Kiko Jiménez se derrumba emocionalmente al ver imágenes de su abuelo Paco en el programa “¡De Viernes!”, recordando el papel fundamental que tuvo como figura paterna tras crecer sin su padre biológico.

La pérdida de un ser querido deja una huella imborrable en el corazón, y para Kiko Jiménez, la ausencia de su abuelo Paco ha sido una herida profunda que aún no logra cicatrizar.
En un emotivo momento durante el programa “¡De Viernes!”, las imágenes de su abuelo inundaron la pantalla, desatando un torrente de emociones en el rostro del conocido personaje público.
Kiko, quien nunca conoció a su padre biológico, encontró en su abuelo una figura paternal indispensable.
“Era más que un padre; era quien estaba siempre al otro lado para cualquier duda, para lo que necesitara”, confesó Kiko entre lágrimas, mientras recordaba la vozarrón de su abuelo, ahora silenciado por la crueldad de la enfermedad.
Desde el adiós definitivo en abril de 2025, Kiko ha sentido un vacío que parece imposible de llenar.
“Está siendo muy difícil para mí superarlo.
Desde que se fue, no había vuelto a escuchar su voz”, expresó con la voz cargada de dolor.
Su abuelo no solo asumió el rol paterno, sino que también fue maestro, compañero de juegos y fuente inagotable de sabiduría.
“Aprendí muchas cosas de él.
Todo lo que soy se lo debo a él porque mi madre trabajaba para sacarme adelante y yo me quedaba con él”, recordó Kiko, añorando las tardes jugando al fútbol y las lecciones sobre la vida que su abuelo le brindó.

La enfermedad que arrebató la vida de su abuelo fue una dura prueba, pero Kiko tuvo la fortuna de despedirse de él.
En esos últimos días juntos, compartieron conversaciones profundas y llenas de amor.
“Me enseñaba a hablar, me acompañaba a jugar al fútbol… Estaba siempre”, dijo Kiko, destacando la importancia de esos momentos.
Su abuelo, con la serenidad que solo la sabiduría puede otorgar, le pidió perdón y le instó a perdonar a los demás.
“Me dejó un legado invaluable: cuidar mi relación con Sofía”, reveló Kiko, refiriéndose a su pareja.
Con el alma aún marcada por la pérdida, Kiko se dirige a su abuelo en un mensaje emotivo: “Quiero decirle que le tengo muy presente y sé que de alguna manera está aquí porque somos energía y yo le siento conmigo”.
En medio de su dolor, Kiko se aferra a la creencia de que su abuelo continúa cuidándolo desde el más allá.
“Sé que hoy está aquí conmigo también y allá donde vaya está cuidándome”, afirmó con una mezcla de tristeza y esperanza.
La historia de Kiko Jiménez nos recuerda la importancia de las figuras paternas y la fuerza del amor familiar.
Con lágrimas en los ojos, Kiko reflexionó sobre la conexión que siempre tendrá con su abuelo.
“Cuando alguien es tan importante para ti, sabes que está como un ángel y no pienso decepcionarle”, expresó con determinación.
Su abuelo Paco vivirá siempre en su corazón, guiándolo por el camino de la vida con la misma ternura y sabiduría que lo hizo durante tantos años.

En un momento de profunda reflexión, Kiko compartió: “Él sabía que había hecho todo lo que tenía que hacer por mí, y por ese lado se quedaba tranquilo”.
Sin embargo, la tristeza de no haber podido compartir esos últimos momentos con su pareja, Sofía, pesa en su corazón.
“No le dio tiempo, justo cuando íbamos a ir ya se fue”, lamentó Kiko, reconociendo la fragilidad de la vida.
A medida que avanza el tiempo, Kiko continúa lidiando con su dolor, pero también con la gratitud por los recuerdos que su abuelo le dejó.
“Me enseñó a ser fuerte, a valorar lo que tengo y a cuidar mis relaciones”, reflexionó, mientras las lágrimas caían por su rostro.
La conexión que tuvo con su abuelo es un testimonio del amor incondicional que perdura incluso después de la muerte.
La historia de Kiko Jiménez es un recordatorio de que, aunque la pérdida puede ser devastadora, el amor y los recuerdos que compartimos con nuestros seres queridos son eternos.
Su abuelo Paco, aunque físicamente ausente, siempre estará presente en su vida, guiándolo y protegiéndolo desde el más allá.
En cada paso que Kiko da, siente la influencia de su abuelo, quien le enseñó a enfrentar la vida con valentía y amor.
