no bebo ni fumo.

No es una dieta, es una forma de vivir”.

Su vida transcurre entre Bilbao y Madrid.

“Bilbao es mi hogar, donde está mi familia, mi perra, donde pasan las cosas importantes.

Madrid es mi lugar de trabajo, donde me encierro en un plató a disfrutar de las grabaciones”, explica.

Cuando no graba, se pierde en la naturaleza.

Los Pirineos, el Valle de Arán, la montaña, la nieve o el mar son su refugio.

“Tengo rutas secretas para hacer trekking o esquí de travesía.

Vuelvo a casa con energías renovadas”.

A nivel personal, se muestra sencillo y cercano.

Usa el emoji de la carita feliz para evitar malentendidos, no sale de fiesta por las noches y confiesa que su mayor miedo es aquello que no puede controlar y que pueda afectar a los suyos.

Del niño que fue recuerda su obsesión por el baloncesto.

“Vivía para eso.

Mi objetivo era ser jugador profesional y no paré hasta debutar en la ACB”.

Mirando al futuro, Jorge Fernández no sueña con grandes cambios.

“Dentro de diez años me veo con la misma vida, compaginando Madrid y Bilbao, viajando todo lo que pueda y con un programa fijo en el prime time de los sábados”, confiesa, con un brillo de nostalgia en la mirada.

Porque si algo tiene claro es que, después de todo lo vivido, la felicidad está justo donde está ahora.

 

Jorge Fernández habla como nunca de su hijo: "Sirvió para crear un vínculo  inquebrantable"

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