La Fiscalía de la Audiencia Nacional investiga a Julio Iglesias tras las acusaciones de dos exempleadas por humillaciones, abuso de poder y agresiones sexuales ocurridas en 2021.

La figura de Julio Iglesias, uno de los artistas españoles más universales y reconocidos de las últimas décadas, se encuentra en el centro de una de las mayores controversias de su carrera.
La Fiscalía de la Audiencia Nacional de España ha confirmado la apertura de una investigación tras recibir una denuncia presentada por dos exempleadas del cantante, quienes lo acusan de humillaciones, abuso de poder y agresiones sexuales ocurridas en 2021, cuando trabajaban en propiedades del intérprete fuera de España.
La noticia ha generado un fuerte impacto tanto en el ámbito cultural como en el social, al tratarse de un artista con más de medio siglo de trayectoria internacional, más de 300 millones de discos vendidos y una imagen pública históricamente asociada al romanticismo y la seducción.
De confirmarse los hechos denunciados, las consecuencias podrían marcar un punto de inflexión definitivo en el legado del cantante.
Según los testimonios recogidos en la denuncia, las dos mujeres relatan un entorno laboral caracterizado por el control, la intimidación y la vulnerabilidad.
Una de ellas, que tenía 22 años en el momento de los hechos, describe episodios de extrema violencia emocional y física.
“Yo le decía que no, que no quería eso.
Él me respondía que no era algo que me iba a gustar”, declaró.
En otro momento de su testimonio, afirma: “Me dolió mucho porque me bofeteaba la cara durísimo”, palabras que reflejan la gravedad de las acusaciones formuladas.
Ambas denunciantes aseguran que el propio Julio Iglesias participaba de forma directa en la selección del personal doméstico, dirigiéndose a las jóvenes con promesas que, según ellas, jamás imaginaron que terminarían en una experiencia traumática.
“¿Estás lista para que te cambie la vida?”, recuerdan que les decía el cantante, una frase que hoy adquiere un significado completamente distinto en el contexto de la investigación judicial.
La denuncia fue presentada formalmente el 5 de enero de 2026 por una asociación internacional de mujeres ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que ha abierto diligencias preprocesales.
El procedimiento se mantiene bajo secreto, mientras se analizan los testimonios y la documentación recopilada durante una investigación periodística de varios años.
Los nombres de las denunciantes han sido protegidos por motivos de seguridad y privacidad.
El caso ha reavivado también el debate sobre el poder, la fama y la impunidad en la industria del espectáculo.
“Es difícil sacar adelante un testimonio público contra alguien del calibre y poder de Julio Iglesias”, señalan las denunciantes, quienes explican que su decisión de hablar ahora responde a un cambio de contexto social y a la existencia de redes de apoyo que antes no tenían.

En paralelo, personas cercanas al artista y algunos periodistas han salido en su defensa, argumentando que el estado de salud de Julio Iglesias podría poner en duda la viabilidad de los hechos descritos.
Se ha recordado que el cantante sufre desde hace décadas las secuelas de un grave accidente de tráfico ocurrido en los años sesenta, que derivó en problemas de movilidad progresivos.
En 2020, imágenes del artista caminando con dificultad y apoyado por otras personas reforzaron públicamente la idea de un deterioro físico significativo.
No obstante, uno de los testimonios incluidos en la investigación señala que, aunque “de la cintura para abajo le cuesta mucho trabajo la movilidad”, el resto de sus capacidades físicas se mantenían activas en el periodo señalado.
Este punto ha generado un intenso debate público y mediático sobre la compatibilidad entre la enfermedad conocida del cantante y las acusaciones formuladas.
La polémica también ha alcanzado el terreno político e institucional.
Diversos grupos han planteado la retirada de distinciones honoríficas concedidas a Julio Iglesias, como la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid o la Medalla de las Bellas Artes.
Mientras algunos dirigentes han pedido prudencia y respeto a la presunción de inocencia, otros consideran que “el machismo debe ser incompatible con cualquier reconocimiento institucional”.

Desde el Gobierno central se ha insistido en que no debe existir “ningún espacio de impunidad” y que será la justicia quien determine los hechos.
Por su parte, representantes del ámbito de la igualdad han calificado las acusaciones de “escalofriantes” y han subrayado la importancia de que la investigación llegue hasta el final, especialmente cuando las personas señaladas gozan de fama y poder económico.
La situación actual recuerda otros casos recientes en el mundo de la música y el espectáculo, donde figuras consagradas han sido cuestionadas décadas después de alcanzar la cima de sus carreras.
En este contexto, muchos observadores coinciden en que “son otros tiempos” y que las dinámicas sociales han cambiado, permitiendo que voces antes silenciadas encuentren hoy espacios para ser escuchadas.
A sus más de 80 años, Julio Iglesias afronta así el momento más delicado de su vida pública.
De icono romántico y símbolo de una época, pasa ahora a estar bajo el escrutinio de la justicia y de una sociedad que exige responsabilidades claras ante cualquier acusación de violencia sexual.
Mientras avanza la investigación, el silencio del cantante y la evolución del proceso judicial marcarán el futuro de un legado que, por primera vez, se enfrenta a una sombra que amenaza con eclipsarlo por completo.
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