🐢🐍El pediatra Jorge García-Dihinx, conocido en redes sociales, y su pareja son dos de los muertos por el alud de Panticosa (Huesca)

Ambos eran unos grandes expertos en la montaña, al igual que el tercer fallecido, Eneko Arrastua, de 48 años y procedente de Irún

 

Jorge García Dihinx y Natalia Román fallecen en el alud de Panticosa -  Territorio Trail Media

 

El Pirineo aragonés amaneció sacudido por una tragedia que ha dejado una herida profunda en la comunidad médica, en el mundo de la montaña y en miles de seguidores que conocían su voz cercana a través de las redes sociales.

El pediatra Jorge García-Dihinx, muy conocido por su labor divulgativa y por su compromiso con la salud infantil, murió junto a su pareja al quedar atrapados por un alud en la zona de Panticosa, en la provincia de Huesca.

En el mismo suceso perdió la vida un tercer montañero, Eneko Arrastua, de 48 años y natural de Irún, también reconocido por su experiencia en alta montaña.

La noticia cayó como una losa en una mañana que prometía nieve y silencio.

“No puede ser”, repetían quienes habían compartido rutas, consultas y conversaciones con Jorge.

La montaña, que tantas veces fue refugio y escuela para los tres, se convirtió en el escenario de un desenlace fatal.

Los equipos de rescate activados tras el aviso trabajaron en condiciones complejas, propias del invierno pirenaico, para localizar a las víctimas, confirmando después el peor de los desenlaces.

Jorge García-Dihinx no era un nombre cualquiera.

Pediatra de profesión, se había convertido en un referente en redes sociales por su manera clara y empática de explicar la salud infantil, la crianza y la prevención.

“Hablaba para que se entendiera, sin miedo y sin ruido”, comentaba un compañero de hospital al conocer la noticia.

Su capacidad para conectar con familias y profesionales le granjeó un respeto transversal que hoy se traduce en mensajes de duelo y reconocimiento.

 

Jorge García Dihinx, el médico y divulgador del blog "La meteo que viene",  entre las víctimas del alud

 

Su pareja, que compartía con él la pasión por la montaña, formaba parte inseparable de ese proyecto de vida marcado por el equilibrio entre la vocación sanitaria y el amor por la naturaleza.

Ambos eran descritos por quienes los conocían como personas prudentes, con una preparación sólida y una lectura atenta del terreno.

“Eran expertos, sabían dónde se metían”, se escuchaba decir en voz baja en los corrillos de quienes frecuentan la zona.

La experiencia, sin embargo, no siempre basta frente a la imprevisibilidad de la nieve. El tercer fallecido, Eneko Arrastua, de 48 años y procedente de Irún, era igualmente un montañero con largo recorrido.

Su nombre estaba asociado a salidas responsables, a la planificación meticulosa y al respeto por la montaña.

“Eneko no improvisaba”, recordaba un amigo.

“Si algo no cuadraba, se daba la vuelta”.

La coincidencia de tres perfiles expertos subraya la dureza del alud y la complejidad de las condiciones en las que se produjo.

Panticosa, enclave emblemático del Pirineo, conoce bien la belleza y el riesgo.

La nieve acumulada, las variaciones de temperatura y la orografía convierten cada jornada invernal en un desafío.

Los avisos de peligro por aludes forman parte del día a día de quienes aman la montaña, y la comunidad insiste una y otra vez en la importancia de la prudencia.

Aun así, la montaña no concede treguas cuando decide moverse.

Las reacciones no se hicieron esperar.

En hospitales, centros de salud y foros profesionales, el nombre de Jorge se repetía con incredulidad.

“Nos enseñó a comunicar mejor con las familias”, decía una pediatra.

“Nos recordó que la medicina también es escucha”.

En redes sociales, miles de mensajes dibujaban el retrato de un médico cercano, comprometido y generoso.

“Gracias por tanto”, escribían padres y madres que habían aprendido de sus consejos.

 

Las víctimas del alud en Panticosa: el pediatra Jorge García Dinhix y su  pareja, Natalia, son dos de los tres fallecidos

 

En el ámbito montañero, el silencio fue elocuente.

“Hoy la montaña nos ha golpeado”, resumía un veterano guía.

“No distingue entre novatos y expertos”.

La tragedia reabre el debate sobre la seguridad, la formación continua y la necesidad de extremar la precaución incluso cuando se cuenta con experiencia y equipo adecuado.

Sin dramatismos añadidos, la comunidad insiste en aprender de cada golpe para evitar que se repita.

Las autoridades locales expresaron su pésame a las familias y subrayaron la labor de los equipos de rescate, que actuaron con rapidez pese a las dificultades.

El valle, acostumbrado a convivir con la nieve, se detuvo para acompañar el duelo.

Bares, refugios y comercios compartían la misma conversación, entrecortada por la tristeza: “Podría haber sido cualquiera”.

La figura de Jorge García-Dihinx trasciende ahora la noticia.

Queda su legado como pediatra, su manera de tender puentes entre la ciencia y la vida cotidiana, su empeño por explicar sin alarmar.

Queda también la memoria de una pareja unida por proyectos y por la montaña, y la de Eneko Arrastua, montañero experimentado que encontró su final en el lugar que amaba.

“Que la montaña nos haga más humildes”, decía uno de los mensajes que circulaban entre amigos.

En Panticosa, el blanco de la nieve cubre hoy la ausencia.

La tragedia recuerda, con una contundencia dolorosa, que la naturaleza impone sus reglas y que, incluso para quienes mejor la conocen, el riesgo nunca desaparece.

El Pirineo llora a tres de los suyos mientras la comunidad se abraza en un duelo compartido, prometiendo memoria, respeto y prudencia.

 

Muere Jorge García Dihinx en el alud del pico Tablato

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