José Mota regresó en Nochevieja con un especial cargado de humor ácido que repasó los escándalos y contradicciones del Gobierno de Pedro Sánchez.

José Mota ha regresado con su especial de Nochevieja, convirtiendo la noche en un verdadero termómetro político y social.
Con su característico humor ácido, el cómico ha repasado los acontecimientos más relevantes del año, lanzando zascas directos al gobierno de Pedro Sánchez y a casi todo su Consejo de Ministros.
En un programa que se ha centrado en el desgaste del poder y sus contradicciones, Mota ha logrado hacer reír y reflexionar a la audiencia al mismo tiempo.
Durante el especial, Mota ha puesto el foco en los escándalos políticos que han marcado el año.
La corrupción ha sido un tema recurrente en sus sketches, donde ha hecho constantes referencias a las mentiras, la doble moral y los excesos que han rodeado a los que están en el poder.
La prostitución, las fiestas con sustancias y el ambiente de impunidad han sido tratados con un humor mordaz que ha arrancado carcajadas, pero también aplausos cómplices de una audiencia que ha reconocido sin dificultad las alusiones.
Uno de los personajes más caricaturizados ha sido Coldo García, quien se ha convertido en un símbolo de una forma de hacer política que muchos ciudadanos perciben como oscura y chusca.
Mota ha exagerado sus gestos y su papel, transformándolo en una figura casi esperpéntica, reflejo de un año repleto de titulares incómodos para el ejecutivo.
Sin embargo, quien ha salido especialmente señalado del especial ha sido Yolanda Díaz.

El humorista ha dedicado varios momentos a parodiar a la vicepresidenta, llevándose la mayor parte de las bromas.
Mota no ha dudado en reírse abiertamente de su forma de hablar, de su acento y, sobre todo, de unos discursos que ha presentado como caóticos y vacíos.
En un momento clave, Mota ha simulado una pregunta incómoda de un periodista: “Señora vicepresidenta, ¿tiene previsto este gobierno aumentar las ayudas para bajar el precio de la vivienda?”.
La respuesta de Díaz, tras un desmayo ficticio, fue presentada como un vacío absoluto, algo que se ha vuelto habitual en el gobierno de Sánchez.
“Graciñas por la pregunta.
Perdón.
Contestar a eso sería lo más fácil, pero permítanme que les dé un dato”, ha bromeado Mota, resaltando la falta de respuestas concretas en el discurso de la vicepresidenta.
Este tipo de humor no solo ha servido para entretener, sino que también ha funcionado como una radiografía del estado actual de la política española.
La risa ha sido una válvula de escape, pero también una forma de denuncia.
En esta Nochevieja, el humor ha señalado al poder sin complejos, dejando claro que, al menos durante unas horas, el gobierno ha sido el gran protagonista, y no precisamente para bien.
La audiencia ha disfrutado de un espectáculo que ha mezclado risas con críticas mordaces, recordando que la sátira política puede ser una herramienta poderosa para reflejar la realidad social.
José Mota ha logrado, una vez más, demostrar que el humor puede ser un vehículo para la crítica social.
Con su estilo único, ha conseguido que la risa se convierta en un medio para cuestionar y reflexionar sobre la situación política actual.
La noche ha terminado con un mensaje claro: el poder debe ser vigilado y cuestionado, y la risa puede ser una forma efectiva de hacerlo.
Desde aquí, se desea un muy feliz año 2025, esperando que el humor siga siendo un aliado en la lucha por una política más transparente y responsable.
La sátira de Mota ha dejado huella, recordándonos que, aunque la política pueda ser seria, siempre hay espacio para la risa y la crítica.